Cuando una mariposa causa una tormenta

Cuando una mariposa causa una tormenta

P. Fernando Pascual por P. Fernando Pascual

2 Abril de 2025
00:00 / 00:00

En un mundo complejo entran en juego miles, millones de factores, cada uno de los cuales contribuye a producir, de algún modo, efectos y resultados que pueden ser beneficiosos o dañinos. 

Lo anterior puede explicarse de muchas maneras. Una adquirió cierta fama y ha sido ejemplificada de varias maneras: el así llamado "efecto mariposa". 

¿En qué consiste? En reconocer que el movimiento de las alas de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York. 

Hay otras ejemplificaciones, que hablan simplemente de un insecto en un lugar que provoca un huracán en otro gracias (¿por culpa?) de sus movimientos. 

El "efecto mariposa" subraya la importancia de acciones aparentemente pequeñas en lo que ocurre en el mundo. Pero ello sería incompleto si dejase a un lado que el movimiento de las alas de la mariposa se combina con las chimeneas de una gran ciudad, los cohetes de las fiestas de un pueblo, el número de aviones que cruzan el océano, y los sistemas de riego para cosechar café. 

En otras palabras, la mariposa no causaría ninguna tormenta si no hubiera un conjunto de factores realmente decisivos para provocar esa tormenta (o tantos otros fenómenos de nuestro planeta). Lo importante, entonces, no es pensar en las alas de la mariposa, sino en aquello que podríamos cambiar para evitar resultados dañinos y para promover consecuencias beneficiosas. 

Aquí se abre otro horizonte de reflexiones, pues muchas veces acciones muy bien orientadas provocan luego daños mucho más graves de los que se quería evitar. Basta con pensar en algunos acuerdos de paz de la historia humana, que aspiraban a poner fin a tensiones y guerras desastrosas, y que al final desencadenaron una serie de odios que provocaron un conflicto mucho más grave. 

Constatar este tipo de situaciones no implica promover una pasividad catastrofista: hay acciones que podemos emprender para que el barrio, o la región, o el país, puedan mejorar un poco. Lo que sí resulta importante es reconocer que ni las mejores previsiones ni las decisiones más ponderadas serán suficientes para impedir que lo que ahora acometemos desemboque solo en consecuencias positivas y evite las negativas. 

Por eso, vale la pena evaluar bien cada acción en vistas a promover un mundo mejor, pero con la conciencia de que los resultados obtenidos nunca quedarán completamente controlados, como cuando una mariposa empieza a mover sus alas en las afueras de Hong Kong...