Desde el pasado mes de abril, muchos grupos de Facebook en castellano con contenidos católicos principalmente, aunque también algunos evangélicos, están siendo utilizados para invitar a sus miembros a cursos bíblicos gratuitos. A través de eventos en esta popular red social –que cuenta con más de 2.700 millones de usuarios activos–, se redirige a las personas interesadas a grupos de chat de WhatsApp. En éstos podrán interactuar con sus organizadores y acceder a un formulario para participar, en un momento posterior, en cursos bíblicos por videoconferencia.

Captación en el entorno virtual



Los grupos de WhatsApp a los que dirigen estos eventos se cuentan por decenas, y nacen nuevos cada día. Muchos de ellos llevan nombres sobre su propósito inicial: “Estudio de la Biblia”, “Curso de Biblia en línea”, “Estudiar la Biblia”, “Grupo de estudio bíblico”, “Biblia de Estudio Rápido”... Otros tienen referencias cristianas más genéricas como “Dios es mi Pastor”, “Quedamos en el Señor”, “Jóvenes que aman a Dios”, “Promesa con el Señor”, “Juntos en Cristo”, “Acoger al Señor”, “Dios es amor”, “Reino de Cristo”, “Confía en Dios”, “Cristo ha venido”, “Ovejas de Dios”, “La Sana Doctrina”, “Saludar a Dios” ...

Algo llama poderosamente la atención: todas las personas que están detrás de las convocatorias de Facebook y que administran los grupos respectivos de WhatsApp son originarias de china (jóvenes en su mayoría y mujeres casi en su totalidad). Como curiosidad, tienen nombres o apellidos hispanos, e incluso algunos con resonancias religiosas cristianas, y se identifican como viviendo en España, México, Colombia... ¿Quién o qué está detrás de esta iniciativa? Ciertamente, se trata de algo organizado, que sigue unas pautas muy concretas.

Algunos detalles que hacen sospechar



Las imágenes utilizadas son reconocibles por su abundante colorido, con una estética a medio camino entre las estampas católicas y las ilustraciones de las revistas de los testigos de Jehová. En su mayoría representan a Jesús como el Buen Pastor y otras escenas de los evangelios. Pero también hay imágenes de creyentes reunidos, orando o leyendo la Biblia, y otras de carácter más apocalíptico que mezclan rostros atemorizados, personas con mascarillas y fenómenos astronómicos.

En los mensajes se insiste en lo escatológico y en la lectura de los hechos de la actualidad como signos del regreso de Jesucristo. Podemos leer, por ejemplo: “¿Sabes? El descenso sobre una nube del Señor no es la única manera de su regreso”. O lo siguiente: “Las 5 profecías del regreso del Señor se han cumplido”. Revisando lo que cuentan después a los miembros de los grupos, se observa que hablan de la segunda venida de Cristo en pasado, como algo que ya ha sucedido de forma muy reciente, y que ha desencadenado los acontecimientos del final de los tiempos.

Por eso aseguran a los usuarios de las redes sociales que en sus cursos enseñan “cómo puedes entrar en el reino de Dios”, añadiendo: “¡Hermanos y hermanas que están genuinamente ansiosos por recibir el regreso del Señor Jesús, son bienvenidos a participar!”. Y, con una fórmula típica de marketing, concluyen: “¿Quieres participar? Por favor, di amén. ¡Te añadiré al grupo premium!”.

En ocasiones, las personas que entran por invitación en los chats de WhatsApp se presentan, comentan sus expectativas, comparten contenidos cristianos... Un diácono permanente español tuvo una experiencia que le extrañó, y que sólo pudo entender después de descubrir el trasfondo de la convocatoria: el 27 de abril, tres minutos después de presentarse como ministro católico, fue expulsado de un grupo llamado “Estudio de la Biblia” sin explicación alguna. Con frecuencia, las administradoras de los chats recuerdan a sus integrantes que sólo pueden compartir textos e imágenes “católicos o cristianos” (en referencia, lo segundo, a los evangélicos), lo que tranquiliza a muchos usuarios.

¿Quiénes dicen ser? En ocasiones se presentan como “Misioneros Internacionales”, e insisten en ello cuando algunos usuarios de los grupos les preguntan. Cuando se ponen en contacto personalmente con los miembros de los grupos de WhatsApp –algo frecuente–, vemos que dicen ser “asistentes del pastor internacional”, sin más detalles. Pero hay algo que no deja lugar a dudas: si se accede a los perfiles personales de las supuestas “misioneras”, es fácil descubrir –además de las convocatorias de los cursos bíblicos que estamos analizando– que publican de forma habitual contenidos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Ésta es la clave que desvela todo el misterio. ¿De qué se trata?

