Propaganda del falso obispo Pierre Roy
Propaganda del falso obispo Pierre Roy

Sectas tradicionalistas convocan un "Concilio General Imperfecto" con falsos obispos que elegirían un antipapa

El falso obispo canadiense Pierre Roy está moviéndose entre las redes de corrientes sedevacantistas y cismáticas para intentar un simulacro de reunión con el supuesto propósito de "salvar" la Iglesia católica.

Portaluz. Luis Santamaría del Río

25 Junio de 2026

Aunque el grupo de seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre acapara toda la atención mediática en los días previos a la ceremonia de consagraciones episcopales prevista para el próximo 1 de julio (contra lo indicado por la Iglesia desde hace décadas, tal como informamos en Portaluz), no es el único movimiento tradicionalista que se mueve por los derroteros cismáticos en la actualidad.

Otras corrientes, mucho más minoritarias si cabe, van más allá al situarse en una postura plenamente sedevacantista. Si los lefebvristas reconocen a León XIV como obispo de Roma -aunque, de forma paradójica, lo desobedezcan sistemáticamente-, otras personas aseguran que la cátedra de san Pedro se encuentra vacía. Entre ellos, destaca estos días un determinado sector que se mueve por Internet para convocar un "concilio" que pueda designar un nuevo "papa".

¿Qué es el "Concilio General Imperfecto"?

J Young Jeong.

Los promotores de este curioso evento -que se agrupan bajo el nombre "Unam Sanctam", las dos primeras notas que el credo aplica a la Iglesia de Cristo- mantienen una web oficial donde justifican en varios idiomas lo que denominan su "santa intención", basada en "la crisis actual que afecta a la cabeza de la Iglesia", y que ellos pretenden resolver, ya que los católicos "están obligados a actuar para que la Sede sea ocupada".

Para ello, no han encontrado mejor idea que convocar un "Concilio General Imperfecto". Están convocados todos los obispos de la Iglesia (por eso es "general"), pero sin autoridad papal (por eso es "imperfecto" y, tal como reconocen, "legalmente defectuoso"). Según ellos, su realización "responde a una emergencia". No se trata de un cónclave, sino de "un recurso extraordinario para una emergencia extraordinaria".

¿Qué ideas sostienen?

sedevacantismo

El planteamiento teórico de este "concilio" constituye un elenco de las más importantes ideas del tradicionalismo sedevacantista, sin originalidad ninguna. Su base principal es que el Concilio Vaticano II fue una "revolución" que hizo romper con la Tradición, "cambiando sustancialmente la santa doctrina de la Iglesia". Por eso hablan de la comunidad católica actual como una "nueva Iglesia", gobernada por "pretendientes al papado" (no realmente papas), sobre la que se preguntan si no sería más bien "una nueva secta, totalmente ajena a la Iglesia de Dios".

Esto, según los promotores, ha supuesto la dispersión del rebaño fiel (los pocos tradicionales, que han optado por diversas vías de supervivencia). Y "la Iglesia debe remediarlo". Sin atreverse a afirmar con rotundidad que la sede romana esté vacante -así creen asegurarse un mayor apoyo de los distintos sectores tradicionalistas-, consideran que hay que "arrojar luz sobre la situación actual" cuanto antes. 

Y si se declarara la vacancia de la cátedra de san Pedro, la elección de un nuevo Papa sería "obligación primaria". Como no se puede esperar una intervención divina directa de tipo milagroso, "la solución... deberá venir del clero católico" (el adjetivo es importante: consideran católicos sólo a los tradicionalistas). "Debemos rezar, pero también debemos actuar", insisten. Y por ello los pastores conscientes de esta situación dramática tienen que reunirse para solucionar el problema.

Portavoces de Dios

Francesco Alberti.

