por Portaluz
10 Abril de 2026El 16 de abril, mujeres y hombres de buena voluntad de todo el mundo recordarán que es el día contra el abuso y la esclavitud infantil. Día que fue establecido en memoria de Iqbal Masih, un niño católico pakistaní esclavizado desde los 4 años en una fábrica de alfombras y que por denunciar al mundo esta realidad fue martirizado bajo las balas de una escopeta disparada por orden de los esclavistas.
Iqbal con cuatro años padecería lo que miles de otros niños siguen sufriendo en Pakistán y cientos de otros lugares del mundo. Lo vendieron como esclavo al dueño de una fábrica de alfombras. El horror de este crimen despreciable lo padeció por años.
Su liberación se produjo en 1993, a la edad de diez años, cuando logró escapar en la ciudad de Muridke, en el estado de Punjab, ubicado en el este del país. Allí fue acogido por la ONG Frente de Liberación del Trabajo en Servidumbre (BLLF).
A partir de entonces Masih se tornó en un símbolo contra la esclavitud infantil, no solo en Pakistán, sino también en el resto del mundo, sirviendo como altavoz a los miles de niños que, a diferencia de él, no lograban escapar de las fábricas donde trabajaban como esclavos.
Sin embargo, su vida acabó de forma repentina cuando el 16 de abril de 1995 fue asesinado a tiros en circunstancias poco claras mientras montaba en bicicleta con sus dos amigos en su pueblo de Rakh Baoli, en Punjab.
¿Han desaparecido los niños esclavos que denuncia la Organización Internacional del Trabajo?

Sigue habiendo esclavitud infantil en el sector de la agroalimentación. El 60% de la explotación laboral infantil se sitúa en este sector. Los niños del cacao, por ejemplo, siguen sosteniendo a las grandes multinacionales del chocolate en países como Costa de Marfil.
Sigue habiendo esclavitud infantil en la producción industrial y en el sector servicios tradicional. La economía informal alberga aún, en talleres clandestinos, a millones de niños explotados en las industrias de la perfumería, la ropa y el calzado, las alfombras, las fábricas de ladrillos, las de juguetes y abalorios, o en el servicio doméstico. Los informes de los organismos internacionales como la OIT, al referirse con gran hipocresía y evidente mentira a los "niños trabajadores" (que son niños esclavos) hablan, sobre todo de estos sectores, donde hay cerca de 140 millones de niños en situación de explotación laboral. Los objetivos de esa famosa Agenda 2030 de la ONU en relación a este tema, no pueden estar más olvidados. Lo mismo que la propia Agenda.
"El capitalismo se ha quitado la piel de cordero"

La ONG Solidaridadnet se hace eco de esta lacra denunciando que "el comienzo de una nueva carrera armamentística no era mera propaganda". El poder enmascarado en la piel de cordero, en el espejismo del "progreso" para todos -señalan-, se ha quitado la máscara. "La violencia ha penetrado en todos los terrenos de nuestra vida. Pero nos negamos a banalizar el mal. En este 16 de abril, Día internacional contra la Esclavitud Infantil, queremos señalar con toda claridad tres campos de explotación infantil que potencia de forma criminal el nuevo capitalismo digital y sus dinámicas geopolíticas ...":
- El primero: la esclavitud de los niños que trabajan en la extracción de los minerales. El extraccionismo constituye la base material de una economía que, con total descaro, se hace llamar "verde y sostenible". La situación es especialmente sangrante en el Congo, dónde se denuncian más de 40. 000 niños trabajando en la extracción del coltán.
- El segundo: la guerra y la violencia. Los niños están siendo las principales víctimas de las guerras y los conflictos armados (no sólo guerras) que están fracturando el planeta en este momento (más de 50). No sólo son víctimas los 300.000 niños soldados, reclutados forzosamente como soldados en Colombia, Sudán, Nigeria, Rep. D. del Congo... sino todos los que han sido asesinados o privados, por la violencia armada, de la familia, la protección, la educación y la salud. Queremos recordar que hay más de 400 millones de niños huérfanos en el mundo y que, en la mayoría de los casos, lo son por la violencia y la guerra.
- Y, en tercer lugar, la aparición de un sexto continente de explotación infantil: el continente digital, el de las redes sociales, el de las "pantallas", en dónde han pasado a primer plano las denuncias de los abusos sexuales más aberrantes contra los niños y los jóvenes.
