Han asesinado al sacerdote Crépin Martial Monga, apóstol del Rosario por la paz. Su martirio tiene ecos de eternidad
Según fuentes locales y diocesanas, el ataque al sacerdote Crépin Martial Monga ocurrió alrededor de las 18:43 hora local de la República Centroafricana, en la carretera que conecta un puesto de control de las Fuerzas Armadas Centroafricanas con la residencia parroquial.
Recibió un golpe en la cabeza y murió al instante. Una feligresa que viajaba con él también fue alcanzada por una bala en el cuello. Trasladada de urgencia al hospital de Zémio, permanece en cuidados intensivos. El personal médico afirma que su estado es crítico y que podría necesitar ser evacuada a una instalación mejor equipada.
El obispo de Bangassou, Aurelio Gazzera, rindió homenaje al sacerdote asesinado, destacando su compromiso con la paz. "Esta es una pérdida tremenda para la comunidad local y para la Diócesis de Bangassou", afirmó Gazzera elogiando luego el compromiso constante del sacerdote con la paz y la reconciliación en la región.
En efecto, más allá de su ministerio pastoral, el padre Crépin participaba activamente en los esfuerzos por consolidar la paz en esa región del continente africano. Formaba parte del Comité Local para la Paz y la Reconciliación, trabajando para promover el diálogo, la cohesión social y la reconciliación entre las comunidades afectadas por el conflicto.
Este sacerdote mártir era ampliamente conocido como un hombre de paz, dedicado por completo a su misión pastoral. "Sus armas -según lo describen quienes le conocían-, eran la Biblia y el rosario, en su misión de servir a las comunidades afectadas por una inestabilidad prolongada".
Solo unas horas antes de su muerte, el padre Crépin seguía activamente dedicado al cuidado pastoral. El 28 de junio, administró el sacramento del bautismo a 175 candidatos, incluidos 160 cristianos desplazados de su parroquia que habían sido alojados en Zapay del 27 al 29 de junio.
En la mañana del 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, el sacerdote acompañó a los recién bautizados hasta las orillas del río Mbomou. Fue su último acto pastoral antes de ser asesinado al caer la noche.