por Portaluz
8 Mayo de 2026Con 30 años este oriundo de Madrid, padre de tres hijos, dueño de una marca de ropa, escritor y uno de los influencers masculinos más reconocidos en España ha vivido una experiencia de conversión, de encuentro con Dios, que desgrana en su reciente obra "Caricias de Amor" (publicada por Espasa en abril de 2026).
En diálogo con el digital español ElMundo.es Tomás Páramo confidencia que todo comenzó hace cuatro años en un retiro "Vida en el Espíritu" de la Renovación Carismática...
"Decidí ir a un retiro de Vida en el Espíritu. Fui con mi mujer y, para nuestra sorpresa, fue el mejor fin de semana de nuestra vida. Con 17 años yo había estado en Camerún ayudando en un hospital, y cuando vi a todas las familias, que estaban vestidas con trapos, ponerse los mejores vestidos, guapísimos, para ir a una misa de dos horas y media, supe que si Dios existía, estaba en el corazón de esas personas. Pero tampoco sentía nada especial. Después del retiro, supe que Dios existe y que no necesito ni a nada ni a nadie para saber que está a mi lado, que puedo confiar en Él como confío en que si llamo a mi madre y le pido un plato de macarrones, me lo hará. Cuando unas semanas después nació Catalina, vino con un problema de salud. Estuvo 10 días en el hospital. Esa confianza en Dios me hizo saber que a mi hija no le iba a pasar nada. Si yo quería que mi hija sobreviviera, Él también. Antes que hija mía, es Suya. Dios no está en las normas, sino en el amor, del que nace el respeto, y de ahí surge una forma de actuar", dice Tomás.
Apasionado y tras el regalo de esa experiencia espiritual, este joven escritor es radical al plantear algunas certezas de la reciente fe que le sostiene: "Dios no es moda. Dios es", remarca categórico y añade: "Hay que volver a la esencia. Hay quien dice que cree en Jesús, pero no en la Iglesia. Bueno, la Iglesia la creo Él. ¿Pero qué Iglesia? Si se vuelve al mensaje original, aparece la misión verdadera. A mí me encantaba el papa Francisco y su forma de vivir la fe. Jesús, el Hijo de Dios, murió en taparrabos", señala. Pero luego, guarda un instante de silencio y suaviza el criterio... "pero bueno, la sencillez tiene que nacer del corazón, sin ser impuesta".
Le preguntan en la citada entrevista de El Mundo si tras su encuentro con Dios es más libre.
"Quizá de lo único que no soy libre -responde- es de mi propia mente. Soy libre de corazón. Creo que mi mirada hacia el mundo ha cambiado desde que vivo la vida con Dios de la mano. Eres libre cuando empiezas a mirar desde el amor. Si no, te cargas de complejos. Puedes tender a tratar a las personas en función de quienes sean. Darte cuenta de que en cada una de ellas late un mismo corazón te hace poner los pies en la tierra. Soy más libre en la manera de amar, de pensar, de aceptar situaciones que me cuestan. A veces queremos que nos amen por lo que hacemos, en lugar de por lo que somos. El mayor regalo que a mí me pueden hacer, por ejemplo, es una conversación larga en la que podamos encontrarnos dos personas de ideas distintas. Lo que más me duele hoy, también porque lo vivo en primera persona, es la brecha social que hace que la diferencia se transforme en odio".
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