Desde el año 1986 Manuel Guillén Benítez, ha ejercido como médico psiquiatra y desde hace algunos años es un activo feligrés de la Parroquia en Mairena del Alcor (Sevilla, España) participando en la Pastoral de la Salud, llevando la comunión a los enfermos, como ministro extraordinario de la Eucaristía.

 

Manuel es el menor de seis hermanos, en el año 1982 contrajo matrimonio con Antonia Guillén, siendo también un feliz padre y abuelo. Nacido en el seno de una familia de campesinos, creció en un ambiente cristiano y de joven frecuentaba las reuniones de su parroquia, pero al comenzar los estudios de Medicina, “me alejé un poco, aunque no del todo”, cuenta al portal de la Arquidiócesis de Sevilla.

 

Reconoce, dice, que todo lo referente a los pensamientos humanos lo veía como un constructo mental y optó por centrarse más en el conocimiento científico.

 

Unión Eucarística Reparadora

 

 

Hace aproximadamente ocho años Manuel conoció el carisma de la Unión Eucarística Reparadora (UNER), fundada por San Manuel González, y ha sido para él un importante impulso en su vida de fe. Actualmente Manuel es el Discípulo de San Juan, el equivalente masculino de las Marías de los Sagrarios. Afirma que en la presencia de Dios en el Sagrario es donde recibe la fuerza para poder dar testimonio de fe, “en estos tiempos que corren, en que es más fácil dejarse llevar por la corriente laicista predominante”.

 

“Es muy curioso – apunta – cómo a algunas personas a las que le llevo la comunión actualmente han sido pacientes de mi consulta de Psiquiatra, con lo que ellos se alegran enormemente”. Recuerda que en algunas consultas médicas ha tenido que explicar a alguna mujer lo que era un aborto. “Una vez una paciente me dijo que si se quedaba embarazada se abortaba porque eso era como una masa de células”. Con mucha delicadeza le explicó que el bebé que llevaba en su vientre “era un ser vivo como nosotros, pero más pequeño y le enseñé el pin de los pies preciosos que yo llevaba puesto en mi solapa. Ignoro si llegó a tener efecto esta información, pero era lo mínimo que podía hacer”, recuerda.

 

Provida Mairena

 

Manuel pertenece desde el verano pasado a la junta directiva de la Asociación Provida Mairena, que nació en el año 1982 a raíz del viaje apostólico del papa Juan Pablo II a España. Durante este mes organizarán actos para celebrar la Jornada por la Vida, que incluirán la preparación de un comunicado, la lectura de la encíclica Evangelium vitae y la participación de la asociación en una mesa redonda que organiza la Parroquia San Juan Pablo II, de Montequinto, titulada “La Encarnación: La Vida en el centro”, el miércoles 16 de marzo a las seis de la tarde.

 

En esta línea, Manuel subraya que “realmente va siendo heroico manifestarse en favor de la cultura de la vida y por consiguiente en contra del aborto. Podríamos decir que manifestar nuestras ideas cristianas conlleva ciertos peligros. En muchos ambientes no nos ven con buenos ojos y, a primera vista, se piensa que la Iglesia está en decadencia”.

 

“Pero nuestra esperanza – subraya– estará siempre viva pues estamos convencidos de que tenemos a Dios de nuestra parte. En el Nuevo Testamento se relata que en una ocasión a los seguidores de Cristo los detuvieron y los llevaron ante el Sanedrín, y uno de los sacerdotes dijo a los otros: Desentendeos de estos hombres, porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá, pero si es de Dios no conseguiréis destruirles. Si miramos a nuestro alrededor parecería que hoy la Iglesia está en peligro, y ciertamente lo está, pero no es menos cierto que desde hace más de 2000 años se ha visto amenazada y siempre se ha mantenido”.

 

 

Fuente: Arquidiócesis de Sevilla

 

 

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