Evangelización

Padre Edward J. Flanagan, alegría del sacerdocio fiel: "Amaba con el corazón de Cristo a niños y jóvenes"

El padre Edward J. Flanagan ya es venerable. "Un sacerdote valiente que amaba auténticamente a los niños y a los jóvenes y que dio su vida por ellos con el amor de Jesús. Creo que su vida y su obra en este sentido son más elocuentes que muchas palabras", dijo al Servicio de Información Religiosa (SIR) de Italia la postuladora de la causa de canonización.
por Portaluz 26-03-2026

"La vida y la virtud del P. Flanagan tienen mucho que decirnos hoy, en un país rico donde tantos niños se ven obligados a vivir sin hogar, y en un mundo en el que todavía nos resulta tan fácil definir a las personas como 'extranjeros hostiles'". Así se expresó Mons. Kevin Doran, Obispo de Achonry y Elphin en Irlanda, tras informarse el 23 de marzo de 2026, que el Papa León XIV ha declarado Venerable al padre Edward, oriundo de esas tierras.

Edward J. Flanagan nació el 13 de julio de 1886 en el condado de Roscommon, Irlanda.  Octavo de once hijos de una familia sencilla y profundamente cristiana, el joven Edward emprendió un viaje extraordinario hasta ser ordenado sacerdote en 1912. Se dejó modelar por Dios hasta transformarse en un destacado testigo del amor a Cristo en los más frágiles, como los niños abandonados. Les ofrecía no solo refugio y la experiencia de encuentro con Dios padre, sino también que pudieran recuperar su dignidad como hijos de Dios.

"Una figura muy cercana a la de Don Bosco", señaló la postuladora Valentina Culurgioni al SIR, destacando del Venerable sacerdote "su respeto por la dignidad humana de cada joven y niño (trabajó tanto por la educación como por la mejora de las condiciones de los niños/jóvenes que ya trabajaban), dedicado a la educación de los jóvenes en vista de una sociedad de mejores adultos ".

Tras su ordenación el padre Edward sirvió como pastor asistente en varias iglesias en la Diócesis de Omaha, Nebraska en los Estados Unidos. Y aunque el obispo de Omaha tenía dudas, permitió al p. Edward fundar un hogar para niños sin hogar en Nebraska.  

Comenzó con dos chicos de Omaha y tres chicos confiados por el tribunal de menores. "No es tarea de la sociedad", escribió el sacerdote en sus reflexiones, "reprender y condenar a estos muchachos que, en última instancia, son en gran medida resultado de su negligencia. Debemos escucharlos, entender por qué se han convertido en los llamados 'chicos malos' y remediar las causas de la delincuencia", concluye.

En pocos meses, el trabajo del Venerable pasó de 5 a 50 niños y el arzobispo de Omaha, Jeremiah James Harty, prometió su apoyo total al proyecto. 

Cuando la primera casa se volvió demasiado pequeña, el padre Flanagan compró Overlook Farm, una granja de unas 60 hectáreas al oeste de la ciudad. El Hogar de chicos se trasladó allí en 1921. Desde 1930 la estructura pasó a llamarse Boys Town, con 280 chicos y un proyecto de construcción de nuevos edificios, para lo cual se inició una gran recaudación de fondos. 

Basados en la autogestión, en Boys Towns se forma a los chicos para desarrollar sentido cívico, confianza personal y responsabilidad. En el centro está la dimensión religiosa, como elemento unificador, donde todos tienen la oportunidad de practicar su fe. 

Pero la incesante labor y sacrificios del padre Flanagan, acabó minando su salud. "Su compromiso con los jóvenes -dice la postuladora- representa un claro ejemplo de sacerdote al servicio de los jóvenes. Un sacerdote valiente que amaba auténticamente a los niños y a los jóvenes y que entregó su vida por ellos con el amor de Jesús. Creo que su vida y su obra en este sentido son más elocuentes que muchas palabras". 

Participando en programas infantiles en Japón, Corea y Austria, el Venerable sacerdote viajó extensamente hasta 1948, cuando falleció repentinamente en Berlín. Más de 30.000 personas le rindieron homenaje. "Nunca he visto ni sentido un tributo más sincero al dolor y la devoción al espíritu de un hombre mortal", dijo un testigo al inicio de la causa que espera las señales de Dios que un día confirmen la santidad de padre Edward J. Flanagan. 

En su tumba se lee la inscripción: "Amante de Cristo y del hombre". 

 

La historia de Luke, uno de los chicos de Boys Town...

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