Quién está detrás de la estatua del diablo de 11 metros en Brasil y cuál es su propósito

Quién está detrás de la estatua del diablo de 11 metros en Brasil y cuál es su propósito

Quien dice haber financiado el esperpento es alguien que se hace llamar "Mãe Rainha das Trevas" (Madre, Reina de las Tinieblas) "sacerdotisa" de la Quimbanda, una manifestación más de los ritos afroamericanos que caen en la brujería y el culto al demonio, incompatibles de raíz con la fe cristiana.

Portaluz. Luis Santamaría del Río

6 Agosto de 2026

Hace algunas semanas informamos sobre la polémica que generó en Argentina la construcción de una estatua a San La Muerte. Ahora es Brasil el centro de atención, al erigirse allí una estatua en honor al diablo, cuya promotora asegura que con sus once metros de altura es "o mais grande do mundo" (la más grande del mundo). De nuevo, un hecho puntual que, sin embargo, supera la anécdota -y la controversia-, pues promueve la "normalización" del ocultismo y el culto satánico.

Al amparo de la libertad religiosa

imagen del diablo en taiba brasil

La imagen del diablo se ha erigido en Taíba, localidad costera del estado de Ceará, cerca de Fortaleza, una de las ciudades más pobladas de Brasil. Allí se yergue, desafiante, con la iconografía tradicional del Baphomet -la misma que utiliza el tristemente Templo Satánico de EE.UU.-, procedente del ocultismo ritual del siglo XIX: cabeza de macho cabrío, una antorcha entre los cuernos, la estrella invertida de cinco puntas en la frente, alas, una mano apuntando arriba y otra abajo, el caduceo (cetro de Hermes) en el vientre y sentado en su trono con las piernas cruzadas. 

Los medios de comunicación brasileños han ofrecido múltiples detalles sobre este monumento aberrante: ha costado 100.000 reales (cerca de 20.000 dólares) y se encuentra en el recinto del denominado Palacio de la Estrella Negra de Quimbanda. Su inauguración tuvo lugar el pasado 25 de julio, haciéndola coincidir con el 29º aniversario del recinto esotérico. 

"Todo el dinero salió de mi bolsillo. Lo hice todo con mi propio dinero, en mi lugar, que es mío, porque la tierra aquí es mía, la propiedad es mía", ha dicho su promotora, que asegura contar con el correspondiente permiso para la construcción, aunque se niega a revelar el tiempo que ha durado, según recoge Globo. Las autoridades municipales han confirmado en un comunicado que el templo cumple con la legislación vigente, incluyendo los requisitos urbanísticos y medioambientales (y una licencia estatal específica, ya que se encuentra en una zona de especial protección ambiental).

El gobierno local no se ha limitado a justificar la legalidad de la construcción, sino que ha ido más allá en una especie de alegato grandilocuente para defenderse de las críticas que están surgiendo. Así, leemos en su comunicado que "el municipio de São Gonçalo do Amarante reafirma su compromiso con la legalidad, la transparencia en los actos administrativos y el respeto a la libertad de culto y de creencias, un derecho fundamental garantizado por el artículo 5, inciso VI, de la Constitución Federal".

Una misteriosa hechicera

quimbanda de las tinieblas

La responsable de todo esto es un personaje que se presenta como mujer con el nombre esotérico de Mãe Rainha das Trevas. Es decir, utiliza el título de "Mãe", líder espiritual femenina en cultos sincretistas muy extendidos en Brasil como umbanda, quimbanda, candomblé y batuque. Y su nombre quiere decir en portugués "Reina de las Tinieblas", lo que da una idea clara -es un decir- de por dónde se mueve: la magia negra. No se conocen su nombre y apellidos reales, ni tampoco su edad. 

