Fue el año 1968 que la Iglesia dio a conocer al mundo la enseñanza que los fieles han de observar y defender respecto de la “regulación de la natalidad” (Humanae Vitae 25 de julio de 1968):  “El hombre no puede hallar la verdadera felicidad, a la que aspira con todo su ser, más que en el respeto de las leyes grabadas por Dios en su naturaleza y que debe observar con inteligencia y amor”, declaraba el Papa San Pablo VI en la referida Carta Encíclica.
 
Al paso de los años la ciencia ha confirmado la verdad que enseña la Iglesia.
 
En 2013 la revista científica American Journal of Epidemiology publicó los resultados de investigaciones realizadas por la investigadora Dra. Ellen Wiebe que acvusan a los anticonceptivos como facilitadores de daños a la salud mental y alteración del estado de ánimo. El año 2016 un estudio de científicos daneses, liderado por Ojvind Lidegaard, estableció que “los anticonceptivos hormonales disparan hasta en un 120% la depresión”. Asimismo, a comienzos del año 2019 la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), comenzó a exigir a las empresas farmacéuticas “que los prospectos de los anticonceptivos hormonales comiencen a incluir también como efecto secundario la depresión”.
 
Investigadores descubren que el uso de anticonceptivos se relaciona con la retracción del tamaño del cerebro
 
Ahora, es un estudio presentado recientemente en la Radiological Society of North America (RSNA) señala que tomar píldoras anticonceptivas puede hacer que disminuya el tamaño del cerebro de una mujer.

El estudio observó las resonancias magnéticas de 50 mujeres sanas, 21 de las cuales estaban tomando píldoras anticonceptivas orales, y encontró que "las mujeres que tomaban píldoras anticonceptivas tenían un volumen del hipotálamo significativamente menor". El hipotálamo ayuda a regular funciones corporales clave como el apetito, la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y las emociones.
 

El Dr. Michael Lipton (en imagen adjunta), profesor de radiología y director médico de servicios de RM en el Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York que dirigió el estudio, dijo:

"Encontramos una diferencia dramática en el tamaño de las estructuras cerebrales entre las mujeres que tomaban anticonceptivos orales y las que no los tomaban. Validamos métodos para evaluar el volumen del hipotálamo y confirmamos, por primera vez, que el uso actual de píldoras anticonceptivas orales está asociado con un volumen hipotalámico menor".

El propósito del estudio, según los investigadores, fue porque "(t)existe evidencia limitada sobre los efectos estructurales y funcionales de los anticonceptivos hormonales en el cerebro. En particular, se desconocen estos efectos sobre el hipotálamo".

Según el comunicado de prensa, el estudio también encontró "que un menor volumen hipotalámico también se asociaba a una mayor ira y mostraba una fuerte correlación con los síntomas depresivos".

Aunque el comunicado de prensa deja claro que los hallazgos son preliminares y que "el estudio no encontró una correlación significativa entre el volumen hipotalámico y el rendimiento cognitivo", el Dr. Lipton dice que el estudio debería impulsar la investigación adicional:

"Este estudio inicial muestra una fuerte asociación (entre tomar píldoras anticonceptivas orales y bajo volumen hipotalámico) y debería motivar una mayor investigación sobre los efectos de los anticonceptivos orales en la estructura cerebral y su impacto potencial en la función cerebral".
 
 
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