La clave: Cristo ha vuelto... como una mujer de 48 años



La Iglesia de Dios Todopoderoso, también conocida como Relámpago Oriental, es una de las sectas que han protagonizado la actualidad en los últimos años por ser objeto de vigilancia por parte de las autoridades chinas. Nació en China en 1991, tal como explica la secta en sus propias publicaciones, en las que no es posible encontrar detalles sobre quién la fundó, más allá de afirmaciones sobre la intervención sobrenatural directa de Dios en aquel año para instaurar su verdadera iglesia: “en 1991 Dios todopoderoso encarnado apareció y comenzó a obrar en China”.

Con un tono claramente apocalíptico, se refieren a “la obra de los últimos días” y a su protagonismo en ella de la figura de Cristo, que habría regresado a la tierra en los últimos años del siglo XX. ¿Cómo, cuándo y dónde ha tenido lugar esta “parusía” del Señor? Según asegura la secta en sus enseñanzas, Cristo se ha encarnado en una persona concreta: una mujer llamada Yang Xiangbin, nacida en China en 1973.

Junto a ella, que es la líder espiritual indiscutible -ya que es el mismo Dios hecho mujer-, se encuentra como organizador del grupo el ciudadano chino Zhao Weishan (nacido en 1951), principal divulgador del nuevo mensaje desde sus inicios. Por extraño que parezca, las raíces de la secta están en el protestantismo, concretamente en algunas adaptaciones chinas del movimiento de los Hermanos –de John Nelson Darby, del siglo XIX–.

Sin embargo, asegurando que Cristo ha vuelto a la tierra en la figura de un ser humano concreto los sitúa fuera del protestantismo y del propio cristianismo. Estamos hablando de una nueva versión de los movimientos proféticos y mesiánicos que han abundado en la historia y que, en la edad contemporánea, se multiplican, difundiendo un mensaje que mezcla las afirmaciones de la Biblia con los problemas del mundo actual para atraer a personas preocupadas por lo que vivimos. Y, curiosamente, de países como China o Corea proceden varias de estas sectas recientes.

Proselitismo entre cristianos



La expansión de la Iglesia de Dios Todopoderoso fuera de las fronteras chinas ha venido marcada, sobre todo, luego de la condena judicial en China, a partir de 2014, después de ser acusada de diversos asesinatos, cuya autoría rechaza la propia secta. Fue la ocasión para llegar a diversos países occidentales y abrir allí sus sedes.

Si por algo destaca este grupo es por su fuerte proselitismo entre los creyentes en Jesucristo. Como hemos señalado, los anuncios de sus cursos bíblicos los están haciendo en los grupos católicos y evangélicos de Facebook. En ocasiones presentan una oferta diversificada: “Si eres una persona que ama la palabra de Dios, por favor toma en serio la siguiente decisión: si es católico, haga clic en el siguiente enlace [‘Dios es amor’]; si es cristiano, haga clic en el siguiente enlace [‘Reino de Cristo’]”.

Es claro que la secta está apostando con una gran intensidad e inversión de recursos personales y temporales en la captación de nuevos adeptos entre los cristianos. En este momento, su prioridad son los hispanoparlantes de América y Europa. Pero además de esto, hay un hecho que hace sospechar intereses que van más allá del simple proselitismo personal, y es la recogida de datos de Iglesias y grupos cristianos.



Así es. En algunos grupos, el administrador correspondiente ha compartido, cuando ya hay un cierto número de personas inscritas, un mensaje en el que se puede leer: “por favor, si me pueden apoyar en esta primera etapa de registro, conforme vallan [sic] llegando, presentarse por aquí y en privado enviarme los siguientes datos: Nombre completo. Edad. País, estado, comunidad y región de donde son y, si fuera el caso, datos donde viven actualmente... El nombre de su iglesia o congregación, así como su denominación. Nombre de sus Pastores...”.

Lo preocupante es que no sólo recogen datos personales de posibles candidatos a entrar en la secta, sino que también pueden ir recopilando información sobre las comunidades de fe a las que pertenecen. ¿Un simple interés estadístico? No lo parece. ¿Una forma de poder acceder después, de forma sibilina, a los responsables y demás integrantes de algunas confesiones cristianas, ofreciendo sus cursos y materiales? Obviamente, es una opción muy probable. ¿Puede haber algún objetivo oculto más? Por supuesto que sí, ya que se trata de una secta en pleno proceso de expansión internacional.
 
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