Ante las amenazas de Trump, el único párroco de Groenlandia pide "orar por la paz y el respeto a la soberanía"
Los planes declarados de la administración Trump por anexar Groenlandia a Estados Unidos -ya sea mediante compra a Dinamarca o por la fuerza con su medios militares- están siendo recibidos por los residentes con preocupación, pero aferrados a "una fuerza silenciosa", dijo a OSV News el único párroco católico de la isla ártica. "La gente habla de ello en las tiendas, en el trabajo e incluso después de la misa", dijo el padre Tomaž Majcen, franciscano conventual y pastor de la Iglesia Cristo Rey en la capital de Groenlandia, Nuuk.
El padre Majcen, nacido en Eslovenia, y otros dos frailes franciscanos conforman la Misión Franciscana Conventual en Dinamarca, que forma parte de la Provincia de San Jerónimo de la orden en Croacia.
En 2023, los tres franciscanos asumieron el cuidado pastoral en Groenlandia — hogar de unos 500 católicos — a petición del obispo Czeslaw Kozon de Copenhague, Dinamarca, donde la misión también atiende a dos parroquias.
En un correo electrónico del 6 de enero a OSV News, el padre Majcen ya había informado que: "La mayoría de los groenlandeses sienten muy fuerte quiénes son y su derecho a decidir su propio futuro", y añadió: "El hecho de que una mayoría tan amplia no quiera formar parte de Estados Unidos dice mucho".
La agresión militar que se teme
El interés que Trump ha señalado durante mucho tiempo en adquirir Groenlandia como una "prioridad de seguridad nacional" fue confirmado formalmente por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado del 6 de enero reciente. Allí dejaban en claro que estaban dispuestos al uso de la fuerza... "El Presidente y su equipo están discutiendo una serie de opciones para perseguir este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, utilizar el ejército estadounidense siempre es una opción a disposición del Comandante en Jefe."
La declaración de la Casa Blanca llegó después de que Dinamarca, Francia, Italia, Polonia, España y el Reino Unido emitieran una declaración conjunta sobre Groenlandia declarando que "la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente" y que "Groenlandia pertenece a su pueblo", con solo Dinamarca y Groenlandia teniendo derecho a decidir sobre asuntos que les conciernen.
Los temores sobre la disposición de Estados Unidos a avanzar sobre Groenlandia -que ya alberga la Base Espacial de Pituffik desde hace unos 70 años bajo un acuerdo con Dinamarca, aliada de la OTAN- han aumentado en Europa tras la intervención militar unilateral de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero.
Los habitantes de Groenlandia
Unas 56.000 personas —la mayoría inuit— viven en una Groenlandia semiautónoma, que junto con las Islas Feroe y la nación europea de Dinamarca forman el Reino de Dinamarca. Esta, que es la isla más grande del mundo obtuvo el autogobierno de Dinamarca en 1979, y así Groenlandia gobierna la mayor parte de sus asuntos internos, mientras que Dinamarca supervisa la política exterior y de defensa.
En 2009, la Ley de Autogobierno de Groenlandia estableció el derecho de los isleños a declarar su independencia de Dinamarca. Según el Belfer Center for Science and International Affairs de la Universidad de Harvard, "la mayoría de los groenlandeses apoyan la independencia eventual, aunque la dependencia económica de las subvenciones danesas complica este objetivo".
La misión pastoral de la Iglesia en Groenlandia
El padre Majcen declaró a OSV News que la situación en desarrollo respecto a Groenlandia pone de manifiesto la urgente misión pastoral de la Iglesia. Dijo que la gente en Groenlandia tiene una "fuerza silenciosa".
"La gente está preocupada, pero también muy clara: esta es nuestra tierra, nuestra cultura, nuestro hogar. Siendo sacerdote, veo cómo la incertidumbre política afecta al corazón de las personas. Genera ansiedad, especialmente sobre la identidad y el futuro de los niños y las familias. Nuestro trabajo pastoral hoy incluye escuchar más, consolar más y ayudar a las personas a poner nombre a sus miedos", destacó el párroco.
"La Iglesia -añadió- debe ser un lugar de paz y esperanza. Debemos defender la dignidad humana, los derechos del pueblo inuit y el diálogo en lugar de amenazas. Como personas de fe, estamos llamados a ser pacificadores, especialmente en tiempos inciertos", dijo el padre Majcen. "Debemos recordar que todos somos hijos de Dios, y nuestra verdadera fuerza proviene de la compasión y de trabajar juntos por el bien común."
Invitó a los fieles de todo el mundo "a orar por la paz y el respeto a la soberanía, y a unirse a nosotros en el cuidado de la creación, especialmente de nuestro frágil entorno ártico, que es una de las obras maestras más impresionantes pero vulnerables de Dios".