Opinión

La sangre de tu Hijo y de los mártires

Querido San José:

Una vez más hablas con tu silencio, en lo escondido y trabajando en tu taller. Comenzamos un mes y es miércoles. ¡Mes de julio! ¡Mes de tu Esposa la Virgen del Carmen! ¡Y mes de la Sangre de tu Hijo Jesucristo! Con el mes de julio cambia mucho la vida de tus hijos, querido San José. Comienzan las vacaciones, llega el descanso después de un curso estudiando o trabajando y las familias y amigos lejanos en la distancia se reencuentran en el pueblo recordando la infancia y la unión de la sangre y de la amistad. Muchos ponen la mirada en María, tu Esposa, bajo la advocación del Carmen. El Carmelo celebra a su Madre y Reina. Las novenas en conventos carmelitanos convocan a ríos de fieles que acuden a la fuente, al amparo de la Virgen del Carmen. Lo mismo sucede en muchas parroquias cercanas al mar o cubiertas bajo el santo escapulario de María. La mirada se fija en la Virgen que muestra a su Hijo y el escapulario.

Pero no quiero quedarme sólo en la novena y mes de mi querida Madre del Carmen, sino que también es bueno recordar que la liturgia tradicional ponía la mirada en la Sangre de tu Hijo Jesús. Y eso se ha ido olvidando... ¿Quién sabe en nuestros días que el mes de julio es el mes dedicado a la preciosísima Sangre de Jesucristo? Muy pocos, querido San José... Lo sabes bien... ¡Cuánto se pierde cuando no somos conscientes de la riqueza que tenemos en la liturgia! ¡Hemos sido rescatados al precio de la Sangre de tu Hijo! ¡La Sangre de Jesucristo nos abre las puertas del cielo! El día 1 de julio en el calendario tradicional se celebraba, y se sigue celebrando, la fiesta de la Sangre de Jesucristo. Llegó a tener el rango de solemnidad, pero la reforma del Concilio Vaticano II suprimió dicha fiesta entre otras muchas del calendario litúrgico. Ahora sólo nos queda la misa votiva para poder recordar lo que antes era solemnidad el 1 de julio...

Con cierta frecuencia, cuando algún viernes no hay ninguna memoria litúrgica propia, me gusta celebrar esta misa; también en el mes de julio. Y cuando celebro con jóvenes esta misa y les animo a entrar en el gran misterio, don y significado de la Sangre de tu Hijo, sus rostros cambian al abrirse a una realidad que desconocían o que conociéndola dan gracias a Dios por todo lo que reciben de la Sangre de Cristo. No sólo el Cuerpo, sino también la Sangre de Cristo... ¡Es la Sangre de tu Hijo derramada en la Cruz!

Todavía doy un paso más, querido San José. El mes de julio siempre me hace poner la mirada en los mártires. La guerra civil española estalla nada más pasar la fiesta del Carmen y poco después de haber celebrado la fiesta de la Sangre de Cristo. ¡Cómo celebrarían tantos mártires españoles estas dos fiestas en 1936...! ¡Es la preparación para su martirio! ¡Se veía venir que aquella España de los años 30 del siglo XX iba a cambiar por completo! Así sucede; se acentúa de manera atroz la persecución a los católicos que había empezado en los comienzos de la década de 1930. Los meses de julio y agosto de 1936 son de lo más cruel, sanguinario e inhumano que ha podido haber a lo largo de toda la historia.

