
por Portaluz
4 Abril de 2025Aunque fray Tomaž Majcenes es oriundo de Eslovenia, desde el 1 de febrero de 2017 se unió a la Misión Franciscana Conventual en Dinamarca, que pertenece a la Provincia de San Jerónimo en Croacia. Así, junto a otros dos hermanos de su Orden llegaron a Dinamarca como misioneros, para servir en 2 parroquias de Copenhague.
Luego, en el verano de 2023, el obispo de Copenhague, Czeslaw Kozon, les pidió hacerse cargo de la pastoral en Groenlandia. "Como hasta entonces había prestado atención pastoral regular en Nuuk (capital de Groenlandia - ed.) al menos una vez al año, acepté el nombramiento del obispo como párroco de la parroquia Krist Konge (Cristo Rey)", cuenta al portal de noticias OSV el padre Tomaž.
Pero, aunque el fraile se encarga de toda Groenlandia, sigue también ejerciendo su ministerio en las otras dos parroquias de Copenhague. ¿Cómo compagina tantas responsabilidades? "Paso varias semanas en Groenlandia durante distintas épocas del año y, junto con varios sacerdotes de Dinamarca, me aseguro de que se celebre misa para los fieles todos los domingos", explica el sacerdote. Cuando no consigue poner un sacerdote a disposición de los fieles, la propia comunidad celebra el servicio litúrgico de la Palabra los domingos.
Pocos católicos, pero comprometidos
En Groenlandia hay unos 500 católicos, 300 de ellos en la capital. La comunidad es diversa, pues muchos fieles son inmigrantes de distintas partes del mundo, especialmente de Filipinas o América Latina. El padre Tomaž cuenta que de vez en cuando se oyen canciones filipinas en la iglesia.
A pesar de este reducido número de católicos, los fieles están muy interesados en participar en la vida de la Iglesia en Groenlandia. Después de cada misa, el P. Tomaž y sus feligreses cenan, alimentando así una relación común.
"El año pasado fue muy fructífero. Tuvimos siete bautizos, una confirmación de un adulto y 10 niños recibieron su primera comunión. Me alegra decir que nuestra parroquia está creciendo", señala el fraile.
Groenlandia, tierra de gracia y paz
Trabajar en esta isla, la más grande del mundo, es una fuente de fortalecimiento espiritual para su único párroco misionero. "Desde el principio, esta tierra ha sido para mí un lugar de gracia y paz, donde puedo descansar el cuerpo y el alma. Al mismo tiempo me da la oportunidad de reflexionar profundamente sobre mi vida espiritual y puedo alejarme realmente del ajetreo de la vida cotidiana", confidencia.
"Aquí, uno se encuentra a menudo con el aislamiento, la dureza del clima y el reto de servir a una comunidad pequeña y muy dispersa. Sin embargo, la belleza de los paisajes de Groenlandia y un profundo sentido de la misión pueden hacer de ésta una vocación gratificante pero desafiante", añade el franciscano.
El padre Tomaž también se refirió a los planes de que Estados Unidos se haga cargo de la isla. Señaló que, si esto ocurriera, probablemente sería sacado del lugar porque una de las diócesis estadounidenses debería enviar allí a su reemplazo. "Espero y rezo para que esto no ocurra. (...) Me importa más acompañar al pequeño rebaño católico de la isla que las conquistas de Trump", dijo explícito el sacerdote.