Algunos medios de comunicación han venido informando sobre lo que consideran "la última excentricidad" de Pione Sisto, un futbolista danés, nacido en 1995 y procedente de Sudán del Sur. En concreto, se referían a que el deportista compró y cedió un terreno de 4,7 hectáreas al líder de una secta: Água Akbal Zizi Pinheiro. Lo excéntrico o curioso surge además porque han declarado que el lugar se ha convertido en el "Reino de Pineal".

 

Sorprende, pues esto ocurre en Portugal, un país que acaba de acoger este mes de agosto la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), presidida por el papa Francisco. Y donde las últimas estadísticas disponibles –del censo de 2021– dicen que el 80,2 % de la población lusa se declara católica, uno de los índices de pertenencia a la Iglesia más altos del mundo. Sin embargo, existen indicadores -como el descenso en la práctica religiosa entre los jóvenes- para asegurar que allí la secularización avanza a pasos agigantados. En este contexto, la publicitada acogida del mentado futbolista al líder de la secta es un signo del cambio cultural.

 

Al respecto esta mutación religiosa se manifiesta además en una pluralidad de ofertas espirituales en la sociedad portuguesa. Poco a poco se observa un desarrollo de otras confesiones cristianas –un 2 % de la población sería evangélica–, de otras grandes tradiciones religiosas –hay un 0,4 % de musulmanes y un 0,2 % de hindúes–… y también de las sectas. Sin embargo, en Portugal hay un gran silencio entre sus líderes -personas e instituciones- respecto del nefasto fenómeno sectario. Desde los años 90 del pasado siglo XX apenas se denuncia en público el tema, ni se han editado libros significativos.

 

Las sectas están en Portugal

 

 

Pero al informar del "Reino de Pineal" la actualidad noticiosa lusa rompe esa tendencia a silenciar la acción de las sectas.

 

Los medios informan que Pinheiro, el gurú del Reino de Pineal, ha declarado "estado soberano" el terreno cedido por el conocido futbolista, que está en la localidad de Oliveira de Hospital, cercana a la histórica ciudad de Coimbra. Además, Pione Sisto asegura en sus redes sociales haber entregado su "tiempo y energía" a la organización.

 

"Me inspiran su filosofía, ideales, principios y modo de vida elegido", explica el futbolista para justificar ese apoyo. Y continúa afirmando: "Creo que el mundo necesita más organizaciones que antepongan la naturaleza, el medio ambiente, la salud y el bienestar a las ganancias. Mientras la Fundación Pineal continúe viviendo legal, pacífica y espiritualmente según sus principios, ideales y ética, continuaré respaldando sus esfuerzos de todas las formas que pueda".

 

Los medios de comunicación también han ofrecido algunos datos sobre el líder, Água Akbal Zizi Pinheiro, cuyo nombre real sería Martin Junior Kenny. Natural de Zimbabue, se trasladó en su juventud al Reino Unido, donde trabajó como cocinero y donde dijo tener años después una conversión total, una "profunda experiencia espiritual" que le llevó a cambiar su nombre y que ahora quiere compartir con los demás, difundiendo su mensaje. Algunas informaciones lo señalan como antiguo miembro de la Flat Earth Society, quienes aseguran que la Tierra es plana.

 

Para sobrevivir al "gran reinicio"

 

 

El lenguaje empleado por los defensores de la denominada Fundación Pineal se mueve en las coordenadas típicas de la Nueva Era (New Age). Su pretendido objetivo -que difunden desde su perfil de Instagram- "es crear conscientemente una nueva sociedad en la que los individuos y las comunidades coexisten armoniosamente y con honor en la tierra en abundancia, con respecto y confianza para el mayor bien de todos", y hacerlo en red, abriendo otras sedes en Portugal y en el resto del mundo, según informan. El grupo mantiene, como su líder, posturas terraplanistas, y cree que el hombre no ha llegado a la Luna.

 

Otro dato que llama la atención es que los adeptos del Reino de Pineal anuncian para el año 2033 un "gran reinicio" planetario, ofreciendo su propia comunidad como la oportunidad para salvarse al margen de la "Matrix" exterior. Una comunidad instalada desde 2020 en un lugar apartado, al que sólo se puede acceder a través de un camino rural, y que está rodeado de vallas. Las informaciones disponibles hablan de un número de seguidores entre 40 y 100.

 

La secta está siendo investigada por las administraciones públicas, ya que hay razones para el temor: Como acabamos de ver, el líder llama a sus adeptos a "desconectarse del mundo exterior", y por eso la insistencia en tener un terreno propio e inviolable. Inquieta también a la autoridad que la comunidad incluye familias con niños; se teme entonces por el bien y la seguridad de los más pequeños, que no están escolarizados ni acuden a los centros de salud.

