Llenos de miedo elevan sus ruegos a Dios, suplicando también al Papa y a los fieles del mundo ayuda. Así viven los católicos en Crimea tras el “referéndum” con el que la población de la península manifestó su voluntad de separarse de Ucrania para incorporarse a la Federación Rusa, mientras Putin acaba de decretar la independencia y soberanía de Crimea como país.


La delicada cuestión de Ucrania está marcando la agenda de Papa Francisco, quien recibió esta semana de marzo a Sviatoslav Shevchuk, joven primado de la Iglesia greco-católica en Ucrania, quien no cesa de luchar por la Paz aún a riesgo de su propia vida. Según los medios católicos locales, varios sacerdotes y obispos, la mayor parte de rito oriental, han recibido invitaciones por parte de las fuerzas milicianas y rusas para abandonar la región.

 
Desde los días de las protestas y manifestaciones en la Plaza Maidan (Kiev. Ucrania), Shevchuck se había reunido con el Papa, que entonces le dijo para apoyarle: «¡Ánimo!».
Las Iglesias cristianas, católica y ortodoxa, estuvieron unidas y al lado de los manifestantes durante los días de la protesta en Kiev. Hoy el panorama es muy diferente para los católicos, debido a la situación que se ha creado en Crimea.
 
Monseñor Jacek Pyl, obispo auxiliar de la diócesis católica de Odessa-Simferópoli y responsable para Crimea, no ocultó sus preocupaciones en una entrevista con la agencia Sir: «Necesitamos ayuda y apoyo espiritual; pedimos oración y ayuno en este periodo de Cuaresma, porque necesitamos un milagro»: el milagro de la paz.
¿Qué esperan del encuentro entre el Papa y Shevchuk?, le interrogaron los profesionales de la agencia. A lo que monseñor Pyl respondió: «Ayuda espiritual. Ayer, en la oración en el Corazón Inmaculado de María, renovamos nuestra fidelidad a Papa Francisco. Estamos con él. Para nosotros la oración del Papa es muy importante», precisó. En la crónica de los últimos días se destaca las señales que el Pontífice ha dado pues en varios Ángelus, el Papa ha pronunciado llamados por la paz y el diálogo en Ucrania.
 
Hay fuerte preocupación también por el aumento de la tensión en Crimea y en otras regiones y provincias ucranias, según ha declarado el obispo de Odessa-Simferópoli, desde Crimea, mons. Bronislav Biernacki. «La situación ahora es extremadamente peligrosa –dijo–, y todos nosotros esperamos que las fuerzas políticas occidentales puedan detener a Putin».
 
Hace un par de días el sacerdote Mykola Kvych, de Sebastópol, fue secuestrado y dejado en libertad después de algunas horas. Sin embargo el sacerdote fue acusado de formar parte de los grupos que han organizado revueltas. Evidentemente ha recibido también “invitaciones” para abandonar Crimea.
 
Los jesuitas de Ucrania también critican las medidas de Rusia. El superior general David Nazar, en una intervención publicada en la revista italiana “Popoli”, habló de una «invasión claramente ilegal». Pero, según su opinión, el de Putin, «a final de cuentas, no es un acto de agresión, sino de miedo».

Fuente: News.va / VaticanInsider

 
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