El derecho sagrado de sentirse humano

23 de julio de 2020

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Es normal sentirse inquieto cuando se es ni√Īo, solitario cuando se es adolescente y frustrado por la falta de intimidad cuando se es adulto; despu√©s de todo vivimos con deseos insaciables de todo tipo, ninguno de los cuales nunca encontrar√° plena realizaci√≥n a este lado de la eternidad.¬†
 
¬ŅDe d√≥nde vienen estos deseos? ¬ŅPor qu√© son tan insaciables? ¬ŅCu√°l es su significado?¬†
 
Cuando era joven, las catequesis cat√≥licas en las que me instru√≠an y los sermones que escuchaba desde el p√ļlpito respond√≠an a esas preguntas, pero en un vocabulario demasiado abstracto, teol√≥gico y eclesi√°stico para hacer mucho por m√≠ existencialmente. Me dejaron con la sensaci√≥n de que hab√≠a una respuesta, pero no una que me ayudara. As√≠ que sufr√≠ silenciosamente la soledad y la inquietud. Adem√°s, agonizaba porque sent√≠a que era imp√≠o sentirme de la manera en que lo hac√≠a. Mi instrucci√≥n religiosa, rica como era, no ofrec√≠a ninguna sonrisa ben√©vola de Dios sobre mi inquietud e insatisfacci√≥n. La pubertad y la agitaci√≥n consciente de la sexualidad empeoraron las cosas. Ahora no s√≥lo estaba inquieto e insatisfecho, sino que los crudos sentimientos y fantas√≠as que me acosaban eran considerados positivamente pecaminosos.¬†
 
Ese era mi estado mental cuando entré en la vida religiosa y en el seminario, inmediatamente después del instituto. Por supuesto, la inquietud continuó, pero mis estudios filosóficos y teológicos me hicieron comprender lo que se agitaba implacablemente en mi interior y me dieron un permiso sagrado para aceptarlo. 
 
Esto empez√≥ en mi a√Īo de noviciado con una charla que un d√≠a dio un sacerdote visitante. √Čramos novicios, la mayor√≠a de nosotros al final de la adolescencia; y a pesar de nuestro compromiso con la vida religiosa est√°bamos comprensiblemente inquietos, solos, llenos de tensi√≥n sexual. Nuestro visitante comenz√≥ su conferencia con una pregunta: "¬ŅEst√°n un poco inquietos? ¬ŅSe sienten un poco encerrados aqu√≠?" Asentimos con la cabeza. Sigui√≥ adelante: "¬°Bueno, deber√≠an estarlo! ¬°Deben estar saltando de sus pieles! ¬°Toda esa energ√≠a joven, hirviendo dentro de ustedes! ¬°Deben estar volvi√©ndose locos! ¬°Pero est√° bien, eso es lo que deber√≠an sentir si est√°n sanos! Es normal, es bueno. Eres joven, esto se pone mejor".¬†
 
Escuchar eso, liberó algo dentro de mí. Por primera vez, en un idioma que me hablaba de verdad, alguien me había dado un permiso sagrado para estar en casa dentro de mi propia piel. 
 
Mis estudios en literatura, teología y espiritualidad, continuaron dándome ese permiso, incluso cuando me ayudaron a formar una visión del por qué estos sentimientos estaban dentro de mí, cómo tenían su origen y significado en Dios; cómo estaban lejos de ser impuros e impíos. 
 
Mirando hacia atr√°s a mis estudios, hubo varias personas importantes que me ayudaron a entender lo salvaje, la insaciabilidad, el significado y la bondad final del deseo humano. La primera fue San Agust√≠n. La ahora famosa cita con la que comienza sus confesiones:¬†‚ÄúNos¬†creaste¬†para ti,¬†Se√Īor, y¬†nuestro coraz√≥n¬†andar√°¬†siempre inquieto¬†mientras¬†no descanse¬†en¬†ti‚ÄĚ. Con esto como mi secreto de s√≠ntesis, encontr√© el siguiente axioma en Tom√°s de Aquino: El objeto adecuado del intelecto y la voluntad es el ser como tal. Esto puede sonar abstracto, pero ya a los veinte a√Īos comprend√≠ su significado: En resumen, ¬Ņqu√© necesitar√≠as experimentar para finalmente decir "suficiente", estoy satisfecho? La respuesta de Aquino: ¬°Todo!¬†M√°s tarde en mis estudios le√≠ a Karl Rahner. Como Aquino, √©l tambi√©n puede parecer desesperadamente abstracto cuando, por ejemplo, define a la persona humana como una potencia obediencial que vive dentro de un existencial sobrenatural. ¬ŅEn serio? Bueno, esencialmente lo que quiere decir con eso puede ser traducido en un solo consejo que una vez ofreci√≥ a un amigo: En el tormento de la insuficiencia de todo lo que se puede lograr, finalmente aprendemos que aqu√≠, en esta vida, no hay una sinfon√≠a terminada.¬†
 
Finalmente, en mis estudios, me encontr√© con la persona y el pensamiento de Henri¬†Nouwen. Continu√≥ ense√Ī√°ndome lo que significa vivir sin llegar a disfrutar de la sinfon√≠a terminada, articul√°ndolo con un genio √ļnico y en un vocabulario fresco. Leer a¬†Nouwen¬†es como conocerse a uno mismo, mientras se est√° dentro de todas las sombras. Tambi√©n te da la sensaci√≥n de que es normal, saludable, y no impuro o imp√≠o sentir todos esos movimientos salvajes con sus tentaciones concomitantes dentro de ti mismo.¬†
 
Cada uno de nosotros es también un manojo de mucho eros indómito, de deseo salvaje, anhelo, inquietud, soledad, insatisfacción, sexualidad e insaciabilidad. Necesitamos que se nos conceda un permiso sagrado para saber que esto es normal y bueno porque es lo que todos sentimos, a menos que estemos en una depresión clínica o hayamos reprimido durante tanto tiempo estos sentimientos que ahora sólo se expresan negativamente de forma destructiva. 
 
Todos necesitamos tener a alguien que venga a visitarnos dentro de nuestro "noviciado" particular, que nos pregunte si estamos dolorosamente inquietos, y cuando asintamos con la cabeza, digamos: "¡Bien! ¡Se supone que debes sentirte así! ¡Significa que estás sano! ¡Sepan también que Dios está sonriendo con esto!" 

 

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