La versatilidad que hoy ofrecen los equipos digitales de telefonía celular, permite a millones de personas en cualesquier lugar del mundo, acceder desde Internet con un par de “clicks” a videos gratuitos de actos sexuales explícitos. Es tal el impacto de la pornografía, disponible en la red informática mundial (online, video, streaming y otras), que puede incluso reformatear la vivencia  de la propia sexualidad en millones de personas, dañando sus vidas; afectando también a familias y comunidades locales. Efectivamente el porno -impulsado por el desarrollo y acceso a la tecnología digital- está permeando la cultura.

El problema es de tal magnitud que la Conferencia Episcopal de Estados Unidos acaba de entregar este mes de noviembre a la Iglesia local y mundial el documento pastoral “Crea en mí un corazón puro”, donde denuncia la verdad espiritual que involucra la pornografía.

Con apoyo en la verdad revelada, la sabiduría que aportan los textos bíblicos; también con sustento en la doctrina de la Iglesia, plasmada en el Catecismo y diversos documentos magisteriales que delinean la dignidad de la persona humana y su intrínseca vocación al amor, los pastores de la Iglesia identifican a la pornografía como realidad de pecado, dolor y corrupción que daña a todos quienes son parte de ella:

“…es un error grave la producción o el consumo de pornografía… Es un pecado mortal si se actúa con pleno conocimiento y consentimiento deliberado. La falta de intención por ignorancia o factores que pudieren comprometer el carácter libre y voluntario del acto, disminuyen la culpabilidad moral de una persona…” (Crea en mí un corazón puro, página 5)

La medicina que ofrecen los obispos

Pero el documento pastoral no sólo habla de “pecado mortal”. Propone también una respuesta, un camino para quienes se encuentran atrapados. En comunión con los dichos de Papa Francisco… el documento promueve la misericordia que le compete a todo bautizado -y en particular a la Iglesia en sus diversas instancias organizadas- desde las que debe acompañar para potenciar la sanación integral de las personas heridas por la pornografía. Cristo es la medicina que proponen los obispos en el documento. Algunas de ellas señalan:
 
La pornografía “un nuevo tipo de adicción

 

El documento de los obispos refiere a un daño que también han corroborado profesionales de las ciencias humanas y sociales -no católicos muchos de ellos- y que refrendan abundantes testimonios publicados en Portaluz, de personas dañadas en forma diversa, pero real.

En mayo de este año por ejemplo, el conocido psicólogo Philip Zimbardo ex presidente de la Asociación Americana de Psicología, apoyándose en una encuesta a 20 mil personas jóvenes concluyó que el consumo habitual de pornografía y video juegos genera “un nuevo tipo de adicción…”.

Similar conclusión ha entregado el informe difundido en octubre pasado por la American College of Pediatricians, ACOP (Colegio Americano de Pediatras) advierte que cuando los varones consumen regularmente pornografía, tienden a:
 
Igual de explícitos son diversos estudios de la última década para señalar que como promedio la industria del porno genera en Estados Unidos cinco mil millones de dólares de ganancia por año y encabeza además la lista de búsquedas en Internet (Fuentes: Informe Forrester , Informe Covenant , Project Know , Yourbrainonporn entre otros). Project Know aterriza las cifras denunciando que “hoy en día, en Estados Unidos, el 42% de los estudiantes universitarios varones informan que visitan regularmente sitios pornográficos, uno de cada cinco se sienten controlados por sus propios deseos sexuales y el 12% de ellos pasan 5 o más horas viendo pornografía en Internet todas las semanas ".

Es evidente que Internet y las nuevas plataformas de acceso digital (tablets y teléfonos celulares) han dado un renovado impulso a la industria del porno y sostienen parte del negocio de la trata y explotación de niños, adolescentes y mujeres. Al respecto presentamos el mapa de los diez países con mayor alojamiento de páginas web de pornografía para identificar la expansión de esta lacra:
 
(Fuente: Metacert y The Blaze)

 
La propia compañía YNOT Network que oferta servicios bajo el eufemismo  "para adultos", ha hecho público que a lo menos 1.900 millones de dólares recibirían al año las compañías de hosting de Internet por albergar las páginas web de contenido pornográfico.

Pero también el gigante Google estaría involucrado no sólo porque en sus búsquedas dispone acceso a los portales que ofertan pornografía. El asunto radica en que algunos de sus aliados comerciales lideran o se benefician de la industria del porno. Es lo que refiere un informe de la Universidad Jaume I (Valencia, España) que citamos parcialmente a continuación:

“…Hugues Electronics, brazo mediático de la General Motors; el imperio comunicativo generado por el magnate Rudolp Murdoch (News Corp.) incluyendo un sistema global vía satélite encabezado por Sky Global Network y la reciente incorporación de la operadora DirecTV; Echostar Communications Corporation; AT&T, y otros grandes titanes de la comunicación, controlan, de distintas maneras y formatos, gran parte de la difusión de pornografía en el mundo y mayoritariamente en EE.UU… Broadband de AT&T, DirecTV de News Corp., On command y Lodgenet Entertainment son las empresas más importantes dedicadas a la transmisión de material audiovisual previo pago en hoteles… Cadenas hoteleras como Marriott, Westlin y Hilton, reconocen que hasta un 10 % de sus ingresos provienen de la contratación de películas porno mediante estos servicios. Los beneficios generados por un solo sector como es el de la venta vía satélite o cable de filmes porno en hoteles, se convierten incluso en alarmantes para algunas secciones de la sociedad. Logdenet, por ejemplo, ingresó al final de año 200 millones por sus servicios en hoteles, la mitad de los cuales estuvieron proporcionados por la consumición de material pornográfico”.
 
Dando crédito a las estadísticas y estudios sobre la Industria del Porno y sus efectos se comprende el por qué en su documento pastoral “Crea en mí un corazón puro”, los obispos estadounidenses exhortan:

“¡Crea en el poder de Dios! Pídale al Espíritu Santo la gracia y la fuerza. Ore y pida a los santos del cielo su intercesión”.

 
 
 
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