Goza de una cierta popularidad en Instagram, donde reúne a 820.000 seguidores en uno de sus perfiles, y 789.000 en otro. No sólo se presenta como hechicera, sino que asegura ser "la hechicera de los políticos", utilizando el tan manido recurso publicitario de decir cosas que la hagan parecer importante pero imposibles de comprobar, como esa referencia a que contaría con una cartera de clientes en los círculos del poder.

Como ya se ha dicho, esta Mãe afirma que fundó su centro de culto hace 29 años, bajo el nombre de Palacio de la Estrella Negra de Quimbanda. Y no es la primera polémica que protagoniza -más allá de su "trabajo" ordinario de magia negra y brujería-. Ella misma lo explicaba así en Globo: "los comentarios prejuiciosos no empezaron con la construcción de la imagen más grande del diablo en el mundo", sino que "empezaron mucho antes, cuando abrí la Casa de los Ataúdes", una casa "toda pintada de negro, con cuatro ataúdes dentro" para sus oscuros rituales. 

Su engaño: "los demonios son buenos"

sacerdotisa

Mãe Rainha das Trevas insiste en aferrarse a que Brasil es "un país laico", por lo que "tengo derecho a la libertad religiosa y a profesar mis creencias". Según ella, "la gente debe comprender que las creencias diferentes a las suyas no deben juzgarse con tanta dureza. Porque respeto todo lo que difiere de mis creencias. Y lo único que pido es que también respeten mi fe".

Dice que en sus rituales (llamados "giras"), que celebra con periodicidad mensual, así como en otros eventos mensuales para dar culto a sus "deidades", participan entre 200 y 300 personas. Además, insiste en la típica deconstrucción de la identidad real de lo diabólico que se da en estos cultos ocultistas y hasta satánicos, dando la vuelta a lo transmitido por el cristianismo. "Los demonios ayudan. Los demonios siempre están ahí con los brazos abiertos para recibir a quienes necesitan su ayuda", afirma.

Y reconoce que en los rituales celebrados en su Palacio de la Estrella Negra de Quimbanda se sacrifican animales, como es normal en los cultos sincretistas afroamericanos para congraciarse con los espíritus, y el derramamiento de sangre se hace todavía más fundamental cuando nos adentramos en las formas más negras y maléficas de estos ritos. La Mãe dice que cada año dona toneladas de carne de los animales que sacrifica, con lo que pretende blanquear sus prácticas con esa forma de alimentar a personas sin recursos. Hasta celebra cada mes de octubre un "Día del Niño", una fiesta en la que se donan juguetes y se presenta su propia práctica como algo positivo para los más pequeños.

¿Qué es el culto quimbanda?

culto satanista

La quimbanda es uno de los diversos cultos sincretistas afroamericanos. Su característica fundamental es la magia, y magia negra o hechicería en muchas ocasiones, ya que se contacta con los considerados "espíritus inferiores". Como ya hemos visto, se sacrifican animales. Y en muchas ocasiones los "trabajos" tienen como finalidad causar un mal, o se realizan para deshacerlo. 

Algunos autores señalan la dificultad de distinguir el culto umbanda del quimbanda, ya que con frecuencia ambos se llevan a cabo en los mismos locales -umbanda de día, quimbanda de noche-. La quimbanda tendría un carácter más negativo y tenebroso, porque busca hacer el mal, agradar a los Exús (espíritus), con una centralidad de lo sangriento (sacrificios de animales) y con el uso de los colores rojo y negro (frente al blanco de la umbanda). Es significativo que la frase más común en este culto sincretista sea "Dios es bueno, pero el diablo no es malo" y, por consiguiente, "hay un claro culto a los demonios" (tal como aseguran Francisco Sampedro y Juan Daniel Escobar en el ensayo Las sectas: análisis desde América Latina, publicado en 2003 por el Consejo Episcopal Latinoamericano).

