Jane estaba en el ordenador familiar haciendo los deberes la primera vez que lo vio. Buscaba fotos para un proyecto escolar. Pero en medio de las fotos, había pornografía.

 

La de Jane es una experiencia habitual y dramática. La edad media de exposición a la pornografía es desde los 11 años. A menudo el impacto afecta a niños que sólo hacían sus tareas en la seguridad de su hogar. Pero hoy no tienes que ir a buscar la pornografía para encontrarla. La pornografía viene a buscarte.

 

Lamentablemente, el resto de la historia de Jane también es típica. Esa fue su primera exposición, pero no la última. Como más de un tercio de los adolescentes, luchó con la pornografía durante años y sus padres no tenían ni idea.

 

La responsabilidad de los padres

 

 

La historia de Jane y millones de historias similares de otros niños son desgarradoras y deberían ser una llamada de atención, según ha informado Portaluz en el tiempo. Así, por ejemplo en los siguientes artículos:

  

¡Abre los ojos! Tus hijos están siendo sometidos por la pornografía y los videojuegos.

 

Matthew, que comenzó a los 8 años, enseña cómo sanar de la adicción a la pornografía.

 

La pornografía esclaviza. Es urgente la prevención y erradicarla de Internet.

 

"Las grandes empresas de Internet y otras autoridades no han resuelto este problema y ni siquiera está claro que quieran resolverlo. Corresponde a los padres luchar y defender a sus hijos contra la pornografía. La buena noticia es que los padres pueden y deben intervenir", alientan organizaciones como Protect Young Minds que ofrecen orientación para la prevención.

 

Algunos padres evitan incluso pronunciar la palabra pornografía, pero eso sólo le da más poder. La doctora Jill Manning, autora de What's the Big Deal About Pornography? y experta que ha testificado ante el Congreso de los Estados Unidos sobre los peligros de la pornografía, aconseja a los padres que definan el término para que los niños tengan claro lo que queremos que eviten. "Tener claro qué es la pornografía y cómo reconocerla es el primer paso para protegernos", señala Manning.

 

Lo más importante entonces es educar a los hijos en la fe, en la doctrina de la Iglesia sobre el bien y el mal que les permita ir desarrollando un filtro interno, para ser capaces de reconocer y rechazar el contenido sexualmente explícito cuando lo ven.

 

También serán de ayuda estos tres sencillos pasos: Uno, según sea su edad explícales por qué es mala la pornografía. Si entienden que es algo que les daña, podrán apartarse si la ven.  Dos, explica a tus hijos que la pornografía es mala para la salvación de sus almas y sus cerebros. Explícales cómo al igual que el consumo de drogas, ver pornografía puede cambiar su cerebro de forma perjudicial. Tres, dale a tu hijo un plan de acción. Diles lo que deben hacer si ven pornografía: apagar el dispositivo, alejarse y contar lo sucedido a un adulto de confianza.

 

Utiliza el filtro Canopy o algún otro

 

 

Aunque ninguna tecnología es infalible y ninguna tecnología puede sustituir a la crianza de los padres, Canopy es uno de los filtros más recomendados al ser "la única aplicación digital para padres que escanea imágenes y vídeos en tiempo real antes de que su hijo los vea", señalan desde Protect Young Minds. Esto significa que Canopy bloquea el porno que otros filtros no ven.

 

El porno es peligroso y adictivo por esto un filtro puede ser de gran ayuda. Haz saber a tus hijos que tener un filtro no es porque no confíes en ellos. Es porque no confías en Internet y un filtro reducirá la exposición accidental al porno de toda la familia.

  

 

Compartir en:

Portaluz te recomenienda

Recibe

Cada día en tu correo

Quiero mi Newsletter

Lo más leído hoy