por Portaluz
24 Julio de 2026El pasado 17 de julio se dio en Chile un nuevo paso en el camino que llevaría a confirmar la santidad del destacado sacerdote chileno Esteban Gumucio (1914-2001), de la Congregación de los Sagrados Corazones. Ocurrió cuando el obispo de la diócesis de Iquique, Monseñor Isauro Covili, dando por finalizada la fase diocesana del proceso, entregó a la Congregación los informes -que serán enviados a Roma- sobre un milagro, que habría sido concedido por Dios con la mediación del padre Esteban.
Al respecto, en el portal de la Congregación de los Sagrados Corazones (sscc) en Chile el padre provincial Sandro Mancilla afirma: "Los testimonios de las personas que fueron testigos y los peritos médicos han certificado la posibilidad de que haya un milagro".
La comisión investigadora presidida por el Obispo Covili e integrada por Fray Juan Rovegno OFM, delegado judicial, el Pbro. Franklin Luza, procurador de justicia y Doris de Ferrari como notaria dieron por finalizado el proceso, que implicó levantar los testimonios, reunir documentación y consultas a expertos médicos, para entregar todos los antecedentes al vicepostulador de la causa de beatificación del Padre Esteban Gumucio, Padre Alex Vigueras sscc, para iniciar la tramitación en el Dicasterio para las Causas de los Santos, en el Vaticano.
En esta línea el Superior Provincial de los Sagrados Corazones, Sandro Mancilla sscc, estuvo presente en el hito y explicó que se recibió la documentación "de un posible milagro del ´Tata Esteban´ que sucedió allá en Iquique. Donde se constituyó un equipo que llevó todo el proceso canónico, apoyado por los testimonios de las personas que fueron testigos y por peritos médicos que han certificado la posibilidad de que haya un milagro".
A su vez, indicó que "como se cierra la etapa diocesana, ahora podríamos decir que viene la etapa vaticana, en donde tenemos que enviar esta documentación a la Causa para los Santos al Dicasterio que se encarga de estos temas y se hace a través de nuestro postulador general que está en la curia en Roma".
Acerca de la tramitación, el Provincial sscc, indicó que "nuestro postulador general es Andrzej Lukawski, es el contacto oficial para la entrega esta documentación al dicasterio y son ellos los que llevan todo el proceso canónico para determinar si efectivamente aquí estamos ante la presencia de un milagro o no, que sería el paso necesario para reconocer al Padre Esteban como beato".
Una alegría para la Iglesia

Muy contento con la noticia, el Padre Mancilla sscc, indicó que "todo lo que tiene que ver con el Padre Esteban es una alegría, porque es un testimonio del paso de Dios por la vida de él y tiene esa dimensión de que la gente que no lo conocía, que no tuvo historia con él, han entrado en este hecho milagroso y dan testimonio externo, con una investigación objetiva de que aquí hay algo de Dios".
Asimismo, recalcó que "todo lo que es de Dios nos alegra y más sobre todo si tiene que ver con el ´Tata Esteban´, que es una figura que nosotros estamos seguros de que sigue inspirando no solo a la congregación, sino que es una buena noticia para toda la Iglesia, para todas las personas que lo conocieron o para los que lo van a seguir conociendo gracias a este proceso que estamos haciendo".
El Provincial sscc, hizo también un llamado a la comunidad indicando que "sigamos agradeciendo a Dios a través de la figura del Padre Esteban, con esa frase que hemos resaltado de sus escritos inspirados en la Sagrada Escritura, de tener fijo los ojos en Jesús, porque es eso lo que nos enseñó, porque cuando estamos con la mirada puesta en el Señor, él hace maravillas en nuestra vida. Y el mensaje es sigamos con el corazón puesto en el Señor Jesús y que el ´Tata Esteban´ siga siendo para nosotros un modo de acercar y de hacer viva la experiencia de Dios en nuestra vida, con esperanza y mucha alegría".
Y resaltando su legado, finalmente dijo que "nos transmitió esa alegría de la confianza en un Dios que es amor, que no nos abandona, que está en las cosas sencillas, en la poesía, en el canto, en la cocina, en las relaciones humanas. Todo eso seguir viviéndolo con mucha alegría, como lo hizo el Padre Esteban, dando testimonio de esa presencia de Dios entre nosotros".
Esteban, el santo poeta que ruega a Dios por sus pequeños

Vendría bien, después de tantos discursos,
vendría bien para la Iglesia y el pueblo,
que fuésemos embajadores de Dios.