 

Cuando se destapó el horror

 

 

Pero el protagonismo de la Fundación Pineal ha ido más allá de estas noticias que basculan entre lo anecdótico y lo sensacionalista ("El excéntrico Pione Sisto" titulaba el semanario Visão, por ejemplo). El pasado mes de julio, pocos días después de las noticias en torno al futbolista y a la Fundación Pineal, se conocía el inicio de las investigaciones sobre la muerte de un bebé de 13 meses en el seno de esta comunidad "alternativa".

 

Según informaron los medios de comunicación portugueses, la víctima fue una niña llamada Samsara, que nació en febrero de 2021 y murió en marzo de 2022. No hay registros oficiales sobre ella, lo que no sólo significa que no se dio a conocer su nacimiento y existencia, sino que nunca fue llevada al hospital ni atendida por un médico. Según el Correio da Manhã, sería hija del líder de la secta, Pinheiro, y de una mujer llamada Shakti. Cabe destacar que tanto Samsara como Shakti son términos sánscritos utilizados en el budismo y el hinduismo, respectivamente, algo normal en el ambiente New Age.

 

El suceso se ha conocido gracias a un informante anónimo, ya que, además de la ausencia de datos sobre la niña, se suma el hecho de que su cadáver habría sido incinerado en una ceremonia realizada por la secta y habrían arrojado sus cenizas a un río. Por otro lado, hay algunas familias afectadas que han empezado a denunciar la opacidad del grupo al que pertenecen algunos de sus miembros.

 

Un ejemplo más de secta peligrosa

 

 

En su mejor versión que desconoce ese lado oculto, la Fundación Pineal difunde un mensaje de bienestar, paz y amor, de la misma forma que hacen todos los movimientos que se inscriben en la Nueva Era, tengan vida comunitaria o no. En un caso como éste, en el que hay un aislamiento físico del resto del mundo y una convivencia intensiva con el gurú, sus posibilidades de manipulación y persuasión coercitiva se multiplican. Además, su insistencia de constituirse en un reino soberano, en una "jurisdicción extraterritorial" a modo de una embajada, confirma su intención de vivir fuera de la ley.

 

Su imagen pretende ser positiva, y así ha podido verse, con una gran sonrisa, a su líder saliendo a recibir a los periodistas del canal portugués TVI de Portugal, con un turbante y una capa, delante de los rótulos en los que se puede leer, en inglés, "El Reino de Pineal te da la bienvenida". Pinheiro insiste en que son nómadas, y que sólo quiere la soberanía para vivir libremente, y por eso tampoco llevan a sus niños a la enseñanza obligatoria, porque "no son propiedad del Estado". En las imágenes se puede observar cómo los adeptos visten igual y la preocupación que tienen las personas que viven cerca.

 

El gurú asegura que tanto él como sus seguidores sólo quieren "cultivar, cantar, estar en contacto con la naturaleza, danzar, curar, alabar a Dios y ser uno solo como en el origen. Y dejar que cada uno haga lo que quiera". Una apariencia de búsqueda de libertad que puede atraer a muchos individuos descontentos con el mundo actual o con problemas personales o familiares, con el reclamo de la fraternidad y de la espiritualidad, pero que puede convertirse en un infierno para los que caen en las redes de la Fundación Pineal.

 

Los daños más allá de lo económico

 

 

Algunos testimonios de víctimas que van apareciendo confirman el carácter sectario del grupo –como sucede tantas veces en los movimientos de la órbita New Age–. Una ex adepta identificada como Ana Sofía en el digital Portugal Resident afirma que al entrar en la comunidad "se alienta a las personas a cortar sus lazos con la familia" e "invertir" en el Reino de Pineal. Para ella, esta inversión supuso darles "los pocos ahorros que tenía", aunque para otros adeptos esto ha significado entregar decenas de miles de euros, denuncia Portugal Resident.

 

Pero, como siempre, el daño económico no es el más importante que sufren los adeptos. El abuso psicológico y espiritual, la destrucción de las relaciones anteriores de las personas y el sometimiento absoluto a los designios del gurú hacen un daño a los seguidores de las sectas muy difícil de reparar. Las dinámicas de persuasión coercitiva se basan en el engaño, y frente a la buena imagen que pretenden dar hacia el exterior, la realidad es de esclavitud personal.

 

"Nuestra intención no es perturbar la paz ni causar confusión ni división. Estamos aquí viviendo en paz, cuidando respetuosamente la tierra que habitamos”, ha dicho la secta en un comunicado enviado a los medios. “Somos nómadas viajeros con vocación espiritual", aseguran los adeptos, que no se consideran una amenaza, "ya que no imponemos nuestras creencias a los demás", afirman. Como siempre, una doble realidad: la ficticia que pregona la secta, frente a la verdad del interior -vivir sometidos a la voluntad de un líder paranoico o farsante-, que sólo desenmascaran las víctimas.

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