Se inauguró hoy, en la Solemnidad de san José,  la Asamblea pre sinodal de los jóvenes, con la presencia del Papa Francisco. En la reunión, que tendrá lugar hasta el sábado 24 de marzo en el Pontificio Colegio Internacional "Maria Mater Ecclesiae", participan cerca de 300 jóvenes procedentes de los cinco continentes, en vistas de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del mes de octubre que tendrá por tema “Los  jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.
 
Tras dar su cálida bienvenida y expresarles su agradecimiento por su presencia, el Pontífice inició el discurso inaugural con una premisa: “Fueron invitados como representantes de los jóvenes del mundo porque vuestra contribución es indispensable”, les dijo, y añadiendo que “Dios ha querido hablar a través de los más jóvenes”, como a Samuel, David y Daniel, manifestó su confianza en que en estos días hablará también a través de ellos. 
 
“A menudo se habla de jóvenes sin interpelarlos”, prosiguió reflexionando el Papa y se refirió a la necesidad de tomar en serio a los jóvenes, a menudo “marginados de la vida pública”. Dado que –puntualizó el Pontífice-, no obstante hoy estamos circundados de una cultura que “por una parte idolatra la juventud, tratando de que no termine jamás, por la otra excluye a los jóvenes del ser protagonistas”. “En la Iglesia no debe ser así”, afirmó Papa Francisco y añadió que es voluntad de la Iglesia “ponerse a la escucha de todos los jóvenes, ninguno excluido”.

Seguidamente, aludiendo al Documento preparatorio, el Vicario de Cristo recordó que el Sínodo de octubre se propone en particular desarrollar las condiciones para que los jóvenes sean acompañados “con pasión y competencia” en el discernimiento vocacional, “en el reconocer y acoger la llamada al amor y a la vida en plenitud”.
 
“Dios ama a cada uno y a cada uno dirige personalmente una llamada”, les aseguró el Papa, y los invitó a compartir la búsqueda de la vida con Dios Padre. Y “porque no podemos tener sólo para nosotros a quien nos cambió la vida”, es decir a Jesús, les señaló que sus amigos y coetáneos, “aun sin saberlo, esperan a Jesús y su anuncio de salvación”.

El Santo Padre señaló que este Sínodo, este ponerse a la escucha, es entonces:Un llamado a la Iglesia para que redescubra un dinamismo juvenil renovado”. “También en la Iglesia debemos aprender nuevos modos de presencia y cercanía”, ha descrito el Papa, y para ilustrarlo se refiere al mensaje de un joven que narra con entusiasmo su participación en algunos encuentros con estas palabras: “La cosa más importante – narraba el joven - fue la presencia de religiosos entre nosotros jóvenes, como amigos que nos escuchan, nos conocen y nos aconsejan”.
 

En el cuarto y último punto del discurso de la reunión pre sinodal, el Papa Francisco subrayó la necesidad de reapropiarse del entusiasmo de la fe y del gusto de la búsqueda:
 
El corazón de la Iglesia es joven porque el Evangelio es una linfa vital que lo regenera continuamente”. “Necesitamos reencontrar en el Señor la fuerza para recuperarnos de los fracasos, avanzar y fortalecer la confianza en el futuro. Y tenemos que osar senderos nuevos, incluso si implican riesgos. Debemos arriesgar, porque el amor sabe arriesgar; sin arriesgar, un joven envejece, y también envejece la Iglesia. Por lo tanto, necesitamos de ustedes, jóvenes, piedras vivas de una Iglesia con rostro joven, pero no maquillado: no rejuvenecido artificialmente, sino reavivado desde adentro. Ustedes nos provocan salir de la lógica del "siempre se ha hecho así" para permanecer en modo creativo en la raíz de la auténtica Tradición”.

 
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