El cardenal George Pell ha declarado en una nueva entrevista que la situación de la Iglesia en Alemania parece “ominosa”, subrayando que los obispos alemanes deben cumplir con su deber de defender las enseñanzas de las Escrituras.
 
“Creo que hay un porcentaje de la Iglesia alemana que parece ir decididamente en la dirección equivocada”, dijo Pell en una entrevista con Colm Flynn que se emitió en EWTN el 27 de abril.
 
“Con esto quiero decir que está bastante claro que un cristianismo liberalizado, ya sea un catolicismo o protestantismo liberalizado, al cabo de una generación más o menos desembocará en el agnosticismo. ... Si adoptas las políticas del mundo y te limitas a seguirles la corriente para que te aprueben, a nadie le va a interesar”.



Signo de cisma

Los comentarios de Pell se producen mientras los miembros de la Iglesia en Alemania planean celebrar el próximo 10 de mayo una jornada de bendiciones para las parejas del mismo sexo, a pesar de la declaración de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe de que la Iglesia no tiene poder para bendecir las uniones del mismo sexo.
 
Sin obviar que un número récord de católicos ha abandonado la Iglesia en Alemania en los últimos años, con 272.771 personas que se han ido formalmente en 2019, Pell exhortó: “El deber de los obispos alemanes es defender las enseñanzas de las Escrituras, defender las enseñanzas de la Iglesia. Estamos bajo esas enseñanzas. No tienen poder para cambiarlas, ninguno de nosotros lo tiene. Lo importante es lo que está en la Palabra de Dios, lo que está en la tradición apostólica. Y no creo que a la hora de la verdad vayan a cruzar -y combino mis metáforas- el Rubicón”.
 
Fieles a lo que Cristo enseñó
 
El cardenal cuenta que ha seguido la situación de la Iglesia en Alemania a través de artículos periodísticos durante su encarcelamiento en Australia, algo que recoge en su último libro, “Prison Journal, Volume 2: The State Court Rejects the Appeal”, publicado por Ignatius Press.
 
Durante sus 404 días en prisión antes de ser finalmente absuelto, Pell dijo que mantuvo el diario como un “registro histórico de un tiempo extraño”.
 
El cardenal fue encarcelado en 2019, el año en que los obispos alemanes lanzaron su polémico “Camino Sinodal”. Este es un proceso que reúne a laicos y obispos alemanes para debatir sobre cuatro grandes temas: el modo en que se ejerce el poder en la Iglesia, la moral sexual, el sacerdocio y el papel de la mujer. Cuando los obispos lanzaron la iniciativa, dijeron inicialmente que las deliberaciones serían “vinculantes” para la Iglesia alemana, lo que provocó una intervención del Vaticano.
 
Al respecto Pell comentó: “La cuestión realmente importante para la Iglesia es: ¿Enseñamos públicamente lo que Cristo enseñó? Ahora bien, algunas de esas enseñanzas son bastante impopulares: el perdón, las personas sin derechos como los no nacidos, las personas en el último lugar, como los presos, y luego se puede pasar a áreas más controvertidas de la familia y el matrimonio”.
 
El cardenal añadió que todos los líderes de la Iglesia deben decidir si hablar o no sobre las enseñanzas de la Iglesia en momentos en que ese mensaje puede ser impopular. “Hay todo tipo de voces que intentan apartarnos de la plaza pública y dicen que no deberíamos hacer esto y aquello. Pues bien, una de las cosas que digo ahora y a todos mis sucesores es: Tenemos que seguir hablando”, dijo, añadiendo que: “nuestra sociedad se verá profundamente disminuida en la medida en que se aleje radicalmente de las enseñanzas cristianas sobre el amor y el servicio y el perdón. Y eso ya lo podemos ver en la sociedad con los cambios que se están produciendo. A menudo nos concentramos en las pérdidas que supone para la Iglesia el declive de la práctica y el abandono de los creyentes. Eso es cierto, pero tiene grandes consecuencias para la sociedad en general, especialmente cuando una mayoría de la gente había sido cristiana”
 
El cardenal Pell cumplirá 80 años el 8 de junio, por lo que no podrá votar en un futuro cónclave. Cuando se le preguntó cómo se sentía al llegar a los 80 años, el cardenal comentó que estaba agradecido por las muchas bendiciones de su vida: “Mi mayor consuelo ahora es que, sean cuales sean mis imperfecciones y tonterías, no he desperdiciado mi vida en una causa sin sentido, como la de ganar dinero para uno mismo. He dedicado mi vida a Cristo, a la Iglesia, de forma imperfecta e ineficaz, pero eso me consuela bastante”.
 
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