No hace falta acudir a expertos católicos para comprobar ese culto demoníaco inherente a la quimbanda. Cualquier académico serio lo explica, como ha hecho Fernando Klein, profesor de Antropología Social y Cultural en la Universidad del Trabajo del Uruguay, al afirmar en un artículo de investigación que en este culto sincretista "el 'rey Exu' a menudo se identifica con Lucifer trabajando con Belcebú y Astarot", después de aclarar que para sus practicantes "los espíritus malvados de la naturaleza son necesarios en la magia negra", y que "son especialistas en brujería y hechicería". De forma que "si las plegarias son exitosas, las víctimas pueden perder el trabajo, amor y familia, y eventualmente morir".

Finalidad: convertirse en espíritus... ¿o demonios?

El diario Globo cita a toda una autoridad quimbanda en Brasil, un hechicero supremo llamado Barok, que les dice a los periodistas que "quimbanda es un culto ancestral en el que buscamos la evolución espiritual", como si fuera una práctica new age cualquiera, intentando así apartar lo que supone de "magia negra" -cuando realmente lo es- en el imaginario popular. Asegura que esa visión de que sería como una versión perversa del culto umbanda es "una historia inventada por personas con prejuicios". 

El propio Barok reconoce que el origen de la palabra está en el "kimbanda", el nombre que daban algunos pueblos bantúes a sus sanadores, que "practicaban el arte de la magia para curar". Esto lo habrían sincretizado con el cristianismo los esclavos llevados a los países hispanoamericanos, pero dando lugar a un culto incompatible con la fe cristiana. De hecho, la quimbanda cree en la reencarnación, pero se entiende como una maldición, de forma que el objetivo de sus prácticas es "evolucionar nuestro espíritu dentro de la religión para no tener que regresar a este mundo". No sólo eso: "nuestro objetivo es evolucionar espiritualmente para convertirnos en Exus y Pomba-Giras, es decir, para ser bendecidos en el mundo espiritual".

La visión de la Iglesia católica

La Iglesia católica mantiene una postura crítica con los cultos afroamericanos en general y con la quimbanda en particular, recordando a los fieles que estas prácticas son incompatibles con la fe cristiana y que en ocasiones incluyen la invocación a los demonios, algo rechazado expresamente en los números del Catecismo de la Iglesia Católica dedicados a explicar los pecados graves de idolatría, superstición, magia y adivinación (al detallar todo lo relativo al primer mandamiento: nn. 2110-2117).

A veces se confunde intencionadamente a los creyentes y a la sociedad entera, dando a entender que la ausencia de pronunciamientos públicos contra las personas y los grupos que practican la quimbanda y la actitud tolerante de la Iglesia sería equivalente a una aceptación y valoración positiva. Nada más lejos de la realidad. 

Sirva como ejemplo lo que sucedió en Brasil en abril de 2025, cuando un juez jubilado participó en la inauguración de un templo de quimbanda y fue presentado como "representante de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil", asegurando los organizadores que "representa a los líderes de la Iglesia católica". El obispo del lugar (Araguaína), mons. Giovane Pereira de Melo, se vio obligado a aclarar en un comunicado que dicho juez no representaba a la Conferencia Episcopal ni a la Iglesia, debido al "escándalo y conflicto" que se generó. El prelado aseguró el compromiso de la Iglesia con la libertad de culto y contra la intolerancia religiosa, pero recordó que el diálogo y respeto no traen consigo la "equiparación de la revelación cristiana con otras religiones". 

Este monumento al diablo en Brasil no será el primero ni el último, en un tiempo en el que muchos aplauden noticias como ésta pensando que suponen un avance en la pluralidad de creencias y en la tolerancia, pero en realidad son una regresión en humanidad. En Portaluz ya informamos en 2024 de la construcción de un templo dedicado a Lucifer... ¡también en Brasil! Y un año antes, de otro espacio semejante en Colombia. Como señaló en el primer caso el P. João Paulo Veloso, exorcista brasileño, la asistencia a lugares de este tipo y la práctica de sus rituales esotéricos "puede ser una de las causas instrumentales de la llamada 'acción extraordinaria del Maligno', como casos de vejación, obsesión e incluso posesión diabólica".