
por Portaluz
3 Abril de 2025Muchos católicos atribuyen a la intercesión del Beato Solanus Casey la curación de diversas enfermedades. Mary Bartold, de DeWitt, Michigan, se encuentra ahora entre los muchos que dan testimonio, después de que sus dos tumores desaparecieran sin intervención médica, sino tras continuas oraciones a Dios y suplicando al padre Solanus -cuyo ministerio se centró en la sanación y la compasión- su mediación.
Los inesperados problemas de salud de Mary comenzaron hace casi un año, a finales de abril de 2024, informa la Diócesis de Lansing. Mary cursaba el segundo año en el Lansing Catholic High School de Michigan cuando empezó a experimentar fuertes dolores abdominales mientras estaba en el colegio. Mary y su familia no podían precisar cuál era el problema.
"Me dolía mucho, sobre todo la parte baja del abdomen. Estaba doblada", recuerda Mary, a quien los dolores le hacían llorar. De hecho, se vio obligada a volver a casa.
Pronto le hicieron pruebas médicas. Los resultados fueron estremecedores. Mary tenía dos tumores. Uno medía tres centímetros. El otro medía siete centímetros. Era necesaria una intervención quirúrgica para extirpar ambos. La familia optó por recibir atención médica en el Hospital de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. Al mismo tiempo, Susan, la madre de Mary, acudió a un viejo amigo en busca de apoyo sobrenatural: el beato Solanus Casey.
"Le pregunté a mi marido, Rick, si me acompañaría en una peregrinación al Centro Beato Solanus Casey de Detroit, para rezar ante los huesos del Beato Solanus y simplemente pedir su intercesión, no sólo por la curación de María, sino también por la paz, para que fuéramos orantes e intencionados en nuestras decisiones, y supiéramos que estábamos siendo guiados por Dios", dice Susan Bartold,
Natural de Wisconsin, el padre Solanus Casey (1870-1957) fue un sacerdote capuchino que ejerció de portero en el monasterio de San Buenaventura de Detroit durante más de dos décadas. A pesar de su humilde condición, el padre Solanus ocupaba un lugar elevado en el afecto de los católicos de la ciudad debido a los numerosos favores atribuidos a su oración de intercesión. Tras su muerte, los favores continuaron. El padre Solanus fue beatificado en el estadio Ford Field de Detroit en 2017, después de que una curación milagrosa atribuida a su mediación fuera aprobada por el Papa Francisco.
"Para mí, la peregrinación a la tumba del Beato Solanus provocó el mayor de los milagros. Fue su intercesión la que transformó a Mary de una joven abrumada por el miedo -miedo a su condición médica, miedo por su futuro- en alguien que estaba en paz con el presente, confiando en Dios para el futuro y abierta a las oraciones de los demás", afirma Susan.
"Fue entonces cuando mi madre me preguntó si quería oraciones y yo, finalmente, le dije que sí"; y organizó una novena al padre Solanus Casey", recuerda Mary.
La novena -nueve días de oración-, para la cual Susan hizo una amplia convocatoria, se rezó en los días previos a la operación de Mary, programada para el 2 de agosto. En esos días, tras unas exploraciones rutinarias previas a la operación, a Mary se le pidió que se sometiera a otra resonancia magnética, a las seis de la mañana del martes 30 de julio. Justo tres días antes de la operación y también fecha en que la iglesia celebra la fiesta del Beato Solanus Casey.
El escáner se realizó debidamente a primera hora de la mañana, tal como estaba planeado. La llamada telefónica llegó al día siguiente, 31 de julio, aniversario de la muerte del beato Solanus en 1957.
"Fue casi al mediodía cuando la cirujana de Mary telefoneó. Me dijo que había mirado las imágenes de la resonancia magnética con varios radiólogos y que todo había desaparecido. Los dos tumores habían desaparecido", dice Susan con lágrimas en los ojos. "La cirujana estaba extasiada. Le dije: «¡Alabado sea Dios!», y ella me respondió: «¡Alabado sea Dios!», algo que no siempre se oye en la comunidad médica".
En cuanto a la propia Mary, estaba impactada, "muy agradecida pero todavía muy confusa" -señala- al conocer la sorprendente noticia de que los tumores habían desaparecido. Susan reconoce que tuvo dudas y le preocupaba "que hubiera habido un error, que aún tuviera los tumores, que pasara algo, una complicación de salud de algún tipo". Pero no había ningún error. Mary estaba curada.
Con la cirugía ya cancelada, la familia Bartold optó por utilizar su día libre para visitar la tumba del Beato Solanus en Detroit. "Fuimos a misa. Fuimos a la adoración. Yo estaba muy agradecida", dice Mary.
Rick, el padre de la joven, también se deshace en lágrimas al relatar los increíbles acontecimientos del pasado mes de julio 2025, incluida la peregrinación de acción de gracias a la tumba del Beato Solanus... "Sólo le dije: «Espero que seas santo», no sólo porque voy a poder llamar a Mary 'hacedora de santos', sino porque se lo merece: ha hecho mucho por la comunidad de Detroit, su historia es increíble, ya sabes, y la gente le quería", dice Rick y añade que los dos abuelos de Mary frecuentaban el comedor social del Beato Solanus durante la Gran Depresión de los años treinta.
Para ser canonizado como santo por la Iglesia, el Beato Solanus necesita ahora que el Vaticano atribuya un milagro más a su intercesión celestial. ¿Podría ser la curación de Mary el milagro que lleve al padre Solanus a la santidad?
"Es algo muy impactante para una chica de 16 años", dice Mary, "pero no me gustaría nada más. Sería un honor. Es algo grande, pero creo que merece ser canonizado".