Y vendría bien para la gloria del Señor
que reinventásemos la paz
y mostrásemos el Cuerpo de Cristo
con todos sus miembros bien trabados,
tirando de la misma cuerda de la justicia,
aunque diferentes, en diversa lengua,
con distinto temple y original cultura,
disímiles de gustos, ideas y programas;
pero tirando la misma cuerda,
avanzando, todos, al paso o a la carrera,
por el único camino.
Y vendría bien que tomáramos conciencia
del honroso encargo de servir,
en auténtica caridad, sin fingimiento.
Vendría bien para la Iglesia y el pueblo
estar lejos de la espada
y lejos de la puerta de la banca;
y acompañar a los perseguidos en el nombre del
Señor.
Vendría bien una y otra vez
redescubrir los senderos del pobre,
los avergonzados caminos de la miseria,
y encontrarnos, de repente, cara a cara,
con Jesús de Nazaret;
y, llenos de coraje, tomarle sus manos llagadas,
sus manos de pobre manchadas con sangre de hoy;
y mirar en sus ojos los ojos de los niños del Líbano,
y los ojos internacionales de los niños con hambre,
y los ojos de los niños de mi pueblo y mi ciudad.
Y vendría bien descender de nuestras cabalgaduras
a vendarle las heridas del costado,
las heridas del lado del corazón,
las heridas de los que claman sin respuesta,
de los que lloran sin consuelo,
de los que gritan enmurallados
en nuestros modernos castillos de silencio.
Vendría bien para la Iglesia y el pueblo
la Buena Noticia traducida a todos los llantos
a toda sed, a toda hambre, a toda soledad
a toda desesperanza.
Y vendría bien —te lo digo humildemente—
que tú y yo simplemente
nos pusiéramos a ser cristianos
con la gracia de Dios.
Esteban Gumucio ss.cc
El pueblo fiel ya considera santo al "Tata Esteban"
Esteban nació en Santiago de Chile, el 3 de septiembre de 1914. Hijo de Rafael Luis Gumucio y de Amalia Vives, fue bautizado en la Parroquia de Santa Ana el 7 de septiembre, con el nombre de Joaquín Benedicto.
Cursó sus estudios de humanidades en el Colegio los Sagrados Corazones de Santiago (Alameda). Ingresó a la Congregación de los Sagrados Corazones a los 18 años de edad, comenzando su noviciado en Los Perales con la toma de hábito el 28 de febrero de 1932. Hizo su primera profesión temporal en Valparaíso el 12 de marzo de 1933, y su profesión religiosa perpetua, también en Valparaíso, el 22 de marzo de 1936.
Después de haber efectuado sus estudios filosóficos y teológicos en el Escolasticado de los SS.CC. de Los Perales, comenzó el camino de preparación hacia el ministerio presbiteral, recibiendo en Valparaíso la Tonsura el 21 de mayo de 1937, de manos de Mons. Rafael Edwards; en los días inmediatamente siguientes recibió las Órdenes menores. El 24 de septiembre de 1938 fue ordenado subdiácono en Los Perales, por Mons. Teodoro Eugenín ss.cc. El 9 de octubre de 1938 recibió el Diaconado de manos de Mons. Rafael Lira Infante, Obispo de Valparaíso. El 17 de diciembre de 1938 recibió en Valparaíso la Ordenación sacerdotal, de manos del mismo Obispo Mons. Rafael Lira Infante.
Ciertos rasgos personales del Padre Esteban han sido siempre los mismos
Cuando, con 18 años de edad, su Maestro de Novicios lo presenta a la primera profesión religiosa, en los primeros meses de 1933, lo describe así: «Tiene buena inteligencia y aplicación y puede seguir estudios superiores. Su juicio es recto; su carácter serio pero agradable lo hacen propio para la vida de comunidad. Durante todo el tiempo del noviciado ha gozado de muy buena salud, pero es un poco nervioso, con tendencia al sonambulismo. Ha sido buen novicio, regular, piadoso, modesto, obediente, trabajador, mas como verdadero chileno, distraído, olvidadizo y desordenado».
Provincial y Maestro de Novicios
Una vez que hubo terminado su formación, el joven sacerdote fue destinado en septiembre de 1939 al Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso como profesor. A inicios del año siguiente fue enviado como profesor al Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago (Alameda), donde permaneció varios años. El 1 de enero de 1947 fue nombrado Superior de la comunidad de Santiago. Luego de la visita del Padre Superior General, y en el contexto de las tensiones que producía la Segunda Guerra Mundial en la comunidad religiosa, que integraba a hermanos europeos SS.CC. de diversas nacionalidades, fue nombrado Superior Provincial a los 33 años de edad, el 21 de mayo de 1947, cargo que ejerció hasta septiembre de 1953. En ese momento la Provincia incluía las casas de Chile y de Perú.
