“El poder de la oración” y la fe de un sacerdote fiel lograron que una mujer desista de la eutanasia que había solicitado

21 de octubre de 2022

Una suma de voluntades, de esperanzas y el amor por el prójimo que se fundieron el día de la exaltación de la Santa Cruz para que Dios regalara a una mujer y a los testigos, la belleza de su misericordia. Registro en video del testimonio que fue emitido por Radio María de España.

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"He constatado, una vez más, el poder de la oración''. Así lo afirmó en su programa de Radio María -registrado en el video que puede visionarse al final- el párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Talavera de la Reina y sacerdote de la Archidiócesis de Toledo (España), D. Santiago Arellano.

 

La solicitud de eutanasia de la mujer se había retrasado por la objeción de conciencia del médico y los trámites posteriores para encontrar uno que sí quisiera facilitarle la muerte. Fue entonces cuando un técnico que se encargaba de adaptar la casa de la mujer le propuso a esta hablar con un sacerdote. ¡Y ella aceptó!

 

En el video al final padre Santiago, ‘Santi’, relata los detalles que le llevaron a encontrarse con esta mujer residente en Madrid y como, tras horas de compartir, acoger su dolor, rezos, sacramento de la extremaunción y el de la reconciliación, ella revoca su petición para que se le practicase la eutanasia, la cual se convirtió en ley para España el 24 de junio de 2021.

 

"Hoy en día se presenta lo legal como si fuese moral. Es un modo de ira contra nosotros mismos el querer matarnos. Es un engaño", protesta padre "Santi" en el video.

 

Esta auténtica manifestación de la misericordia de Dios sucedió el pasado 14 de septiembre de 2022, día de la Exaltación de la Santa Cruz. Al comienzo el sacerdote no tenía claro qué podría hacer ante una mujer que ya había solicitado la eutanasia. Quizá por ello antes de partir pidió a los feligreses de su parroquia de Talavera que rezasen por la mujer enferma. También les demandó lo mismo a los creyentes del convento de las Carmelitas Descalzas, donde es confesor, y a sus hermanos sacerdotes. Y entonces ocurrió lo extraordinario, según relata en una carta manuscrita la misma mujer que cambió su decisión:

 

"En esas dos horas que estuviste conmigo se me abrió el cielo. Sé que fue Jesús mismo quien lo hizo. Y agradezco que viniera a buscarme a mi casa. El Señor me ha devuelto la esperanza. Quiero vivir para amar y para unir mi sufrimiento al de Jesús. Para ayudar a otros".

 

Déjate tocar por el Espíritu Santo visionando el siguiente vídeo:

 

 

 

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