A la hora de convocar su particular "concilio", consideran que no se trata de una iniciativa particular ni extemporánea. Al contrario: "Creemos firmemente que la Divina Providencia quiere necesariamente que la Iglesia sea dirigida por un verdadero Sucesor de Pedro". Es decir: lo que ellos quieren responde de forma directa a la voluntad de Dios. Ni atisbo de autocrítica, ni pizca de humildad. 

Además, es claro el rechazo de quienes no mantengan sus mismas convicciones: ellos son "el clero que permaneció fiel a la fe", los representantes de "la verdadera cristiandad", y han identificado al adversario en la batalla: "no es un enemigo externo, sino un enemigo que ha penetrado en las instituciones de la Iglesia Católica". Y acto seguido, añaden: "la Iglesia tiene el deber de expulsar a los herejes de su seno".

Aplicando de forma interesada lo escrito por san Roberto Belarmino y san Alfonso María de Ligorio para casos verdaderamente graves, insisten en el "concilio" como "un remedio extraordinario: convocado por los obispos fieles, actúa como sustituto para restaurar el papado legítimo y la unidad de la Iglesia". Cabe destacar, una vez más, su intención de "reunir a todos los obispos católicos fieles". Y con "fieles", repetimos, se refieren solamente a los que mantienen sus mismos postulados.

¿Una congregación de falsos obispos y sus sectas?

Bermix Studio.

Sin embargo, su discurso parece abierto e inclusivo, hasta garante de una pluralidad de posturas. Como cuando insisten en que la llamada a que acudan los obispos es "lo más universal posible". ¿A qué se refieren? A que "la cuestión de la validez de las órdenes recibidas no debería, en el contexto del Concilio General, ser un obstáculo para su participación".

Aquí está la gran trampa: como, según los promotores de este despropósito, "en esta época de caos universal... prácticamente todas las líneas sacerdotales y episcopales son sujetas a sospechas de invalidez", su propuesta es que "un título razonable para haber sido ordenado sacerdote o consagrado obispo es el mejor criterio de aceptación y que, por el momento, cada uno debe ser tratado según el título que cree tener, siempre que pueda justificarlo de manera razonable".

De esta forma, legitiman la participación de cualquiera que asegure ser obispo o sacerdote, convirtiendo ese "Concilio General Imperfecto" en el caramelo más apetecible para la legión de falsos ministros católicos que llevan décadas paseando sus mitras, báculos, anillos y ornamentos de allá para acá, cuando han recibido unas órdenes sagradas carentes de legitimidad y de dudosísima validez.

Un acto de autoafirmación y exclusión

demonio

Sería el nuevo "papa" resultante de tal "concilio" el que tendría que dirimir las disputas sobre las líneas de sucesión episcopal (es decir, establecer qué obispos lo son realmente y quiénes no), lo que acaba cerrando el círculo: los propios falsos obispos acabarían legitimándose a sí mismos una vez que uno de ellos fuera elegido para portar las vestiduras blancas del pontificado. Porque, además, es el propio "concilio" al que "le corresponderá determinar quiénes son los electores legítimos". Delirante.

No es una interpretación retorcida de sus pretensiones, sino algo que deriva claramente de lo que dicen. Sus intenciones quedaron de manifiesto cuando el movimiento "Unam Sanctam" publicó una aclaración el pasado 30 de abril en la que sus representantes afirmaron que "sólo se rechaza a aquellos firmantes que pertenecen claramente a una organización no católica, es decir, a un grupo que profesa abiertamente errores contra la fe, especialmente errores que fueron condenados antes del Concilio Vaticano II". Por lo que excluyen de forma directa a los clérigos en comunión con la Iglesia católica actual.

¿Quiénes son y qué pretenden realmente?

