Hoy, 29 de agosto, memoria del martirio de san Juan Bautista, se han hecho públicos los argumentos (Rol 3729-17) que 6 miembros del Tribunal Constitucional de Chile (Carlos Carmona, Gonzalo García, Domingo Hernández, María Luisa Brahm, Nelson Pozo y José Ignacio Vásquez) esgrimen para indicar que no sería contrario a la Constitución el proyecto de ley que facilita el aborto promovido por el gobierno de Michelle Bachelet.
 
¿Qué decir de tales argumentos?

1. Una antropología materialista a la base. Es decir, que reniega de la dimensión trascendente del hombre.

2. Una negación del orden natural de la gestación humana. La mujer es el lugar natural de la gestación. Calificarla como medio es negar su naturaleza y todo el orden de la naturaleza.

3. El que está por nacer desplazado como un ser de segunda categoría. Se le niega un estatuto jurídico de persona. Lo que es una discriminación arbitraria.

4. La indefensión del más débil ante la fuerza del más fuerte: Derechos de la mujer por sobre derechos del niño. No hay igualdad ante la ley.

5. Un desconocimiento del valor virtuoso del derecho cuyo fin es la justicia. Dar a cada uno lo suyo.

En síntesis:
 
Un fallo ambiguo y mediocre en los argumentos de fondo.
 
Un implícito lavarse las manos como Pilato ante la identidad de sujeto de derecho, del embrión humano.

Una sentencia llena de recovecos para no hacerse cargo de lo esencial y terminar -en un pretendido acto salomónico- concediendo objeción de  conciencia institucional, la cual es una prerrogativa constitucional de los grupos intermedios de la sociedad.

 
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