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Testigos de Jehová y transfusiones de sangre: ¿qué ha cambiado realmente?

Bajo la apariencia de una apertura en su rígida moral interna se encuentra un ejemplo más de su carácter sectario, que emplea la Biblia de forma retorcida para manipular.

Portaluz. Luis Santamaría del Río

2 Abril de 2026

El pasado 20 de marzo, la cúpula dirigente de los Testigos de Jehová anunció lo que se ha entendido como un cambio histórico en su postura ante las transfusiones de sangre. Un comunicado del llamado Cuerpo Gobernante incluyó una "aclaración" sobre el tema: a partir de ahora, los adeptos de esta secta podrán utilizar, si lo desean, su propia sangre en los procedimientos médicos que así lo requieran (la técnica conocida como transfusión autóloga o autotransfusión).

Aunque sigue permaneciendo prohibido el uso de sangre de otras personas, continuando así con una norma irracional y carente de todo fundamento bíblico, que hace que algunos seguidores mueran pensando que están cumpliendo la voluntad de Dios. Los Testigos de Jehová afirman que esto "es debido a razones religiosas", y se aferran a algunos versículos bíblicos (Gn 9,4; Lv 17,10.14; Dt 12,23; Hch 15,28-29) que nada tienen que ver con la medicina, sino con la sangre de los animales.

Veamos las claves principales de este cambio de postura, para entender su alcance y conocer, un poco más, cuál es la dinámica -hacia dentro y hacia fuera- de los Testigos de Jehová.

¿Realmente es un hecho histórico?

Objetivamente se trata de un hecho significativo, ya que supone un cambio importante en una de las prohibiciones más conocidas de las muchas que pesan sobre los miembros de esta secta. Pero no me atrevería a hablar de un "hecho histórico", como alegremente se ha afirmado en tantos análisis y superficiales. 

Porque en realidad se trata de un ejemplo más de ese lenguaje sibilino del Cuerpo Gobernante (la cúpula que lidera a nivel mundial a los Testigos de Jehová) según el cual cada adepto gozaría de libertad de conciencia a la hora de tomar una decisión, cuando la experiencia nos dice muy bien que, en la práctica, los miembros están sometidos a una fuerte presión de carácter doctrinal y grupal: si acceden a cualquier tratamiento que suponga el uso de sangre, piensan que están desobedeciendo gravemente a Dios y, en consecuencia, están haciendo un gran daño a la comunidad de sus seguidores, a quienes consideran sus hermanos.

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¿Es normal que cambien de repente una norma?

Una mirada seria y rigurosa a la historia de este colectivo nos muestra que los cambios repentinos han sido una constante desde su fundación en el siglo XIX en los Estados Unidos, tanto en el campo doctrinal como en sus normas y costumbres. Sus modificaciones más conocidas son las que tienen que ver con sus sucesivas fechas anunciadas para el fin de los tiempos, para el cumplimiento de los sucesos anunciados en los textos apocalípticos de la Biblia. 

El primer gran fiasco tuvo lugar en 1914 (aunque no fue la primera fecha que dieron), y el último, en 1975. Y a pesar de lo burdo del engaño, la secta continuó existiendo. Obviamente, sus técnicas de adoctrinamiento, manipulación y retención son lo suficientemente importantes como para conseguir que los adeptos no abandonen el grupo, obedeciendo ciegamente a pesar de todo.

Lo mismo ha pasado con otros cambios normativos más recientes, como permitir la barba a los varones y los pantalones a las mujeres, la reducción en la carga horaria de reuniones semanales o el cambio de estrategia proselitista (ahora con los carritos por las calles). Siempre anuncian así los cambios. Con todo desparpajo, los dirigentes aseguran que han recibido de Dios una "nueva luz" o un "nuevo entendimiento", y los adeptos aceptan este cambio repentino sin el menor atisbo de crítica o duda.

¿Cambios como éste hacen que deje de ser una secta?

Todo lo contrario. Realmente, este cambio ilustra el carácter sectario de los Testigos de Jehová, una organización que ha destacado a lo largo de su trayectoria por los cambios doctrinales arbitrarios. Cuando el Cuerpo Gobernante -el grupo de hombres que detenta el liderazgo de la secta y rige los destinos de millones de vidas humanas- afirma haber recibido de Dios un "nuevo entendimiento" o una "nueva luz", no es más que la excusa religiosa para cambiar sus creencias y prácticas a su antojo. 

Una característica propia de las sectas de origen cristiano ç es su concepción de una revelación divina abierta: sus líderes aseguran tener hilo directo con Dios, ser sus únicos representantes en la tierra, y así los adeptos dependen de ellos en todo. Sólo cabe la obediencia y la sumisión, y no es posible ninguna crítica, disensión o duda.

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Pero en la práctica, ¿este paso no supone una cierta apertura?

Realmente no es un paso adelante. En realidad, es una estrategia de lavado de imagen pública, reaccionando así a una percepción social sobre el grupo que va cambiando, ya que cada vez se conoce más su realidad interna, gracias a una presencia pública cada vez mayor de sus supervivientes. 

Y a nivel interno, con este paso están aparentando ante sus seguidores una relajación en sus normas rígidas, e intentando así frenar el abandono sobre todo de adolescentes y jóvenes, que viven de forma dramática un contraste entre lo que están viviendo en la secta y la realidad de los "mundanos" (como llaman despectivamente a los no testigos) con los que comparten aulas y lugares de trabajo.

