6 acciones que abren de par en par las puertas al mal y sus desastrosas consecuencias. La experiencia de un exorcista
Todo pecado es una puerta abierta a Satanás, por lo que se requiere arrepentirse y confesarlo sacramentalmente. Pero hay algunas acciones que abren de par en par las puertas al mal y que, con el tiempo, tienen consecuencias espirituales desastrosas. Aquí hay seis sobre las que advierte el conocido exorcista norteamericano Stephen Rossetti:
Adorar a «ídolos» paganos y gurús. Algunas personas se vinculan a «ídolos» paganos (que en realidad son demonios) y se entregan a sus gurús. De este modo, sustituyen al Dios verdadero por demonios en sus vidas.
Practicar la brujería y/o el ocultismo durante años. Cada vez son más las personas que acuden a nosotros después de años dedicados al ocultismo, lanzando hechizos y maldiciones, y practicando con frecuencia la adivinación (por ejemplo, con cartas del tarot, tablas ouija, médiums). Es algo espantoso y que resulta arduo de exorcizar.
La kundalini yoga y el tercer ojo ocultista. Las personas buscan la «iluminación» en prácticas de meditación paganas, como la kundalini yoga. Uno de los objetivos de este yoga es abrir el tercer ojo ocultista que los conecta directamente con el mundo oscuro. Todo esto los lleva a profundizar en el mundo de los demonios.
Practicantes de espiritualidades New Age. Los practicantes de la Nueva Era canalizan supuestas «energías espirituales» con su monismo o panteísmo. Se colocan a sí mismos en el centro de su universo en lugar de a Dios. A menudo afirman reconocer su propia «divinidad». Al igual que Lucifer, intentan convertirse en dioses.
Relaciones sexuales ilícitas con una bruja, un satanista u otro siervo de Satanás. Mantener una relación sexual pecaminosa con un siervo de Satanás los ata al mundo oscuro y los hace vulnerables a sus tormentos y maldiciones.
Pacto de sangre con Satanás. Se trata de un vínculo explícito con el Maligno. Aunque uno no crea realmente en la existencia de un mal personificado, un pacto de sangre satánico crea un verdadero vínculo demoníaco.
Según señala en el exorcista Rossetti, lo que todas estas prácticas tienen en común es que, ya sea en forma directa o indirecta, invocan a Satanás. Son actos -añade el sacerdote- que involucran una afirmación de la propia voluntad por sobre las verdades reveladas, un rechazo entonces del único y verdadero Dios. Al afirmar su propia «divinidad», violan el primer mandamiento. "En última instancia, se convierten en imitadores y esclavos de Satanás, quien rechazó a Dios y se negó a servirle", sentencia.
Los demonios que se presentan como resultado de estas prácticas -comenta el exorcista- suelen ser fuertes y estar profundamente arraigados. "Salvo que se cuente con una gracia especial de Dios, estos casos requieren entre cuatro y seis años de trabajo intensivo para lograr un progreso sustancial (...) Estos exorcismos suelen ser procesos bastante largos y agotadores. La solución es no emprender nunca este camino oscuro. Pero si se recorre, nunca hay que perder la esperanza en el poder de Cristo para liberarte. Satanás no es el Señor; Jesús lo es. Y Jesús puede cancelar cualquier deuda, perdonar todos los pecados y sanar cualquier herida", señala el sacerdote Stephen Rossetti.