Iglesias, hogares y conventos son asaltados. Muchos hijos tuyos son asesinados por odio a la fe. Los perseguidores no soportan esas vidas llenas de amor, de paz, de perdón, de encuentro con Dios y por ello torturan y matan con gran ensañamiento. Para entender estos actos y asesinatos no caben muchas razones, si entramos hasta el fondo de la historia nos damos cuenta que están inspirados por Satanás. ¡Es una de las páginas más impresionantes de la historia de España! ¡Es la verdad que en nuestros días muchos quieren esconder y negar! ¡Es la memoria viva que debería enseñarse en colegios y universidades! ¡Y en este mes de julio, querido San José, se cumplen 90 años!: ¡90 años de martirios! ¡90 años de perdón a los verdugos! ¡90 años de sangre derramada por media España! Todo esto se puede comprobar muy bien si seguimos día a día lo que sucede en España una vez concluida la novena de la Virgen del Carmen. Vamos a hacer un rápido recorrido por lo que viven en Cataluña, Guadalajara y Toledo los hijos de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Sólo hablamos de los ya beatificados, porque hay otros en proceso.

En Barcelona el 20 de julio son asesinados a golpes y tiros varios frailes: el Padre Lucas de San José cae muerto en la calle por los tiros recibidos; el P. Jaime de Santa Teresa es golpeado y recibe algún disparo, no de muerte, pero sí que termina muerto días después en el hospital; al Padre Jorge de San José intentan salvarlo montándolo en un coche pero antes recibe un golpe en la nuca que lo deja muerto; el Hermano Juan José de Jesús Crucificado muere en la calle por disparos directos; el P. Romualdo de Santa Catalina consigue esconderse en la casa de su familia, pero en un registro es detenido y asesinado el día 24; y los Padres Eduardo del Niño Jesús y Gabriel de la Anunciación se esconden en una casa hasta que en un registro el día 25 son descubiertos y fusilados esa misma noche.

Pasamos a Tarragona, allí también la comunidad de carmelitas descalzos tiene que dejar su casa. El Hermano Ángel de San José y el Padre Vicente de la Cruz se esconden en una casa, pero el día de Santiago son detenidos, llevados al muelle y fusilados.

En el convento de Lérida sucede algo parecido. El 24 de julio el Padre Juan de Jesús y el Hermano Bartolomé de la Pasión huyen en busca de refugio, pero al ser reconocidos como frailes los fusilan en el momento.

El 24 de julio tres carmelitas descalzas de tu monasterio de Guadalajara son asesinadas en plena calle por ser monjas; son las hermanas María Pilar de San Francisco de Borja, María Ángeles de San José y Teresa del Niño Jesús

Y terminamos el mes en Toledo. La comunidad se dispersa. Van siendo fusilados según son descubiertos en las casas que los acogen. El 22 de julio el Padre Eusebio del Niño Jesús y los Hermanos José Agustín del Santísimo Sacramento, Hermilo de San Eliseo, Eliseo de Jesús Sacramentado, Perfecto de la Virgen del Carmen y Clemente de los Sagrados Corazones. El 30 de julio los Hermanos Constancio de San José y José María de la Dolorosa consiguen escapar de Toledo, pero de camino a Madrid los descubren como frailes y fusilan en la carretera a Madrid en Cabañas de la Sagra. Al terminar el mes, 31 de julio, son fusilados contra una pared del convento los Padres Nazario del Sagrado Corazón, Pedro José de los Sagrados Corazones, Ramón de la Virgen del Carmen y los Hermanos Melchor del Niño Jesús, Félix de la Virgen del Carmen, Plácido del Niño Jesús y Daniel de la Pasión.

A esta lista hay que añadir todo lo que ocurre en el resto de órdenes religiosas, el clero secular y muchas familias de católicos durante este mismo mes de julio de 1936 y los siguientes hasta terminar la guerra. Ante todo esto, querido San José, mi corazón se ensancha y levanta la mirada al cielo...

¡Qué cantidad de mártires tenemos en el cielo intercediendo por nosotros!

¡Fueron todos fieles!

¡No hubo ninguna renuncia a la fe!

¡Todos dieron su sangre por Dios y por España!

¡Ahora se entiende mucho mejor la fiesta de la Sangre de tu Hijo!

¡Muchas gracias, querido San José, por la sangre de tu Hijo y de los mártires!