Para el joven norteamericano Alex Tingquist, involucrarse con quienes viven en la pobreza fortaleció su fe y comunión con la Iglesia. El fruto de esto ha sido un férreo compromiso de Alex con las personas sin hogar.
 
Entrevistado por el periódico de su arquidiócesis, el Arkansas Catholic, confidencia que tiene devoción por San Benedicto Joseph Labre, el santo patrón de las personas sin hogar. “Provenía de una gran familia, una familia rica de Francia... eligió voluntariamente ser un sin techo para entender mejor las enseñanzas de Cristo y comprender la difícil situación de las personas sin hogar en Francia”, comenta.
 
Asistir al Instituto de Verano de Cáritas, un programa diocesano que enseña a jóvenes de secundaria sobre la justicia social de la Iglesia cambió la vida de Alex Tingquist. “Esa fue la primera vez que estuve realmente expuesto al tema de la falta de vivienda”, contó el joven de 27 años, cuya madre Liz es la directora diocesana de la pastoral juvenil y universitaria.


 
Pronto, él y sus amigos estaban distribuyendo alimentos no perecibles y artículos de tocador bajo el puente de Broadway en  Arkansas.
 
Durante aproximadamente una década, Tingquist ha prestado servicios a las personas sin hogar, entre otros lugares en Little Rock, Austin, Texas, y en Bruselas, Bélgica, para el verano de 2019, ayudando a la Federación Europea de Organizaciones Nacionales. Su proyecto final, presentado en la primavera de 2020, fue un estudio de viabilidad para transformar el antiguo convento de la iglesia de San Eduardo en Little Rock en un alojamiento para estudiantes universitarios sin hogar.

“Es habitual”, denuncia Alex, “que se atribuya a las personas sin hogar el ser delincuentes, violentos o que es por su irresponsabilidad que están en la calle". Pero esto es solo prejuicio. "Cuando veas a alguien que sufre la falta de hogar, haz contacto visual, sonríe y salúdalo porque todo el día se les considera menos que humano", agregó el joven líder católico.
 
Alex se graduó de la Universidad de Arkansas en mayo 2020 y obtuvo una maestría en Asistencia Social de la Escuela Clinton de Servicio Público. Este joven feligrés de la iglesia de Nuestra Señora de las Santas Almas y de la Catedral de San Andrés, ambas en Little Rock, trabaja en los Servicios Comunitarios del Condado de Pulaski como administrador del sistema que gestiona información de las personas sin hogar; rastreando la falta de vivienda y la inestabilidad de acceso a la misma.
 
“Me siento genuinamente llamado por Cristo para hacer este trabajo”, dice Alex Tingquist. “Me permite tener siempre presente lo que haría Jesús; quien fue un siervo para todos nosotros. Era especialmente un siervo para la gente que estaba marginada en la sociedad”, concluye.

 
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