La Iglesia en México alerta sobre retiros "ajenos a la fe católica". Dos predicadores desenmascarados
El pasado 15 de abril, la Arquidiócesis Primada de México hizo público un comunicado (ver al final) alertando sobre "un retiro de sanación y liberación promovido por predicadores de origen colombiano", cuya publicidad incluía "imágenes de la Basílica de Santa María de Guadalupe y de Nuestro Señor Jesucristo". El problema es que, como explica el vicario general y moderador de la Curia, Martín Muñoz López, firmante de la carta, "aunque se dicen católicos, este grupo de predicadores no tiene ningún vínculo con esta Iglesia particular", que por eso "se deslinda de las actividades que promueven, así como de las ventas que realizan en sus eventos".
A los responsables de la Iglesia local de Ciudad de México no les consta, tampoco, que dichos predicadores tengan cualquier reconocimiento oficial en sus diócesis de origen, una vez consultados los obispos colombianos. Por ello, Martín Muñoz se hace portavoz del cardenal Carlos Aguiar, arzobispo primado de México, que "exhorta a mantener la unión y comunicación con su parroquia para no dejarse confundir con eventos ajenos a la doctrina y al magisterio de nuestra fe católica".
¿A qué se debe esta alerta? ¿Está plenamente justificada? A primera vista, puede parecer un ejercicio autoritario del gobierno pastoral de la Iglesia, con una actitud intolerante hacia personas que siguen una determinada línea, o incluso unos ciertos celos o racismo ante católicos que acuden de fuera. Para saberlo, miremos en profundidad a los dos predicadores mencionados en el comunicado, que se hacen llamar "Narciso Ramírez Predicador de la Familia" y "José Luis Cristoytu Catolico".
Narciso Ramírez: independencia y desobediencia
Comenzamos con el más "suave" de los dos: "Narciso Ramírez predicador de la familia". Su nombre real es Narciso Ramírez Reyes y nació en Colombia en 1972. Dice haber sentido desde niño "el llamado de servirle a Dios de algún modo", ya que sus padres le "inculcaron el amor a Dios, la Virgen María y a la santa iglesia desde muy chico". También asegura haber sido sanado por Dios a los 30 años.
Un análisis de sus vídeos de YouTube nos muestra una repetición insistente del origen divino de su misión, que debe llevar a cabo por encima de cualquier jerarquía u obediencia. En uno de sus sermones afirma: "Me llamó el Señor a mí... Cuando llegue yo delante del Señor, ¿le voy a decir: 'lo que pasa es que el padre de la parroquia mía no me dejó predicar, Señor' y ya con eso me voy a excusar?". Y poco después sentencia: "No se le tiene que obedecer al que prohíbe orar y predicar".
La misma actitud que vive es la que recomienda a sus oyentes, socavando así la comunión de la Iglesia desde un planteamiento carismático personalista: "Hermano, usted que es misionero, que es laico en la Iglesia, hermano, no permita que su ministerio se lo acaben aquellos que quieren destruir la Iglesia del Señor, los masones que hay dentro de la Iglesia, la masonería que quiere opacar el renovar del Espíritu, la gracia que nos ha regalado el Señor".
Milagros por doquier... pero con perspectiva supersticiosa
En sus predicaciones es habitual el relato de milagros, sanaciones y visiones protagonizadas por él mismo y por otras personas. En un vídeo cuenta cómo recibió una revelación sobrenatural sobre la capacidad que tendría de calmar el dolor de su madre enferma con sólo tocarla, o lo que vieron su madre moribunda y su hija en el lecho de muerte). Narciso también asegura que sanó a su esposa de una grave artritis reumatoide degenerativa imponiéndole las manos y ungiéndola con aceite.
En algunos momentos parece contraponer la medicina a la fe, como cuando asegura que "encontramos a un pueblo que confía en el médico y que desconfía de Dios", cuando "lo primero es entregarle la enfermedad, el dolor, la situación a Dios. Si un enfermo se acoge al Señor, de todo eso él lo librará". Lo último que hay que hacer es ir al médico, quien "va a constatar con los exámenes de que el Señor ya lo hizo por nosotros".
Al insistir en este discurso, acaba distorsionando la comprensión cristiana de la salud, con una idea más propia del pensamiento mágico de las pseudoterapias New Age: "generalmente cuando tenemos una enfermedad pensamos tanto en la enfermedad que la hacemos tan grande e increíblemente no podemos quitarla de nuestras vidas. Pero cuando nosotros le damos toda la gloria a Dios, le damos a él la supremacía que merece, quitamos la enfermedad del cuerpo. Mejor, la enfermedad no se puede ir del cuerpo si la mente recrea estar enferma. Y si la mente empieza a recrear que el Señor ya lo sanó, pues se manifiesta y se materializa la gloria de Dios". Esto no es fe cristiana, sino la ley de atracción.
