Desde Ucrania el alemán Albert Tochilovsky expande su polémica empresa de maternidad subrogada
En un mundo donde cada vez nacen menos niños, donde asimismo miles de ellos mueren o quedan huérfanos víctimas de la guerra; un mundo donde millones de niñas y niños son esclavizados o descartados por nacer en pobreza; hay personas que para satisfacer el propio anhelo de la paternidad pueden y deciden pagar el precio que establecen quienes controlan el negocio de los vientres de alquiler.
En la otra cara de la moneda están la madre que alquila su vientre y el bebé comercializado. Es la trata. Claro, porque entre unos y otros se encuentran empresas como Biotexcom, fundada por el alemán Albert Tocholovsky.
Unos más esclavos que otros
Olena creció en un orfanato. La llevaron allí a los seis años y se marchó a los 18, embarazada de su primer hijo. El niño ahora va al colegio, mientras que su segundo hijo, de cinco años, juega en un parque junto a ella, en las afueras de Kiev, en Ucrania. Junto al parque hay una clínica y es allí donde a Olena —que no es su nombre real— le implantarán en el útero el embrión de una pareja estadounidense. Es algo de lo que le cuesta hablar.
Esta joven de 26 años no quiere que la gente sepa quién es ni de dónde es. Pero sí quiere que sepan que el padre de sus dos hijos ya no forma parte de su vida. Olena tuvo que dar a su tercer bebé en adopción hace dos años. Cree que esta vez le resultará más fácil entregar al bebé porque no será suyo.
Olena trabaja como cocinera y los doce mil euros que le darán en Biotexcom por alquilar su vientre, son un estímulo suficiente como para someterse a las órdenes de los nuevos 'dueños temporales de su vientre' y del bebé que gestará.
Un polémico negocio
El negocio de alquilar vientres que Albert Tocholovsky inició en Ucrania el año 2008 ha expandido sus tentáculos por mas de 30 países, logrando salir a flote de procesos judiciales donde le han acusado formalmente de tráfico de personas, falsificación de documentos y fraude fiscal.
"Debido a la guerra, el número de mujeres desesperadas está creciendo, y las clínicas les ofrecen esta oportunidad porque las parejas occidentales quieren comprar bebés baratos", comentaba en mayo de 2026 a BBC Maria Dmytrieva, activista por los derechos de las mujeres que "por ética" se opone a toda gestación subrogada, acusando que esta industria explota a mujeres pobres y vulnerables.
La "feria" que oferta vientres de alquiler en Polonia
El más reciente golpe publicitario de Biotexcom lo ha dado en Polonia, organizando una "Feria" para ofertar vientres de alquiler en Varsovia los días 12 y 13 de septiembre de 2026. Al tenor de los acontecimientos ha reaccionado el Instituto jurídico Ordo Iuris presentando una denuncia ante la fiscalía regional de Varsovia contra la realización de esta feria que consideran trata de personas.
"Según la ley polaca —señala en un comunicado público Ordo Iuris— la gestación subrogada puede clasificarse como un delito penal. El asunto de la conferencia de Varsovia ya ha sido remitido a la fiscalía. El Instituto Ordo Iuris está solicitando al ministro de Justicia de Polonia, Waldemar Żurek, que bloquee el evento organizado en Varsovia por BioTexCom como promoción de la trata de personas. La apelación está disponible en niedlasurogacji.pl".
Ordo Iuris ha venido denunciando sistemáticamente por años que la gestación subrogada con fines comerciales vulnera la dignidad tanto de la mujer que da a luz como la del propio niño, al que, en este modelo, se reduce a un objeto de una transacción remunerada. El instituto también ha elaborado una petición dirigida al fiscal general, en la que se le insta a emprender acciones legales contra los "mercados" de gestación subrogada.