Vaticano

¿Has logrado o heredado riqueza material? La oración del Papa León XIV durante noviembre 2026 alegrará tu vida

No tienes por qué vivir en soledad o temor. El Santo Padre tiene palabras de esperanza que te desafían y fortalecen.
por Portaluz 03-11-2026

El Papa León, en su intención de oración para noviembre de 2026, te invita a rezar por el buen uso de la riqueza. Te desafía a vivir con un corazón desprendido, capaz de reconocer que todo bien es común, y a convertir tus recursos en sabios instrumentos de fraternidad, servicio y misericordia.

Tú, que heredaste o lograste por tu esfuerzo una lícita riqueza material, ora con el Papa, a corazón abierto, la siguiente oración:

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor de la vida,

todo lo que tenemos viene de Ti:

la tierra fértil, los talentos recibidos,

el esfuerzo de quienes nos precedieron.

Nada es solo nuestro, todo es don compartido.

Pero tantas veces, Señor, dejamos que la riqueza deseada o alcanzada

endurezca nuestro corazón, nos encierre en el egoísmo

y nos haga olvidar a los más frágiles.

Perdónanos por acumular en lugar de compartir,

por usar los bienes como poder y no como servicio.

Tú nos recuerdas que la verdadera riqueza

no está en lo que guardamos,

sino en lo que entregamos con amor.

Un corazón desprendido transforma el mundo:

abre caminos de justicia, derriba muros de indiferencia,

siembra esperanza entre los pobres.

Te pedimos, Señor, que tu Espíritu nos enseñe a usar lo que tenemos

—dinero, tiempo, talentos, oportunidades— como instrumentos de fraternidad.

Que cada decisión económica, familiar o comunitaria

nazca de un corazón libre,

capaz de reconocer que todo bien es común,

y que solo compartiendo construimos futuro.

Haznos testigos de una riqueza

convertida en servicio y misericordia,

para que nuestra vida, unida a la de los demás,

sea signo de tu Reino de justicia y paz.

Amén.

 

Siguiendo los pasos de Jesús, todo lo que poseemos -bienes, talentos, tiempo, oportunidades- es un don recibido. Sin embargo, con frecuencia dejamos que el deseo de acumular endurezca el corazón, nos encierre en el egoísmo y nos aleje de los más frágiles. La verdadera riqueza no se mide por lo que guardamos, sino por lo que somos capaces de compartir con amor y justicia.

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