Sobre si la Santísima Virgen María se apareció o no en Peñablanca (Villa Alemana, Chile) casi en quinientas oportunidades, entregando mensajes a un vidente -Miguel Ángel Poblete-, entre el 12 de junio de 1983 y el 12 de junio de 1988; el entonces obispo de la diócesis de Valparaíso, Monseñor  Francisco de Borja Valenzuela, se pronunció en contra. Aunque no es lo habitual en estos eventos, su decisión fue tomada antes de que las apariciones en cuestión finalizaran.

Tras esta decisión, se sumaron en contra las polémicas opiniones de algunos sacerdotes ‘progres’ que cuestionaban las afirmaciones del vidente que atraían masivas expresiones de fervor religioso en el lugar. A pesar de ello, el vidente continuó expresándose y los fieles acudiendo al cerro El Membrillar del sector de Peñablanca (Chile).

Con el tiempo, sin embargo, dos impactantes hechos cayeron como balde de agua fría sobre los fieles que aún creían... Uno sobrevino cuando, poco tiempo después de finalizar las apariciones, el vidente Miguel Ángel fue captado por medios de prensa manifestando sentirse ya no un hombre sino mujer. Efectivamente se había implantado senos y consumido hormonas, autodenominándose “Karol  Romanov”.

El segundo escándalo fue que los medios de comunicación -apoyándose en dichos de sacerdotes- informaron que los eventos de Peñablanca habían sido un montaje de los servicios de inteligencia de la dictadura que en esos años se imponía en Chile. Aunque jamás se presentaron pruebas fidedignas, la mayoría de los fieles creyó en lo que se informaba.

De todos estos acontecimientos hubo un testigo privilegiado que entrega su versión de los hechos aquí en Portaluz. Es el sacerdote Miguel Contardo Egaña, por entonces jesuita (hoy diocesano) y quien fue no sólo confesor y acompañante del vidente Miguel Ángel sino que él mismo nos testimoniará los eventos eucarísticos extraordinarios que presenció. Esto y muchas otras experiencias semejantes le llevan a mantener su fe en que efectivamente la Virgen se apareció en Peñablanca; y en que Dios continúa regalando frutos de su Gracia a los fieles que una vez por mes acuden a una misa, autorizada, en el lugar…

 
¿Usted fue confesor de Miguel Ángel?
Sí. Precisamente, era confesor más que todo.

Al ser su director espiritual y confesor, tuvo una aproximación que nadie más puede tener, ni conocer. ¿Qué podría decirnos del alma en ese entonces de este joven, Miguel Ángel Poblete?
Mire, era muy movedizo, muy inquieto. Siempre le confesaba antes de cada aparición. Para que cuando llegara la Santísima Virgen estuviera su alma siempre limpia. Y además con el crucifijo y agua bendita… Por el demonio. Porque siempre cuando hay alguna manifestación de la Virgen está el demonio. Estando un sacerdote al lado puede hablar con más tranquilidad, por eso lo acompañé muchas veces.

¿Se evidenciaban en él rasgos mentales no saludables, como posteriormente afirmarían miembros de las dos comisiones que investigaron los eventos?
No. Yo lo encontré un niño común y corriente. Ninguna cosa especial. Un niño pobre, generoso, sí. Abierto también.

Existe la creencia de que cuando una persona experimenta la certeza de Dios -como Miguel Ángel la habría experimentado a estas alturas cuando usted le confesaba-, debería per se tener una transformación espiritual importante que le llevase a caminar en santidad. ¿Observó este proceso en Miguel Ángel?
Estuve convencido de la veracidad de su vida espiritual. Sobre todo su trato con la Virgen. Porque (en las apariciones) estaba en éxtasis. Yo no había visto nunca un éxtasis. En una ocasión estaba tan en éxtasis que la Virgen pidió que le enterrara un alfiler… y le enterré un alfiler en la muñeca. No le pasó nada. Siguió con los ojos mirando hacia arriba.  Después en otra ocasión más todavía. Había un médico, un doctor, de Viña del Mar. Hasta en el ojo le puso un alfiler, y no le pasó nada. Eran cosas maravillosas realmente.

Terminan las apariciones el año 1988 y Miguel Ángel, por razones que usted desconoce, comienza un alejamiento, del cual tampoco usted puede hacerse responsable.
Así es.

Este joven comienza una búsqueda distinta para su vida, se aleja al parecer de las prácticas de fe y en este proceso comienza a tomar hormonas, se implanta senos…
Sí.

…Y se autodenomina como mujer, muriendo con esa certeza
Sí.

Si efectivamente Miguel Ángel fue elegido por Dios para recibir la bendición de tener visiones y conocer mensajes de la Santísima Virgen para una misión que él debía cumplir… todo este capital de gracia del cual usted afirma ser testigo, se pierde entonces de alguna forma. ¿Cómo se explica usted esto?
Yo vi, precisamente, cómo fue entrando el demonio (en él) lentamente, sin darse (él) cuenta, como una serpiente. Como venía mucha gente a verlo, lo tocaban como si fuera un ser extraordinario…entonces él como que sintió ser un poco lo que le decían, le hizo mucho mal que lo alabaran tanto, mucha gente.  Incluso lo invitaron a Perú. Allí fue precisamente donde no sé cómo –cosa del demonio- se puso esas inyecciones… hormonas. Que yo por casualidad, porque Dios así lo quiso, lo supe después. …Me di cuenta que sencillamente se había alejado mucho de Dios en esos momentos.

