Señor director:
 
La  Presidenta de la República ha señalado que con la legalización del aborto la mujer ha recuperado la posibilidad de "decidir cuando vivimos momentos de dolor".

Pero se equivoca usted señora Michelle Bachelet (o hace grave omisión). Pues el gran daño y dolor del que Ud. no se hace cargo,  es el de todas aquellas mujeres que llevarán en su psique y grabada para siempre, la muerte de su propio hijo.

Tampoco Ud., se hará cargo del dolor padecido por cada niño desmembrado en el vientre de su madre y luego vendido en el tráfico de órganos. O bien, dejado morir sin atención médica si sobrevive al crimen horrendo del aborto.

Es un triste legado histórico que Ud. deja al país. Y lo más grave es que ha permitido la rotura total del andamiaje de los derechos humanos, violando la Constitución y el  más fundamental de ellos como es la vida.

Ud., con su proyecto emblemático de muerte, ha condenado a Chile y sus hijos a una muerte segura y con premeditación, actuando sobre seguro para asesinar a un inocente.

Los votos de aquellos que aprobaron el aborto, son los votos de los nuevos cómplices pasivos en la violación de los derechos humanos en democracia y que ahora con su voto cooperan formalmente en la promoción de un crimen que repugna a la naturaleza y a la conciencia.

Obviamente que no votaremos por ellos en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Invito como ciudadano, católico y sacerdote, a que vayamos a votar en las próximas elecciones y no votemos, bajo ninguna circunstancia, por aquellos que han aprobado el aborto, pues el fin no justifica los  medios.

Para fines buenos, medios buenos y no cualquier medio, ya que una conciencia recta sabe distinguir entre el bien y el mal. Y el aborto directo siempre será un mal abominable.

 
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