Históricamente no consta en la Santa Biblia ni el momento ni las circunstancias de la muerte de San José. Pero ya desde los primeros siglos los cristianos honran la figura de San José. El Papa Francisco ha declarado el 2021 como el “Año de San José”. Esta declaración invita también a la investigación histórica científica y teológica que sin duda aportará nuevas luces sobre una figura clave para comprender el plan salvífico de Dios. Por eso es importante estudiar la vida de José según los Evangelios y orar para comprender a este santo el primero tras la muerte de Jesús.

 

En la Iglesia es creencia común que el santo Patriarca falleció en el Señor antes que Cristo comenzara su ministerio público, con toda seguridad antes de las bodas de Caná, y ciertamente antes de la Pasión del Señor. Diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio, afirman que murió de amor de Dios. San Bernardino de Siena declara: “Piadosamente se ha de creer que, en su muerte, José tuvo presentes a Jesús y a María Santísima. Cuántas exhortaciones, consuelos, promesas, iluminaciones, inflamaciones y revelaciones de los bienes eternos recibiría en su tránsito de parte de su santísima Esposa y del dulcísimo Hijo de Dios, Jesús”.

 

El Evangelio de San Lucas (2, 40-52) afirma que José vivió en Nazaret con María, con Jesús y otros parientes, algunos hijos anteriores de José. Jesús permaneció en Nazaret hasta sus 12 años, pasando a ser “mayor de edad” a todos los efectos religiosos y civiles. En ese tiempo fue llevado al Templo de Jerusalén y allí se quedó conversando con los conocedores de la Ley de Moisés. Angustiados José y María lo buscaron y después de unos tres días lo encontraron en el templo sentado entre los doctores de la Ley.

 

¿Cuál fue la misión de San José? Obviamente José fue el padre “adoptivo” de Jesús, ya que cumplió públicamente la figura del padre que trató a Jesús como hijo propio, ya que de otra manera la sociedad la habría rechazado. Además José durante la minoría de edad de Jesús cumplió las funciones de padre, dándole el estatus de hijo suyo, tal como hicieron la gente y la misma familia de José, muy posiblemente viudo y con hijos. De esa manera Jesús, el Hijo de Dios Padre, no sólo fue hijo biológico de la Virgen María, sino también hijo jurídico y teológico de José.

 

¿Por qué Jesús vivió oculto en Nazaret hasta que cumplió unos 30 años? Convenía que Jesús viviese oculto antes de que la palabra de Dios descendiese sobre Juan el Bautista, hijo de Zacarías, en el desierto y comenzase a predicar. ¿Sintió Jesús la urgencia de salir a predicar? Esta pregunta no es fácil de responder. La respuesta más adecuada nos remite a que Jesús quiso permanecer oculto en la aldea de Nazaret, hasta que muriese José a quien la gente conocía como el padre biológico de Jesús.

 

Si Jesús hubiese salido a predicar antes, sus enemigos, entre ellos los seguidores de Herodes el Grande, le hubieran perseguido, tal como hicieron cuando supieron el nacimiento del Mesías en Belén de Judá (Mateo 2,16). Por eso mientras Herodes vivía, la Sagrada Familia no vivió en Judá, sino en Nazaret, un pueblito de Galilea. Por esas razones Jesús vivió oculto en Nazaret con su madre María, con su padre adoptivo José y con los hijos e hijas de éste a quienes Jesús amaba como hermanos suyos.

 

Jesús en la parábola del pobre Lázaro y del rico epulón (Lucas 16,19-31), revela dos destinos diversos después de la muerte: el pobre fue llevado al seno de Abrahán, mientras que el rico egoísta fue enviado al Hades, el lugar de los muertos, dentro de la tierra, el “Infierno” o sheol. Allí permanecían sin poder salir y adonde el mismo Jesucristo muerto bajó, predicó y convirtió a muchos difuntos que le aceptaron y salieron del Hades.

 

Siguiendo esa explicación, José, al morir, fue llevado al seno de Abrahán con los demás judíos justos anteriormente muertos, esperando la redención plena de Jesús por su muerte, su resurrección y su descenso al lugar de los muertos de donde el mismo Jesús los liberó. La muerte de José puede, pues, considerarse como un evento importante para los fallecidos que permanecían cautivos “en los infiernos”, tal como rezamos en el Credo. Cuando Jesús murió en la cruz, unos tres años después de la muerte de José fue a predicarles y con todos los que se arrepintieron de sus culpas ascendió al Reino de los Cielos. Sin duda San José sería el primero de los liberados por Jesús resucitado al tercer día de su estadía en el sheol. Por eso la Iglesia Católica ha declarado a San José “Patrono de la Buena Muerte”. ¡Ruega por nosotros!

 

 

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