Filósofa Eva Vlaardingerbroek recién conversa: “El arma más poderosa contra el relativismo izquierdista es la fe católica”

28 de abril de 2023

La destacada filósofa, abogada y activista política holandesa Eva Vlaardingerbroek será recibida en la Iglesia católica el domingo 30 de abril de 2023.

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Eva Vlaardingerbroek, una popular filósofa, abogada y activista política holandesa, que se ha hecho famosa en los últimos años por sus críticas a las ideologías sociales ateas, será recibida en la Iglesia católica junto con su padre el domingo 30 de abril de 2023.

 

Nacida el año 1996 en Ámsterdam de madre católica y padre protestante, Vlaardingerbroek, de 26 años, fue bautizada en la Iglesia protestante y educada en el cristianismo, pero siempre se tomó con relajo la práctica religiosa. Hasta que, durante la pandemia del COVID-19, su conciencia despertó por completo a la realidad de la batalla espiritual a la que se enfrenta el mundo, y a la comprensión de que la fe católica es "el arma más poderosa" contra el relativismo moral de hoy en día.

 

En esta entrevista publicada por el Register, Vlaardingerbroek comparte su personal experiencia de cómo las fuerzas sobrenaturales del mal aumentan su oposición cuando uno habla de su amor por Cristo. "Si no nos tomamos a nuestros enemigos suficientemente en serio, y ni siquiera nos atrevemos a hablar en nombre de Cristo, después de todo lo que ha hecho por nosotros, ¿cómo esperamos ganar?", arenga Eva, para quien por años la fe no había sido determinante en su vida.

 

¿Qué le atrajo de la fe católica?

Durante los últimos días de mis estudios y al comienzo de mi carrera política, sufrí muchas reacciones negativas por mis opiniones políticas conservadoras. Rápidamente me acostumbré a la sensación de ser cancelada por decir verdades incómodas; pero algo cambió de manera radical -creo que para muchos de nosotros- durante la pandemia. Ir en contra de la narrativa de la clase dirigente no sólo hacía que te cancelaran "socialmente", sino también "legalmente".

Durante ese tiempo, me di cuenta de todo corazón de que no sólo estamos librando una lucha política, derecha contra izquierda, sino que nos enfrentamos a una lucha espiritual, el bien contra el mal. El mal no era algo que sólo exista en determinadas épocas -como la guerra- de la historia. Abrí los ojos al hecho de que el mal está muy vivo y que, por desgracia, mucha gente puede dejarse seducir por él muy, muy rápidamente.

(…) Quería adoptar una postura moral. Y la única postura moral que me parecía correcta era que fui creada a imagen de Dios, que mi cuerpo es un templo y que mis derechos corporales me fueron otorgados por mi Creador y, por tanto, son inalienables. Mis derechos no me los dio el gobierno, que podría -y lo haría, evidentemente- quitármelos en cualquier momento, sino que me los dio mi Creador, Dios.

Así que eso es exactamente lo que empecé a decir en el debate público. Empecé a involucrar abiertamente mi fe en mis comentarios políticos y decidí inmediatamente que nunca volvería a transigir en ese sentido. Experimenté lo que ocurre cuando uno habla abiertamente de su amor por Cristo: Las fuerzas del mal en el mundo se hacen más fuertes, porque no hay nada que odien más que el testimonio; pero las fuerzas del bien en mi vida también son cien veces más fuertes y yo me hice más fuerte. Me hizo reflexionar sobre mi fe. Rápidamente me di cuenta de que el tiempo de elegir debía terminar, pero no sabía a qué iglesia debía unirme, así que decidí tomarme mi tiempo. Pasé algún tiempo en Estados Unidos y fui a muchas iglesias "no confesionales", donde conocí a los cristianos más maravillosos y devotos que jamás había conocido. Pero en esas grandes iglesias con centros de convenciones, faltaba algo. Y entonces encontré los discursos del profesor Peter Kreeft en YouTube. Vi su contenido durante horas y horas hasta que me topé con su vídeo titulado "Siete razones por las que todo el mundo debería hacerse católico". Lo vi, y simplemente no pude discutir con lo que decía. Todo tenía sentido. Desde el hecho de que Cristo mismo fundó la Iglesia, hasta la importancia de los santos, pasando por el verdadero milagro de la Eucaristía. Sabía que tenía que tomar una decisión.

