Por la tarde, puede que esté callejeando por la ciudad con un grupo de jóvenes que cantan, bailan y cuentan lo que el Señor ha hecho en sus vidas: «Salimos del convento a alabar y dar gloria a Dios de forma visible en la plaza pública, y nuestra alegría atrae a muchas personas que se acercan a preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos».

 

 

 

 

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