por Portaluz
15 Mayo de 2026En la noche del 13 al 14 de mayo, los rusos lanzaron más de 670 drones de ataque y 56 misiles contra Ucrania. Se usaron misiles balísticos, aerobalísticos y de crucero. "Estas no son en absoluto acciones de quienes creen que la guerra está terminando", denuncia el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. El número de muertos sigue siendo provisional y aumenta por horas. Solo en Kiev, ha aumentado a 24 muertes, incluyendo tres niños.
Al respecto, Monseñor Oleksandr Yazlovetskyi (en imagen siguiente), obispo auxiliar de Kiev denuncia: "Como creyente, no puedo evitar notar que los ataques tuvieron lugar el 13 de mayo, que es el día de Nuestra Señora de Fátima, quien nos invitó a rezar por la conversión de Rusia. La situación es realmente desesperada".

El obispo continúa: "Nuestro ejército no pudo interceptar todo e incluso cuando lograron alcanzar los objetivos, los escombros cayeron causando daños. Un edificio de nueve plantas resultó gravemente afectado. Desgraciadamente, todavía se habla de muertes y más de cuarenta heridos, incluidos niños. Algunos de nuestros sacerdotes acudieron inmediatamente al lugar y encontraron a los servicios de emergencia en acción, que intervinieron rápidamente para ayudar a los afectados y a los que estaban bajo los escombros. Por eso no nos permitieron entrar. Nosotros, por nuestra parte, seguimos rezando." El obispo dice que tuvo la oportunidad de conocer a muchas personas, a pesar de las alarmas y el riesgo de nuevos bombardeos. "Hablar con ellos fue conmovedor", dice. "Casi todos me dijeron que no dormían, especialmente los que tenían niños. Sin embargo, pocos han salido de sus hogares para refugiarse en búnkeres o estaciones de metro. La gente, en cierto sentido, se ha acostumbrado a la guerra: se queda en casa, quizá se refugia en el baño y reza. Se ha convertido en una especie de normalidad, por dramática que sea".
El obispo observa: "muchos hablan, incluso en lenguaje diplomático, de tregua y alto el fuego. Podría parecer un buen punto de partida para construir la paz. Sin embargo, en realidad, los rusos parecen usar estas pausas solo para rearmarse: ahorran misiles y recursos para atacar con mayor intensidad inmediatamente después. Por su parte, no hay señales reales de buena voluntad. Las condiciones que establecen como requisito previo para iniciar negociaciones no son aceptables para los ucranianos."
"Lo que más nos desanima es sentirnos olvidados. Entiendo que es fácil hacer el bien y ayudar a alguien de vez en cuando. Pero asumir una responsabilidad duradera hacia una persona o situación requiere un valor que no todo el mundo tiene. Por eso seguimos pidiendo sensibilidad, cercanía y apoyo: aunque sea solo con oración o palabras de ánimo", concluye Mons. Yazlovetskyi.