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¿Realmente hay una percepción negativa sobre el grupo?

Sí: cada vez mayor. La sociedad está abriendo los ojos ante la realidad de los Testigos de Jehová, más allá de su limpio escaparate. No es descabellado pensar que unos factores que pueden haber empujado a la cúpula de la secta a tomar esta decisión son, por un lado, su reciente paso por los tribunales en países como España y Noruega, donde se ha podido ver delante de los jueces cuál es la verdadera realidad que viven los testigos de Jehová de a pie, verdaderas víctimas de un férreo sistema de control social en el que la prohibición de las transfusiones juega un papel importante.

Y, por otro lado, el grandísimo impacto que han tenido a nivel internacional dos productos realizados en España: el podcast del diario ABC y la serie documental de la plataforma HBO. Yo creo que los abogados que envió la Watchtower Society a los juzgados de Torrejón de Ardoz (Madrid) intentando hundir a la Asociación de Víctimas regresarían a los Estados Unidos después de haber tomado buena nota del fracaso que supuso llevar a los tribunales a los supervivientes de la secta.

Y esto, sumado a que ha servido para grabar dos producciones tan potentes y tan importantes, es posible que haya generado inquietud en la cúpula de la secta, que ve cómo pierde terreno en cuanto al relato público. Cada vez les es más difícil seguir engañando a la sociedad y a las administraciones públicas al mostrarse como un grupo inmaculado que sería víctima de injustas persecuciones.

¿Cómo han reaccionado los exadeptos?

Ha habido reacciones diversas. Pero entre ellas destacan el dolor y las lágrimas por el sufrimiento que ha producido esta disciplina... y el que seguirá produciendo. Muchos extestigos de Jehová han lanzado en sus redes sociales la siguiente cuestión: ¿qué pasa ahora con los miles y miles de adeptos que han muerto en estas décadas por esta absurda prohibición? Han sido mostrados como verdaderos mártires. Obedecieron ciegamente una norma construida sobre versículos bíblicos que no tienen que ver con ningún procedimiento médico. Como el resto de obligaciones y prohibiciones de los Testigos de Jehová, por mucho disfraz bíblico que tengan, no son más que herramientas para el control personal y la segregación social. 

Durante mucho tiempo, prohibieron las vacunas. Después lo cambiaron. Ahora lo han hecho en un cierto sentido con las transfusiones. ¿Han justificado sobre la base de la Biblia por qué un procedimiento sanguíneo ahora sí vale y otros no? Desde luego que no. Una vez más, la secta sigue manipulando y tergiversando los libros sagrados del cristianismo para sostener su sistema de manipulación y control.

¿Algún caso personal que se pueda destacar?

Por las redes sociales se han multiplicado los testimonios de exadeptos mostrando casos concretos de muertes cercanas por negarse a las transfusiones obedeciendo los mandatos de la secta.

Es el caso de Alberto Márquez, que recordó a su primo Luis Arias, que falleció de leucemia a los 19 años tras rehusar un tratamiento con sangre. "Su padre, mi tío, puso en su lápida este texto bíblico: 'Muéstrate fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida'. El clásico texto [tomado de Ap 2,10] que usan para esto", escribió, añadiendo que "esta salvajada no tiene límites: usar el nombre de Dios para dejar un reguero de mártires, muchos niños y adolescentes empezando a vivir". Algo que, como creyente, considera que significa "ensuciar el nombre de mi Dios y Padre".

En las redes sociales de la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová (AEVTJ), la actriz Becky Rubio aseguraba, entre lágrimas, que "este tema me toca bastante porque, con mi padre, tuvimos varios problemas con el tema de la transfusión de sangre... y tuvo sus consecuencias". "Queremos que cambien normas para que se normalicen y se humanicen más cosas", aunque reconocía que no es más que un "lavado de cara", porque la realidad de la secta sigue igual. Es muy frustrante ver cómo les mienten... realmente [los adeptos] no ven la manipulación y cómo juegan con su vida".

Juan Antonio Paredes contaba para la AEVTJ cómo fue expulsado de los Testigos de Jehová y su madre, que permaneció dentro de la secta, enfermó de cáncer de pulmón y tuvo dos años de quimioterapia. En un determinado momento tuvo neumonía y necesitaba hierro, pero se negó a recibir transfusiones, falleciendo poco después. "Cuando escuché la noticia de que ahora se puede hacer autotransfusión de sangre, se me vino el mundo encima por la rabia... Si mi madre hubiese sabido antes esa noticia, si hubiese almacenado su propia sangre, se la podría haber trasfundido. No pudo hacerse la transfusión y murió. ¿Y ahora sacáis esa noticia? ¿Ha estado con un 'alimento espiritual' equivocado? ¿Jehová ha dado un 'alimento espiritual' erróneo?". 

Y un último ejemplo de los varios que ha divulgado la AEVTJ: el de Gabriel Pedrero, un exadepto cuya madre, a los 49 años "necesitaba una operación de urgencia por una perforación en el colon, y mi madre se negó, como testigo de Jehová. Yo hubiera hecho lo mismo, al ser también testigo. Y al no tener la opción de usar su propia sangre, murió". Ante el cambio reciente, que considera que "no tiene sentido", porque los dirigentes de la secta siguen instrumentalizando la Biblia a su antojo, Gabriel manifestó sentir "un dolor profundo, tristeza, ganas de llorar".