Esto se ve muy bien ejemplificado también en un retiro de sanación y liberación online en el que llega a decir que cuando no se da el milagro de la curación divina es porque "es porque nosotros no le entregamos la enfermedad [al Señor], es porque nosotros no le decimos que sí, es porque nosotros no le entregamos ese dolor, es porque nosotros no le queremos entregar el cáncer. Nos sentimos hasta bien con el cáncer". Y explica así lo fácil que sería el procedimiento del milagro: "El Señor quiere que vayamos nosotros a orar por el que está enfermo, por el que tiene una situación delicada, grave, por aquella persona que tiene un tumor en el colon y está a punto de morir y vamos, oramos, el Señor lo extirpa. La persona a través de la orina o a través de la diarrea saca el tumor. Bendito sea el nombre de Jesús. Y sanó. Eso quiere el Señor". Unas afirmaciones tan irracionales como peligrosas.
"Cristoytu Catolico": una independencia muy lucrativa
El segundo predicador mencionado en el comunicado de la Arquidiócesis Primada de México, compañero de Narciso, es mexicano, se llama José Luis García Delgado -lo sabemos porque en cada uno de sus vídeos y publicaciones ofrece sus datos bancarios bien detallados para recibir donativos, un elemento fundamental de esta trama- y cuenta con un canal de YouTube con cerca de 300.000 suscriptores, titulado "Cristoytu Catolico".
Sus más de mil vídeos han superado los 56 millones de visualizaciones, con un discurso más fuerte y estridente que el de su amigo colombiano. Cabe destacar que para acceder a los vídeos más largos que contienen la grabación de retiros hace falta suscribirse a cambio de un pago. Y hay tres niveles que permiten el acceso a más o menos materiales exclusivos, según la cantidad abonada mensualmente, y cuyos nombres son más que significativos: "Guerrero Cristoytú", "Comandante Cristoytú", "General Cristoytú". Bastaría con esto para desconfiar de los contenidos. Pero analicémoslos igualmente.
Como en el caso anterior, José Luis lleva a cabo su "apostolado" sin vínculos reales con la Iglesia católica real (diócesis y parroquia concretas) y su jerarquía. Lo que significa que no hay una supervisión pastoral de unos contenidos que con frecuencia no se atienen a la enseñanza de la Iglesia y a su comunión.
Junto a esto, cabe destacar la venta de objetos a modo de sacramentales (pero no reconocidos oficialmente por la Iglesia), como el "escapulario morado" (para proteger de castigos y catástrofes) y el "manto de san José", que serían armas del creyente para conseguir la bendición y la protección de Dios en estos últimos tiempos. José Luis explica que él mismo ha bendecido esos objetos con una fórmula comunicada por el Señor, pero asegura que no se trata de simonía, ya que sólo "funcionan" si la persona que los usa lleva una vida cristiana.
Pensamiento mágico disfrazado de prácticas de piedad
Es habitual que inicie sus transmisiones en vivo con la denominada "Oración de sellamiento total con la Sangre preciosa de Jesús", un texto larguísimo en el que se repite hasta la saciedad el verbo "sellar" conjugado en primera persona del singular, de forma que en realidad no se trata de una oración cristiana, sino una especie de conjuro o fórmula mágica (que, por cierto, acepta como reales un montón de falsedades del esoterismo, y mezcla irracionalmente y sin criterio lo natural, preternatural y sobrenatural).
En la misma línea, divulga otras fórmulas que imitan la oración cristiana pero se alejan del verdadero propósito de ésta, con una fuerte impronta del pensamiento mágico. Así, podemos encontrar la recomendación de una "oración para romper maldiciones" y una plegaria de "protección de enemigos visibles e invisibles", entre otros ejemplos. También es frecuente que divulgue jaculatorias que asegura que han sido reveladas directamente por Dios o por los santos. En todos los casos, se da la impresión de que las oraciones tienen resultado inmediato, son un remedio fácil para cualquier problema, protegen y resuelven con carácter automático.
La urgencia y el miedo al final de los tiempos
La escatología es una constante, leyendo la actualidad en clave catastrófica (terremotos, inundaciones, guerras, pandemias... como señales de la cercanía del fin de los tiempos). Se está cumpliendo punto por punto todo lo profetizado en la Biblia y en las revelaciones privadas (que se mezclan sin criterio), con un lenguaje de urgencia. Aunque no da fechas concretas, sí habla de fases que se van cumpliendo y utiliza una sensación constante de inmediatez, de inminencia de los sucesos finales ("muy pronto" o "ya está sucediendo"). La perspectiva no es la de la esperanza como virtud teologal, sino la del miedo como emoción visceral que se explota en la audiencia. Se explota el alarmismo como medio de manipulación de personas vulnerables.
Los desastres que ocurren son explicados directamente como castigos y advertencias de Dios. Por ejemplo, en un reciente vídeo de alerta se refiere a las catástrofes naturales con nombres como "tormentas apocalípticas", y alude también a los terremotos, enjambres sísmicos, inundaciones, granizadas... y la guerra en Oriente Medio.