¿Existe en la historia de la Iglesia algún caso semejante donde el vidente de alguna aparición Mariana que -a diferencia de esta-, siendo reconocida por la iglesia incluso, haya derivado la vida del vidente en algo tan catastrófico como lo ocurrido con Miguel Ángel?
Sí, es catastrófico, horrendo. Mire, en La Salette. Melania y Maximino. Maximino después, como lo atacaron tanto, entonces se dio un poco al trago, se puso medio borracho. En cambio Melania se mantuvo siempre fiel, pero la echaron de Francia, por decir lo mismo que pasó acá en Chile, las mismas frases. Cuando le dijo la Santísima Virgen (en La Salette y en Peñablanca Chile): «Los ministros de mi hijo por su mala vida –una cosa así- por el poco fervor al decir la Santa Misa -etcétera…- se han convertido en cloacas de impureza». Una frase fuerte, muy fuerte.

Cuesta imaginarse a la Santísima Virgen, a la mamá de uno diciéndole eso…
Claro. ¡Pero tiene que hacerlo la mamá! Si quiere dirigirlo. Si ve que su hijo está mal tiene que ser fuerte, sencillamente. Pero mire, esa misma frase entonces recuerdo haberla leído en el libro “La que llora” de León Bloy, que habla de La Salette. La misma frase que repite Miguel Ángel como cincuenta veces acá en Peñablanca (Chile). Y fue precisamente lo que indignó –en cierta manera se comprende- al obispo de Valparaíso… ¡Esta no es frase de la Virgen!

Entonces usted cree que efectivamente la Santísima Virgen María se aparecía a  Miguel Ángel Poblete y le entregó los mensajes que este transmitía?
Totalmente. Creo, perfectamente.

En su libro Apariciones de la Santísima Virgen en Peñablanca, Mi Testimonio en la página 131 señala que en casa de la familia Aravena Elliot “El Martes 8 de Enero (año 1985) apareció San Miguel Arcángel trayendo 7 hostias”. ¿Usted vio a San Miguel Arcángel trayendo 7 hostias o es lo que alguien le narró que veía…?...
No, yo no vi a San Miguel Arcángel, fue porque él (Miguel Ángel) dijo que era San Miguel Arcángel. Yo sencillamente vi las hostias. Yo estaba con otros sacerdotes. El padre Vásquez y otro padre que llegó después. Éramos tres sacerdotes. Cada uno tenía en la mano un plato, el plato, donde aparecieron las hostias.

¿Aparecieron de la nada?
Sí. Primero habían aparecido dos y después, delante de nosotros, aparecieron tres hostias.

También usted dice en su libro (página 133) que en otra ocasión, el 16 de enero por la noche, estando en el cerro Montecarmelo, allí en Peñablanca, “aparecieron” cinco formas suspendidas en el aire y luego otras cinco hostias…. Que dio de comulgar con ellas y usted también comulgó…
Sí. Eran quince hostias. Así es. Yo de pronto me di vuelta y vi que estaban las hostias ahí, casi a ras de tierra. Las tomé con mucho cuidado, las llevé al Sagrario y las deposité en el copón que había ahí. Luego nos quedamos como media hora adorando a Dios. Después dijo la Virgen –por medio de Miguel Ángel- que partiera las hostias en cuatro partes y se las diera a las personas que estaban en gracia de Dios. Entonces como yo no sabía quien estaba en gracia de Dios. Sucedió que de todas las personas que se pusieron en fila para comulgar yo sólo veía a algunos y sólo a esos les daba de comulgar. Posteriormente los otros a quienes no di de comulgar porque no los veía vinieron a confesarse reconociendo que no estaban en gracia de Dios.

Por afirmar que usted cree que la Santísima Virgen efectivamente se apareció en Peñablanca, enfrentó un proceso que le llevó a salir de los Jesuitas, su familia religiosa. Hoy es sacerdote diocesano.
Precisamente.

Pagó un precio alto.
Por la gracia de Dios que me dio fuerzas.

Hay un matrimonio -nos han pedido reserva de sus nombres- que estando imposibilitados de concebir visitaron varios santuarios marianos en el mundo, sin obtener la gracia de tener un bebé. Cuando visitaron hace algún tiempo Peñablanca tuvieron la posibilidad de orar en el lugar y tocar incluso un  pequeño cojín donde les dijeron que la Santísima Virgen se posó en la última aparición. Luego de esto ella quedó embarazada. ¿Conoce casos semejantes?
Hay varios casos con nombre y apellidos que les ocurrió casi lo mismo. Comenzando por la María Luisa Paredes que escribió un libro (pulse para leer).

¿La gracia de Dios continúa manifestándose en diversos dones allí en Peñablanca durante las eucaristías que cada mes se celebran?
Físicos y espirituales. Es así.

¿Es real que hay vocaciones sacerdotales surgidas allí?
Sí. Le puedo nombrar a tres sacerdotes a lo menos. El padre Jorge Romero, cura párroco de Quilpué, que fue quien le puso también la unción de los enfermos a Miguel Ángel. Otro es el padre Reynaldo Osorio, cura de San Benito. El padre Oscar Zamora… Le podría nombrar más. Vocaciones religiosas también. Varias sanaciones físicas. Hay muchas conversiones también. Personas con vidas mundanas que se han transformado. Los frutos son muy grandes, ¡por sus frutos los conoceréis!

No es lo importante entonces el mensajero…
Es un instrumento, ¡claro! Es un teléfono que puede ser de oro o de lata… Miguel Ángel o cualesquier otro.

El obispo ha permitido que se siga acompañando hasta hoy a los fieles…
Sí. Un sacerdote va una vez al mes (para celebrar eucaristía)

¿Cree es posible que en la diócesis exista una nueva revisión de los hechos?
Tengo mucha esperanza en que ya de una vez por todas consideren a Peñablanca como una verdadera manifestación de la Virgen. Aunque en la práctica ya está reconocida.

 
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