Y durante la Misa de Navidad del año pasado, eso es exactamente lo que hice. Sentí en mi corazón que quería ser católica. Cuando llegué a casa después de la misa, recibí un mensaje de Feliz Navidad de mi querido amigo y compañero de lucha, el padre Benedict Kiely, a quien había conocido en la Conferencia Nacional del Conservadurismo en Bruselas un año antes. Me deseaba Feliz Navidad y me preguntaba cuándo iba a hacerme católica. Las casualidades no existen y el resto es historia.

 

¿Qué puede ser mejor, en una época donde la gente dice "todo vale", que decir "no"? Existe la belleza, existe el Bien y existe la Verdad. Él es la Verdad, el Camino y la Vida.

 

¿Qué verdades de fe del catolicismo le atrajeron especialmente?

La transubstanciación fue clave para mí. Como protestante rechazaba el concepto, nunca sentí que pudiera racionalizarlo, así que me quedé con el argumento de "es simbólico". Pero cuando miras las Escrituras, lo que Jesús mismo dijo, es clarísimo. No es simbólico en absoluto. Y aunque no pueda racionalizarlo, lo creo; porque si Cristo dijo que es así, es así. Así que entonces no hay más remedio que hacerse católico.

Los Países Bajos, como todos los países del Benelux, tienen un rico patrimonio católico, pero parece casi todo perdido por el secularismo que ha dominado la política y la sociedad.

 

 

¿Cómo se abrió camino entre el modernismo y el liberalismo imperantes para encontrar la fe católica?

El arma más poderosa contra el relativismo izquierdista es la fe católica. ¿Qué puede ser mejor, en una época donde la gente dice "todo vale", que decir "no"? Existe la belleza, existe el Bien y existe la Verdad. Él es la Verdad, el Camino y la Vida. Y eso no cambiará nunca. La doctrina católica sigue siendo la misma, no importa (…) qué agitación atraviese la Iglesia como institución. La doctrina ha resistido y resistirá siempre la prueba del tiempo, porque Él (Jesús) mismo fundó la Iglesia.

 

¿De qué manera el Evangelio, y la doctrina católica en particular, le dan esperanza y sentido en la vida y en su trabajo como activista política?

Intento que todas mis opiniones estén en consonancia con mi fe. Puede que me equivoque a los ojos de algunos, pero para mí es la esencia. Es la fuerza motriz de mi activismo, porque como católica no quiero quedarme quieta; al fin y al cabo, la fe también consiste en hacer el bien.

Por supuesto siempre se puede mejorar, pero mi misión es defender los valores conservadores, la libertad y los derechos de las personas. Mi misión es defender a la gente corriente, a quienes la clase dirigente considera invisible. Me duele ver cómo la gente lucha en nuestra sociedad y es tachada de deplorable por nuestras élites globales. Eso no es lo que Cristo nos enseña.

Política y socialmente hablando, creo que vivimos tiempos increíblemente oscuros. Un mundo al revés, en el que la gente llama a los hombres mujeres, a las mujeres hombres; un mundo en el que la gente llama al mal bien y al bien mal, como se describe en Isaías 5:20. Pero confío en Dios y sé que la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han vencido. Nada me da más esperanza que eso. El bien vencerá porque Cristo ya ha vencido a la muerte y nos ha liberado. Por tanto, temo a Dios más que a los hombres. (…) Él y la Verdad es lo que me guía en mis esfuerzos políticos.

 

 

Usted se ha pronunciado con frecuencia contra el globalismo ¿Cómo pueden los católicos alertar a los demás sobre los peligros de estas tendencias de una manera eficaz que también dé a la gente esperanza para el futuro?