Sobre las polémicas declaraciones de Trump contra León XIV, José Luis afirma: "Yo no me ofendí porque sinceramente el Papa tampoco está haciendo la voluntad de Dios. Sí... están persiguiendo a los santos sacerdotes y el Papa no hace nada. Sí, oremos por el Papa León XIV. Oremos por él para que haga la voluntad de Dios". Una manera de llamar a la desobediencia aunque formalmente reconozca su figura. "Necesitamos orar por el Papa León XIV y no estar cegados. Sí, orar por él", pero sin hacerle caso, porque se equivoca.
En los vídeos explica que Dios está enojado y dispuesto a aniquilar una vez más a la humanidad por sus grandes pecados, pero la Virgen consigue aplacar su ira, así como los ayunos y oraciones de los fieles. Comentando un mensaje divino recibido, explica que "el Padre nos alerta que el terremoto está cerca", aunque "el terremoto lo ha pospuesto Mamá María". Ella misma dice a través de una vidente: "Esa fuerza que detiene la ira implacable del Padre del cielo es mi amor maternal".
La clave oculta: un sacerdote suspendido... y encarcelado
No hay que investigar demasiado para comprender qué hay en el fondo de la curiosa entente formada por estos dos "predicadores" independientes. La clave no es sino una persona concreta: el sacerdote colombiano Bernardo Moncada, que fue detenido en agosto de 2025 en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara (México) por presunto abuso sexual a una menor, motivo por el cual en estos momentos permanece en una prisión mexicana. El Obispado de Aguascalientes (México) ya había advertido en junio de 2025 sobre la situación irregular de Moncada, incardinado en León (Nicaragua) pero "suspendido del ministerio sacerdotal por problemas graves", de forma que se movía por México sin amparo eclesiástico alguno.
¿Por qué este sacerdote en entredicho es la clave? Porque ambos predicadores, Narciso y José Luis, no sólo lo tienen como la única referencia sacerdotal válida, sino que insisten en defender su inocencia. El padre Moncada sería, según ellos, víctima de una persecución por parte de las autoridades mundanas y de un flagrante abandono por parte de la jerarquía eclesiástica, que traicionaría así la voluntad de Dios. Pero si observamos un poco más, descubrimos en el primer vídeo de Narciso Ramírez defendiendo a Moncada, inmediatamente después de su detención policial, que "es el hermano de mi esposa, mi cuñado, mi hermano, nuestro sacerdote, el sacerdote de la familia". Ya estando en México hace unos días -para realizar los retiros sobre los que alertó la Iglesia- reiteraba que es un elegido de Dios y "está preso siendo inocente".
Por su parte, también José Luis "Cristoytú Católico" alude únicamente a Bernardo Moncada como referente jerárquico. Y en sus abundantes vídeos elabora un relato perverso que deforma la realidad e inocula un espíritu cismático en su audiencia. Como cuando transmite un supuesto mensaje recibido directamente de Dios Padre, que le habría dicho: "Hijos míos... Mi Iglesia sufre más que nunca porque es manipulada por el demonio... Mi iglesia verdadera es la que está siendo perseguida. Oren, porque este momento está cerca y muchos rechazarán a la Iglesia verdadera como lo hacen hoy". Y a continuación lo aplica a Moncada, representante de esa "Iglesia verdadera" frente a la oficial, "manipulada por el demonio".
Una alerta, pues, más que justificada
Volviendo al comunicado de la Arquidiócesis Primada de México, leemos en sus primeras líneas que el obispo debe cuidar el rebaño en nombre de Cristo, por lo que "es su deber alertar a los fieles de situaciones que pueden causar cierta confusión en la fe que profesamos". En este artículo hemos podido ver como los dos "predicadores" difunden una enseñanza errada y errática, que puede hacer mucho daño a los católicos y causar una grandísima confusión, apartando a las personas de una vida cristiana de oración, apostolado y compromiso en el mundo.
No sólo a personas especialmente vulnerables por su situación económica, por su falta de formación religiosa o por estar atravesando un momento de crisis, sino a cualquiera que pueda verse envuelto en sus redes por la razón que sea (pensemos en el sesgo de confirmación que se amplifica en las redes sociales gracias al algoritmo, y que hace que se repitan contenidos del mismo estilo en lo que consume una persona).
Si bien de forma más suave en el caso del primero y más explícita y fuerte en el segundo, forman un tándem perfecto para confundir a los fieles con el señuelo de una llamada a la conversión y a la vida de oración y piedad, sembrando una escatología herética, una vivencia individualista de la fe basada en el miedo, y el rechazo de la constitución jerárquica de la Iglesia. Además de constituir una estafa que sólo busca aumentar su número de adeptos y sus ganancias económicas, empleando claramente técnicas de persuasión coercitiva o abuso psicológico propias de las sectas.