Exorcista Rossetti confidencia "las pruebas más contundentes de que Jesucristo realmente resucitó"
Hay ateos que con corazón sincero señalan -como el apóstol Tomás- estar disponibles a creer que Jesús de Nazaret es Hijo de Dios, el resucitado, si tienen las pruebas suficientes. Asimismo, no son pocos los católicos que tienen semejantes dudas de fe.
Al respecto, quizá el siguiente testimonio del exorcista Stephen Rossetti, pueda ablandar el corazón de piedra de todos. Transcribimos al español sus palabras publicadas en su blog, con "las pruebas más contundentes de que Jesucristo realmente resucitó".
Testimonio de un exorcista sobre la resurrección de Jesucristo
En medio de la sesión de exorcismo dije: «¡Por el poder de la muerte y resurrección de Jesús, ordeno a los demonios que se marchen!» El demonio de la primera línea gritó de vuelta: «¡Hemos ganado! ¡Ganamos! ¡No se levantó!» Ante esto, los sacerdotes en la sala se rieron a carcajadas y dije: «Este demonio necesita una lección de historia».
Un exorcismo es una experiencia dramática de la verdad de la resurrección. Por ejemplo:
- La mención del solo nombre de Jesús atormenta a los demonios. Si Jesús hubiera sido vencido en la cruz por Satanás y por quienes llevaron a cabo el plan de Satanás para matar a Jesús, ¿tendría el nombre de Jesús algún poder sobre los demonios?
- Los demonios tienen miedo a los sacerdotes y odian a la Iglesia. Cuando invoco las "llaves de Pedro" los demonios aúllan. La Iglesia recibe su poder y autoridad del Cristo resucitado, no de alguien que permaneció muerto y enterrado.
- En un exorcismo reciente leímos un relato evangélico de la Pasión. Los demonios no lo soportaban y gritaban, así que lo leíamos una y otra vez. Si Satanás hubiese derrotado a Jesús en la cruz, ¿por qué el relato de la Pasión los atormenta? Uno pensaría que se alegrarían.
- Uno de los momentos icónicos de cada exorcismo es cuando el sacerdote levantando un crucifijo exclama: "Ecce crucem domini, fugite partes adversae" (¡Contemplad la cruz del Señor, apartaos poderes malignos!). El poseído suele decir que arde al mirarlo; los demonios se apartan y ni siquiera pueden verlo. Un crucifijo no es señal de la derrota de Jesús, es la señal de la victoria sobre Satanás.
- Los muchos sacramentales de la Iglesia y objetos sagrados atormentan y ayudan a expulsar a los demonios. Las Reliquias de los Santos, la Estola del sacerdote, el Escapulario, el Rosario, la Medalla de San Benito y más ayudan a expulsar a los demonios. Estos sacramentales reciben su poder del Cristo Resucitado y de la autoridad que Él dio a la Iglesia.
- En última instancia, todo exorcismo da testimonio de la victoria de Cristo al expulsar a Satanás y a sus secuaces. El Maligno no podría ser expulsado por alguien que fue derrotado en la cruz y permaneció para siempre entre los muertos.
Un exorcismo es un testigo poderoso de la verdad de la resurrección. En la cruz y la resurrección, Jesús venció por completo y para siempre el poder de Satanás y sus secuaces. Participar en un exorcismo te llena de la firme e inquebrantable convicción: ¡Jesucristo ha resucitado!
Poco después de que ese demonio (citado al inicio de este testimonio) exclamara "¡No se levantó!", fue expulsado.