En mi discurso "Rechazar el globalismo: Abraza a Dios" en la Conferencia Nacional del Conservadurismo en Bruselas en 2022, que se puede ver en YouTube, dije: "Estamos luchando contra un mal tan grande, que solo podemos ganar con Él (Dios) de nuestra parte. Y lo tenemos de nuestro lado. Pero si gastamos nuestra energía en ocultarlo, ¿por qué iba a estar Él a nuestro lado?".

Y lo digo en serio. El mensaje principal es: Hay que hablar claro. Necesitamos reconocer que nos enfrentamos a una ideología maligna que se opone fundamentalmente a todo lo que nosotros, como católicos, defendemos, si queremos tener una oportunidad de luchar.

El problema es que muchos cristianos se tragan las "bonitas palabras" que los globalistas utilizan para vendernos sus planes (…) bajo la apariencia de igualdad y nobles pretextos. Pero en realidad, si analizamos lo que realmente proponen, siempre se reduce al hecho de que estas personas quieren jugar a ser Dios. Y las soluciones que ofrecen siempre se alimentan del miedo de la gente a la muerte. Lo cual, tristemente, si crees que esta vida en la tierra es todo lo que hay, no es algo extraño a lo que temer.

Por esto creo que los cristianos, especialmente los católicos, deben rechazar abiertamente cualquier tipo de relativismo cultural o religioso. La narrativa de "tú puedes tener tu verdad y yo la mía", creo que es exactamente lo que el diablo quiere que la gente diga.

Por supuesto, tú puedes tener tu opinión y yo la mía, pero existe la Verdad: Cristo es la Verdad, el Camino y la Vida. Si realmente lo creemos, debemos decirlo. En voz alta. La moral basada en valores seculares es como una casa sin cimientos. La casa puede parecer bonita desde fuera, puede ser construida por gente simpática y bienintencionada, pero no durará.

Si no tomamos suficientemente en serio a nuestros enemigos y ni siquiera nos atrevemos a hablar en nombre de Cristo, después de todo lo que ha hecho por nosotros, ¿cómo esperamos ganar?

 

A mi generación nos han dicho que no debemos casarnos ni tener hijos, porque todo es una construcción social opresiva creada por el patriarcado para mantenernos abajo. Sinceramente, es obra del diablo. Ni más ni menos.

 

También ha criticado a menudo al feminismo. En su opinión, ¿es éste y otros males sociales contemporáneos (la ideología de género, el "matrimonio" entre personas del mismo sexo, etc.) parte de la batalla espiritual que usted describe, una batalla que se libra más eficazmente como católico practicante?

La ideología de género y el feminismo son probablemente las ideologías más dañinas que existen para la mujer -y para el hombre en realidad- porque impiden que la gente se case, forme una familia, sea realmente feliz y cumpla con su deber moral.

A mi generación nos han dicho que no debemos casarnos ni tener hijos, porque todo es una construcción social opresiva creada por el patriarcado para mantenernos abajo. Y además, tener hijos también es malo para el clima, así que no te molestes. ... Más encima nos dicen que podemos acostarnos con cualquiera y que si te quedas embarazada, puedes abortar, porque es tu cuerpo, tu elección.

Sinceramente, es obra del diablo. Ni más ni menos. Y tristemente ha ido ganando terreno. Hoy en día me resulta difícil conocer a gente de mi edad que no haya sido completamente adoctrinada con la ideología woke. La mayoría de mis contemporáneos creen de verdad que tus sentimientos o cómo te "identificas" es el indicador de tu género.

Y de nuevo, la única solución que veo a este problema es ser despiadadamente intransigente. Dios creó a Adán y Eva, no 73 géneros diferentes. Eso es el Hombre tratando de ser su propio pequeño dios, lo que nunca ha funcionado y nunca funcionará y lo sabemos. Mi generación es absolutamente miserable. Así que lo mejor que podemos hacer como católicos es decirle a la gente que hay una alternativa que pueden seguir. Porque la hay y tiene un nombre: Jesucristo.

 

Fuente: NCRegister

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