Reportajes

42 publicaciones con argumentos científicos testifican que hay vida después de la muerte

Según una encuesta de Gallup, el 5% de todas las personas han tenido la experiencia de la vida tras la muerte clínica (cf. P. van Lommel, Eternal Consciousness: A Scientific Vision of "Life After Life", Varsovia 2010).
por Portaluz 16-01-2026

En su Catequesis del miércoles 24 de agosto de 2022, el querido Papa Francisco expresaba así su certeza en que la muerte no es el fin: "Así como, en cuanto salimos del vientre de nuestra madre, seguimos siendo nosotros, el mismo ser humano que estaba en el vientre, así, después de la muerte, nacemos al cielo, al espacio de Dios, y seguimos siendo nosotros, los que hemos caminado por esta tierra".

Para los no creyentes y también muchos creyentes, esa certeza del Papa se desdibuja porque creen que no hay pruebas sensibles de lo que afirma y entonces se asienta en sus espíritus la duda. Sin embargo, una profusa investigación liderada por el Dr Pirn van Lommel y un equipo de expertos holandeses, publicada en la revista médica The Lancet, ofrece argumentos para aseverar que hay vida después de la muerte. Estos investigadores examinaron a 60 pacientes que habían sobrevivido a la muerte clínica. En cada uno de ellos, el electrocardiograma registró la cesación de las funciones vitales y el electroencefalograma estaba plano. Médicamente, estos pacientes estaban clínicamente muertos, y fue entonces cuando abandonaron sus cuerpos. Tras abandonar el cuerpo, conservaron plena autoconciencia; podían ver y oír todo con precisión, pero eran invisibles para las personas que vivían en la Tierra.

Estos científicos holandeses no son los únicos que han acumulado información que valida lo que afirma la iglesia. 

Según una encuesta de Gallup, el 5% de todas las personas han tenido la experiencia de la vida tras la muerte clínica (cf. P. van Lommel, Eternal Consciousness: A Scientific Vision of "Life After Life", Varsovia 2010). Esta experiencia se denomina experiencia cercana a la muerte (ECM). Muchas personalidades famosas han sobrevivido a la muerte clínica y han vivido una vida tras la muerte. Entre ellos se encuentran las actrices estadounidenses Elizabeth Taylor y Jane Seymour, así como el actor y director inglés Peter Sellers. El científico y neurocientífico italiano Umberto Scapagnini, que sobrevivió a la muerte clínica, conoció a su madre, que había fallecido un año antes, así como a San Padre Pío (cf. A. Socci, Aquellos que regresaron del más allá, Cracovia 2014, p. 107).

Del escepticismo a la contemplación del misterio

Entre 1975 y 2005, se publicaron 42 artículos científicos sobre 2500 personas que experimentaron muerte clínica. Gracias a estas publicaciones, la comunidad científica comenzó a cambiar su disposición para considerar la vida después de la muerte.

Los relatos de quienes experimentaron una ECM suelen incluir varios elementos recurrentes, como experiencias fuera del cuerpo, ver una luz brillante, entrar en un túnel, realizar un repaso de su vida y sentir una profunda sensación de paz y alivio. Por supuesto, para muchos neurocientíficos, las ECM pueden revelar menos sobre lo divino y más sobre el funcionamiento intrincado del cerebro.

Sin embargo, son cientos los casos registrados que rompen el marco de la neurociencia y abren a la certeza que contempla como realidad la vida después de la muerte.

Sobre este tema son varios los artículos publicados en Portaluz. Entre ellos: Sofía estaba muerta y resucitó: el milagro que lleva a los altares a "Madre Catalina de María Rodríguez"Daniele Natale, el fraile que fue resucitado tras estar muerto durante tres horas en las que vio y padeció el Purgatorio y también lo vivido por Vincent Lafargue quien a los 25 años murió en un violento accidente: 

"Mi corazón se detuvo justo en la puerta del quirófano. Lo que sucedió en ese momento es mucho más vívido que cualquier otra cosa en mi mente. De repente vi una escena que pude observar desde arriba. Vi a una persona herida en una cama, la gente se agitaba a su alrededor, y luego oí un pitido que indicaba que el corazón se había detenido. Me preocupé por esta persona sin comprender que era yo. Me encontraba en un estado de bienestar total. Entonces me di la vuelta de repente, como si alguien me tirara por detrás. Pero en lugar de ver el techo, vi esa famosa luz inmensa, de la que nunca había oído hablar. Es mucho más potente que la luz del sol, sin ser deslumbrante. Me sentí atraído por ella. Floté hacia esta luz durante unos instantes, pero a diferencia de otros, [que, por ejemplo, afirman haber visto a seres queridos fallecidos o incluso a Jesús] no fui más allá. Sin embargo, para mí, esta luz estaba habitada, no por una persona visible, sino por una presencia evidente, que era el Amor, el Amor incondicional. Y, para mí, como aprendí después, el amor es una Persona: Dios. Esto fue lo que sentí profundamente. De repente fui arrojado de nuevo a mi cuerpo. Fue el peor momento de mi vida, sensorialmente hablando, aunque fue cuando mi corazón volvió a empezar. Se despertaron todos mis dolores. A continuación, me sometieron a una serie de duras intervenciones. Algunos recuerdos de mi experiencia volvieron a mí rápidamente después de despertarme, sin que entendiera realmente el significado de todo aquello.

Unos meses más tarde, hablé de ello con el mismo médico que me había operado. Le conté lo que había visto, el masaje cardíaco, el diálogo entre él y las enfermeras, el número que vi en la pared, el nombre en la etiqueta de la bata blanca de un cuidador junto a mi cama... El médico se mostró interesado y confuso a la vez, diciendo que yo no podía recordar científicamente nada de eso, especialmente al hombre junto a la cama, porque nunca lo había visto fuera del quirófano. Dijo que me creía porque todo lo que decía era cierto, pero que no podía explicarse por la ciencia porque mi corazón ya no latía".

Temas relacionados buena muerte Ciencia fe muerte vida