Siendo Provincial, en septiembre de 1947 asistió al 27° Capítulo General, en Zandhoven (Bélgica), en el cual se acordó separar las casas de Chile de las del Perú, haciendo de éstas una Pro-Provincia. Posteriormente visitó España y Roma. En 1952 visitó el Perú como delegado del Superior General, y el 21 de marzo instala en Lima al nuevo Pro-Provincial. En septiembre de 1953 participó en el 28° Capítulo General, en Zandhoven (Bélgica). Durante su tiempo de Provincial le correspondió ser el primer Presidente de la FIDE, federación que agrupa a los diversos colegios católicos de Chile.
Después de terminar su cargo de Superior Provincial permaneció en la comunidad de Santiago como Superior de la casa hasta fines de 1955. En septiembre de 1953 fue designado Vice-Provincial, cargo que desempeñó hasta agosto de 1959. De allí en adelante continuó como Consejero Provincial por muchos años. En 1970 participó en el 31° Capítulo General de la Congregación, celebrado en Roma. Participó activamente en todos nuestros Capítulos Provinciales, desde el 1° en el año 1967 al 13° en mayo del 2000.
En diciembre de 1955 fue nombrado Maestro de Novicios en Los Perales y Superior de la Casa. Esta importante tarea no le era del todo desconocida, ya que entre mayo y octubre de 1949 había reemplazado al Maestro de Novicios por ausencia del mismo. En abril 1961 viajó a Roma para asistir al Primer Congreso de Maestros de Novicios de la Congregación. Fue Maestro de Novicios en Los Perales hasta fines de 1963. Posteriormente retomó el cargo de Maestro de Novicios entre los años 1977 y 1983, en un noviciado que se estableció en diversas casas de la ciudad de Santiago, y un año en Talcahuano.
En la zona sur de Santiago de Chile
Desde inicios de 1964 fue destinado a Santiago, junto a algunos jóvenes sacerdotes, para fundar una nueva parroquia en un naciente sector obrero del sur de la ciudad. Ésta sería la Parroquia de San Pedro y San Pablo, de la cual puede considerarse fundador.
Fue el primer párroco de San Pedro y San Pablo, entre los años 1965 y 1971; parroquia en la cual volvió a trabajar hasta el día de su muerte. Sólo se ausentó parcialmente de ella entre los años 1977 y 1983 para ser maestro de novicios; y entre los años 1986 y 1989 para trabajar en la Parroquia San José de La Unión, de la cual fue párroco el año 1987.
Desde inicios de 1990 vivió en la comunidad del Pasaje Cochamó 230, en la zona Sur de Santiago, colaborando pastoralmente en las Parroquias San Pedro y San Pablo, y Damián de Molokai, originada al dividirse aquélla. Además, en estos años desarrolló un muy amplio servicio de predicación de retiros al clero, religiosos, religiosas y laicos, a lo largo de todo Chile, y en países latinoamericanos. Una especial dedicación y afecto tuvo desde muchos años atrás por el movimiento Encuentro Matrimonial, con el que siempre colaboró activa y gustosamente. En su ancianidad tuvo también un particular cuidado por ayudar a las personas de tercera edad, tanto a través de escritos, como por medio de jornadas y retiros.
En mayo de 2000 le fue diagnosticado un cáncer de páncreas, que lentamente fue carcomiendo su organismo, al mismo tiempo que realzaba su calidad interior. En la fiesta litúrgica del Buen Pastor, Domingo 6 de mayo de 2001, a las 18,20 hrs., falleció en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, en Santiago de Chile.
Un modelo para la Congregación
El P. Esteban fue por más de 50 años un hombre clave para la vida de la Provincia Chile-Argentina de los SS.CC. Un verdadero regalo de Dios, que se ganó un sitial de respeto y afecto en todos, no por el cargo que ocupara, sino por su calidad humana y religiosa. En buena medida, él ha modelado mucho de lo que actualmente es la congregación como comunidad religiosa en Chile. Su figura ha pasado a ser, además, muy significativa para toda la Iglesia Católica en Chile; laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, han visto en Esteban al testigo fiel de Jesús y al hermano cercano de todos.
Sus escritos, elaborados a lo largo de sus años, en una notable conjunción de fe y vida, permanecerán como el más vivo testimonio de lo que fue su paso en medio de nosotros.
