Personajes

"Mátenme a mí en su lugar", pidió a los comunistas el padre Franciszek Ksawery. Ha sido beatificado

«El martirio por Jesús es clave para la beatificación», afirmó el cardenal Luis Antonio Tagle durante la ceremonia celebrada en la ciudad vietnamita de Can Tho. Se trata de la primera beatificación de la historia celebrada en Vietnam.
por Portaluz 03-07-2026

El padre Franciszek Ksawery Truong Buu Diep, que hace 80 años dio su vida para salvar a sus feligreses, fue beatificado en Can Tho, la ciudad más grande en el delta del Mekong. Por primera vez en la historia de la Iglesia vietnamita, la ceremonia de beatificación de un mártir vietnamita tuvo lugar en su país natal. La misa de beatificación fue presidida por el cardenal Luis Antonio G. Tagle.

El beato Franciszek nació el año 1897 en Vietnam. Ingresó al seminario en Phnom Penh, la capital de Camboya. Recibió las órdenes sacerdotales a los 27 años. Tras regresar a su país natal, impartió clases en el seminario y fue párroco de Tac Say durante 16 años.

El 12 de marzo de 1946 fue asesinado por comunistas que luchaban en las filas de la organización guerrillera vietnamita Viet Minh, vinculada al Partido Comunista de Indochina.

Tras la huella del beato

Tras entrar en la ciudad, los comunistas encerraron a los feligreses del sacerdote en un almacén de arroz. Tenían la intención de quemarlos vivos. En ese momento apareció el padre Franciszek y propuso entregar su vida a cambio de salvar a los cautivos. Y así fue. Los asesinos arrojaron el cadáver del padre Diep, con la cabeza casi cortada, a un estanque cercano.

En la homilía pronunciada durante la misa de beatificación, el cardenal Tagle señaló que «aquellos que sufren persecución por la justicia y por Jesús son bienaventurados, porque, aunque sean rechazados por el mundo, serán recompensados en el Reino de Dios. La persecución por Jesús es la clave de la beatificación».

El enviado del Papa León XIV destacó que el testimonio de padre Franciszek invita a todos a responder a la llamada de Jesús, a elegir a Jesús, a aferrarse a sus palabras y a proclamar su nombre en la vida cotidiana. Preguntó Tagle: «¿Qué elegiremos, buscar nuestra propia seguridad y comodidad o aceptar, ofrecer, el propio sufrimiento por los demás?».

El enviado papal señaló que un mártir proclama la verdad sobre Jesús a través de sus palabras, sus actos y sus relaciones, y que su disposición a morir por la verdad de Jesús añade credibilidad a su testimonio. Destacó que el beato padre Franciszek Ksawery Truong Buu Diep nunca vaciló a la hora de mostrar la misericordia y la justicia de Jesús hacia los pobres y los no cristianos. «Nos invita a todos -dijo el cardenal- a no renegar de Jesús, sino a ser testigos o mártires de su verdad y a ayudar a un mundo desorientado a descubrir la verdad de Jesús. El mundo necesita verdaderos mártires y anunciadores de la verdad».

Poned vuestra esperanza en Jesús

cardenal tagle

EL prelado recordó también que el primer mártir, san Esteban, vio «el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios» mientras era apedreado. Señaló que, al ver con claridad su destino futuro en la gloria de Jesús, los mártires pueden soportar los insultos, los golpes y la espada. «Podemos afirmar con seguridad que el beato Franciszek Ksawery (Francisco Javier) debió de tener una visión de Jesús, su Rey eterno, que lo veía, se acordaba de él y lo acogía».

El cardenal Tagle afirmó que el padre Franciszek «nos anima a poner nuestra esperanza únicamente en Jesús y en su Reino, porque solo esa esperanza puede dar sentido y sostener nuestra vida y nuestra misión en la tierra, y no los tesoros efímeros del mundo».