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Falsos obispos, sedevacantistas, Roy-Pivarunas-Espina-Davila

Según sus propios cálculos, a día de hoy apoyan este "concilio" 13 obispos, 53 sacerdotes y 86 religiosos (no se da número de laicos, que no deben de importarles mucho). Y añaden: "actualizaremos regularmente estas cifras para poner de relieve la voluntad de la Providencia", insistiendo en ese sentimiento profético o casi mesiánico. Ni un solo nombre personal, sin embargo. En esta línea, aseguran la confidencialidad a quienes se vayan sumando, ya que "el sitio web está gestionado por clérigos acostumbrados al secreto", por el típico recurso al temor a represalias.

Sin embargo, en los círculos tradicionalistas es bien conocido el protagonismo de esta aventura caricaturesca: el canadiense Pierre Roy, antiguo miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (la entidad fundada por Lefebvre), en la que fue ordenado presbítero en 2011 y que abandonó en 2016 por considerarla demasiado cercana a Roma. Su paso cismático definitivo tuvo lugar en 2024, al ser entonces "consagrado obispo" por el falso obispo brasileño Rodrigo Ribeiro da Silva ("consagrado", a su vez, por otro falso obispo, el estadounidense Daniel Dolan). 

Según el estudioso que divulga información en la red social X (antes Twitter) sobre los movimientos sedevacantistas bajo el pseudónimo Ngo Dinh Thuc (@contrathuc) -tomando así el nombre del célebre obispo vietnamita que dio tantos problemas a la Iglesia confiriendo el sacramento del orden a personas nada recomendables y llenando el mundo de clérigos cismáticos-, "este nuevo intento cuenta con la participación de los grupos de seguidores de Pierre Roy, además de Rodrigo da Silva, Frei Tiago (popular sedevacantista europeo) y otros no mencionados, como un grupo veterocatólico tradicional".

Un acontecimiento incierto y preocupante

excomulgado

Desde @contrathuc se agrega otro dato preocupante: Pierre Roy ha sido entrevistado sobre su "concilio" por el youtuber Stephen Kokx, muy cercano al exarzobispo católico y exnuncio Carlo Maria Viganò, cuya excomunión latae sententiae declaró la Santa Sede en 2024 al ser hallado culpable del delito canónico de cisma. Además, el propio Roy citó a Viganò en el vídeo de convocatoria a su asamblea de clérigos, por lo que "Viganò también está en el marco, si bien no de forma directa, pero considero que con un apoyo tácito y directo".

Si bien esa participación -o al menos apoyo- es una hipótesis por el momento, lo cierto es que a los grupos y personas que forman parte de esta tentativa de concilio se van sumando algunas entidades que hasta hace poco simulaban estar en comunión -siempre crítica, eso sí- con la Santa Sede, pero que en realidad jugaban a un doble discurso de actitud cismática disfrazada de obediencia. Es el caso de los Redentoristas Transalpinos, una congregación de derecho diocesano (aprobada en una diócesis de Escocia) que, nacida en 1998 en ambientes lefebvristas, se unió plenamente a la Iglesia católica en 2008.

Sin embargo, en octubre de 2025 publicaron una carta desmarcándose del magisterio pontificio y del Concilio Vaticano II, situándose de nuevo en una postura abiertamente cismática. Recientemente se ha sabido que estos Redentoristas Transalpinos han declarado la sede romana vacante y, en consecuencia, apoyan la convocatoria del "Concilio General Imperfecto", según ha manifestado su superior general, el padre Michael Mary Sim. No sólo eso: las últimas noticias son que Sim será "consagrado obispo" por el falso prelado Pierre Roy, alma del falso concilio cismático, el próximo 25 de julio.

Malas y tristes noticias que suman al desafío de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X los de otras personas y grupos. Algunos de los cuales carecen de recta intención, como puede verse, y sólo buscan su propio interés sectario, usando ardides y engaños para imponer fanáticamente su ideal mesiánico. Oración, humildad y firmeza serán las actitudes más adecuadas, por parte del pueblo creyente, para afrontar esta situación con vistas a lograr esa paz y unidad en la Iglesia católica a la que el papa León XIV ha consagrado su pontificado.