¿Quieres hacer feliz a Jesús? Hay 3 actos que conquistan su bello y Sagrado Corazón

¿Quieres hacer feliz a Jesús? Hay 3 actos que conquistan su bello y Sagrado Corazón

Nacidas en su Sagrado Corazón, las revelaciones de Jesús a Santa Marguerite Marie Alacoque son un don de la gracia que traza el camino de encuentro con Cristo, el Amado, para el alma enamorada de Dios.

por Portaluz

5 Junio de 2026

Jesús reveló el alcance de su ardiente amor por cada ser humano a Santa Marguerite Marie Alacoque, a través de visiones, en Paray-le-Monial, Francia, durante el siglo XVII. "He aquí aquel Corazón que tanto ha amado a los hombres y que nada ha ahorrado hasta desgastarse y consumarse para testimoniar a ellos su Amor...", le reveló el Hijo de Dios a la hermana Marguerite Marie.

Pero la devoción al Sagrado Corazón de Jesús (fiesta, 12 de junio de 2026) ha formado parte de la vida de fe desde los primeros tiempos de la Iglesia. Santos y santas devotos enseñan cómo en la última Cena Jesús iniciaba el ascenso a la más alta cumbre que su Sagrado Corazón recorrería por amor a cada ser humano, de todo tiempo y lugar: dar su propia vida para redención de todo el género humano.

 

¿Quieres hacer feliz a Jesús? Hay 3 actos que conquistan su bello y Sagrado Corazón, según se desprende de las revelaciones del Hijo de Dios a Santa Marguerite Marie:

Acompáñalo, orando y adorando, en su "Hora del Sagrado Corazón"

Así lo pide Jesús: «En la noche del jueves al viernes, te haré partícipe de la mortal tristeza que sentí en el Huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las 11 y las 12 de la noche para postrarte conmigo durante una hora con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentí por el abandono de mis apóstoles, lo cual me llevó a reprocharles que no habían podido velar una hora conmigo. Durante esa hora harás lo que te diga. Pero hija mía, no creas a la ligera en todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás estará rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes».

Únete a Jesús en estado de gracia 

En este acto recordarás su agonía en el Huerto de los Olivos, y pedirás misericordia por los pecadores. Así lo comunicó Jesús: «Comulga todos los primeros viernes del mes. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes, continuos, les concederé la gracia de la perseverancia final y de la salvación eterna».

 Ama a Jesucristo consagrándote al Sagrado Corazón

Jesús le dijo -escribe Marguerite Marie en su autobiografía-, que a quienes se consagrasen a su Sagrado Corazón les prometía un conjunto de bienes: «Mi divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres, que no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su ardiente caridad, le es preciso comunicarlas para enriquecerlos con los preciosos dones que contienen las gracias santificantes. Yo soy tu vida y tú no vivirás más que en mí y para mí. Nada temas. Yo reinaré a pesar de mis enemigos. Les daré todas las gracias necesarias a su estado de vida. Daré paz a sus familias, los consolaré en todas sus aflicciones. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia. Las almas tibias se volverán fervorosas. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada. Daré a los sacerdotes y a los que obran por la salvación de las almas la gracia de mover los pecadores más endurecidos. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás serán borrados de él. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes, continuos, les concederé la gracia de la perseverancia final y de la salvación eterna».