Estudios de profesionales independientes de vínculos con la Iglesia que pudieren afectar la idoneidad de sus investigaciones, unido al dato concreto de estadísticas sobre muestras fiables, hablan de la verdad que nuestros ancianos siempre han conocido:

La práctica religiosa se asocia con una variedad de indicadores positivos para la salud de niños, adultos y ancianos. Estos beneficios incluyen entre otros, un menor riesgo de cáncer, así como una mejor salud mental y mayor satisfacción con la vida. Completo informe que difunde Family Facts en conjunto con Heritage Foundation (USA) y Portaluz reproduce aquí en español.

La conclusión parece obvia. Tómese la medicina: vaya a misa, rece, haga adoración eucarística, acuda al sacramento de la reconciliación.


Tasa de mortalidad. Las tasas de mortalidad temprana son inferiores en hombres y mujeres que con frecuencia asisten a servicios religiosos respecto de quienes participan con menos frecuencia en la vida sacramental y prácticas espirituales asociadas a las propias creencias religiosas. Los encuestados -hombres y mujeres de distintos grupos raciales- que asistieron a servicios religiosos más de una vez por semana presentaban menores riesgos de mortalidad temprana (estudio 1 al pie).

Cáncer. Las personas  que son activos en su fe religiosa, asistiendo por ejemplo a misa -hombres y mujeres, de distintas edades-, son menos propensos a desarrollar o sucumbir al cáncer, respecto de quienes asisten con menos frecuencia (estudio 2 al pie).

Estrés. Las personas que participan de las actividades sacramentales y espirituales vinculadas a sus creencias religiosas, presentan niveles promedio más bajos de estrés que sus compañeros que asisten con menos frecuencia. Incluso cuando se controla por una serie de variables socio-demográficas, las personas que reportaron una mayor asistencia a misa por ejemplo, tenían niveles más altos de bienestar y los niveles más bajos de estrés que sus compañeros que asistieron menos a la iglesia (estudio 3 al pie).

Salud Mental. Las personas que con frecuencia participan en actividades religiosas y que además rezan a diario, son menos propensas a padecer depresión, trastorno de ansiedad, crisis de pánico y fobia, entre otros. Comparados con sus pares, quienes reportan en particular ser más asiduos a la Eucaristía, oración diaria y Adoración Eucarística tienen niveles significativamente más bajos de depresión mayor, trastorno de ansiedad, y fobias (estudio 4 al pie).

Salud Preventiva. Hombres y mujeres de edad avanzada que consideran como importante la religión y mantienen la práctica religiosa en sus vidas presentan mayor adherencia a conductas preventivas de salud (estudio 5 al pie).

Función Pulmonar. Las personas mayores que asisten a la Iglesia con regularidad presentan en promedio un 50% menos de daños a su función pulmonar que sus pares alejados de la práctica religiosa (estudio 6 al pie).

Adolescentes y Depresión. Los adolescentes -cuyas madres asistieron a servicios religiosos con frecuencia, que oran en casa y que consideran la religión como importante- eran menos propensos a experimentar depresión mayor. En una muestra de 150 adolescentes, aquellos cuyas madres asisten a la Iglesia con más frecuencia y asignan mayores niveles de importancia a la religión en sus vidas; esos adolescentes eran menos propensos a experimentar depresión mayor que sus pares (estudio 7 al pie).

Infancia, tristeza y soledad. Los estudiantes de kinder y primer grado cuyos padres con frecuencia asisten a la Iglesia son menos propensos a experimentar y manifestar tristeza o soledad (estudio 8 al pie).

Suicidio. En promedio, los jóvenes que asisten a la Iglesia e integran prácticas espirituales religiosas cotidianas en sus vidas y que manifiestan como importante la religión en sus vidas, son menos propensos a considerar el suicidio o intento de suicidio (estudio 9 al pie).

Satisfacción con la vida. Las personas que asisten regularmente a la Iglesia están contentas con sus vidas y ven el futuro con optimismo. En comparación con las personas que rara vez o nunca asistieron a servicios religiosos, las personas que asistieron a al menos una vez por semana eran casi dos veces más propensos a reportar estar feliz con su vida y un tercio más propensos a decir que eran optimistas sobre el futuro (estudio 10 al pie).


Notas fuente:
  1. Robert A. Hummer, Richard G. Rogers, Charles B. Nam, and Christopher G. Ellison, “Religious Involvement and U.S. Adult Mortality,” Demography 36, No. 2 (May 1999): 273-285.
  2. Doug Oman, John H. Kurata, William J. Strawbridge, and Richard D. Cohen, “Religious Attendance and Cause of Death over 31 Years,” International Journal of Psychiatry in Medicine 32, No. 1 (March 2005): 69-89.
  3. Christopher G. Ellison, Jason D. Boardman, David R. Williams, and James S. Jackson, “Religious Involvement, Stress, and Mental Health: Findings from the 1995 Detroit Area Study,” Social Forces 80, No. 1 (September 2001): 215-249.
  4. Kenneth S. Kendler, Xiao-Qing Liu, Charles O. Gardner, Michael E. McCullough, David Larson, and Carol A. Prescott, “Dimensions of Religiosity and Their Relationship to Lifetime Psychiatric and Substance Use Disorders,” American Journal of Psychiatry 160, No. 3 (March 2003): 496-503.
  5. Maureen R. Bejnamins and Carolyn Brown, “Religion and Preventative Health Care Utilization among the Elderly,” Social Science & Medicine 58, No. 1 (January 2004): 109-118.
  6. Joanna Maselko, Laura Kubzansky, Ichiro Kawachi, John Staudenmayer, and Lisa Berkman, “Religious Service Attendance and Decline in Pulmonary Function in a High-Functioning Elderly Cohort,” The Society of Behavioral Medicine 32, No. 3 (2006): 245- 253.
  7. Lisa Miller, Virginia Warner, Priya Wickramaratne, and Myrna Weissman,” Religiosity and Depression: Ten-Year Follow-Up of Depressed Mothers and Offspring,” Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry 36, No. 10 (October 1997): 1416-1425.
  8. John P. Bartkowski, Xiaohe Xu, and Martin L. Levin, “Religion and Child Development: Evidence from the Early Childhood Longitudinal Study,” Social Science Research 37, No. 1 (March 2008): 18-36.
  9. Michael J. Donahue and Peter L. Benson, “Religion and the Well- Being of Adolescents,” Journal of Social Issues 51, No. 2 (Summer 1995): 145-160.
  10. Arthur C. Brooks, Gross National Happiness: Why Happiness Matters for America--and How We Can Get More of It, (New York: Basic Books, 2008), 44.

 
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