Cartujos: Silencio que diluye la dispersión y desnuda el vacío de lo humano que solo Dios satisface

Cartujos: Silencio que diluye la dispersión y desnuda el vacío de lo humano que solo Dios satisface

Hombres y mujeres que por siglos mantienen intacta una identidad contemplativa de adoración a Dios, al servicio del Cuerpo Místico de Cristo.

por Portaluz

27 Marzo de 2026

Soledad, oración y trabajo manual en celdas individuales. Los monjes residen en edificios centenarios donde, ofreciéndose en todo a la adoración de Dios, custodian el tesoro de la identidad espiritual católica.

El Papa Pío XI dijo de la Orden de los Cartujos, en la Constitución Apostólica Umbratilem vitam, que «no ha necesitado, en tan largo espacio de tiempo, ninguna enmienda o reforma». Así continúan y seguirán, hasta el fin de los tiempos. Por algo su lema es "Stat crux dum volvitur orbis": La Cruz se mantiene firme mientras la Tierra sigue girando.

amar es adorar

Su vida diaria encarna una de las formas más radicales y silenciosas de vida contemplativa en el mundo. Duermen en camas de paja, ayunan durante siete meses al año y guardan silencio casi todo el día. No leen periódicos, ni escuchan la radio y menos acceden a la televisión o medio digital alguno. Dividen el sueño en dos para levantarse a rezar tres horas en plena noche. 

captura

Su fundador fue San Bruno, nacido en Colonia (Alemania) hacia el 1030, que buscando una vida de total consagración a Dios se retiró, junto con seis compañeros, a un lugar agreste y solitario de las montañas alpinas del Delfinado llamado Chartreuse (a 30 kilómetros de Grenoble, Francia) fundando un eremitorio el año 1084. A pesar del transcurso del tiempo, el carisma de su fundador sigue tan vivo y actual como en 1084. Hoy, como ayer, hombres y mujeres se sienten llamados -al igual que San Bruno- a vivir sólo para Dios en el silencio y soledad del desierto.

cartuja de miraflores

Nunca desayunan y su dieta se basa en legumbres, pescado o huevos, pero nunca carne (durante el Adviento y la Cuaresma también renuncian a los productos lácteos). Solo salen de su celda para asistir a la misa y rezar la liturgia de las horas. Una vez a la semana comen únicamente pan y agua, y desde el 14 de septiembre —fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz— hasta Pascua hacen una sola comida diaria, más un pequeño panecillo por la noche. 

Pero, ¿cómo es la vida de estas comunidades discretas y centenarias? 

Así nos lo explican desde Burgos, España, los monjes de la Cartuja de Miraflores

"El cartujo tiene claro que la utilidad de su vida no depende de la actividad que realiza en la Iglesia y en el mundo, sino del grado de su unión a Cristo, o santidad. La vida eremítica, el diario caminar por el desierto, característico de La Cartuja, va haciendo al monje una persona sencilla y pobre, es decir, que no espera de la vida algo que no sea Dios. Por eso mismo nuestras vidas pueden ser para el mundo un testimonio mudo de que Dios no es una idea fría y lejana sino algo vivo y palpitante, capaz de llenar de esperanza y felicidad el corazón del hombre".

 

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