Atención a las adicciones
Hechos
Hace muchos años, en Chiapas, una joven me confió que andaba en las drogas y que ya se quería salir, pero que los líderes la amenazaban con que, si se salía, se atuviera a las consecuencias, tanto para ella como para sus familiares, incluido el asesinato.
Por fin, logró escapar y me decía que cayó en ese mundo, primero, por experimentar lo que se siente; luego, por gusto y por negocio, pues sacaban buen dinero con andar vendiendo drogas. ¡Qué difícil es salir de ese mundo!, sobre todo cuando están dentro por adicción propia o por el negocio que eso significa. A dos de nuestros seminaristas, que estudiaban la preparatoria en una escuela pública, los estaban obligando a vender droga en la misma institución; tuvimos que intervenir ante los maestros para que tomaran cartas en el asunto. Se liberaron de esa presión.
En muchos lugares hay los que llaman "anexos", donde hay cientos de jóvenes y mayores de edad adictos al alcohol o a las drogas, en un proceso de recuperación. Hay casos en que, después de varios meses, salen y se mantienen sobrios; pero otros vuelven a caer, porque son muy profundas las heridas que llevan dentro. Un grupo de sacerdotes de Toluca tiene, desde hace tiempo, un centro de rehabilitación con la finalidad de ayudar a quienes han caído en esas adicciones. Hay miles de historias de todo signo.
Una adicción muy común es el exceso en el consumo de bebidas embriagantes, sin excluir a las mujeres. Son personas trabajadoras y cumplidas en su hogar, pero también con necesidades profundas, como ser reconocidas por parte de otros que tienen la misma inclinación, o por el gusto de reunirse y formar un grupo, dizque de amigos, o por compensar complejos y frustraciones. También dicen que es para relajarse de tantas responsabilidades y problemas que tienen.
Otra adicción más actual es la dependencia excesiva de las pantallas, sea de la televisión, de los celulares, de las tabletas y otros medios modernos. Una cosa es saber utilizarlos, pues tienen sus grandes ventajas, y otra hacerse sus esclavos.
Iluminación
El Papa León ha dicho: "Las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado. El sufrimiento de los jóvenes nos reclama respuestas integrales: prevención comunitaria, atención científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano.
No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia. Actualmente, somos testigos del dolor de muchas familias rotas, ya sea por el consumo de drogas, la violencia, el reclutamiento criminal de un hijo, la pobreza o la falta de oportunidades que empujan al costado del camino. Que la Iglesia sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren. Como el samaritano, que se hizo prójimo del hombre caído, no pasemos de largo; construyamos una Iglesia que se detiene, se acerca, se conmueve, unge las heridas, alimenta y se convierte en hogar".
Acciones
En vez de solo menospreciar, juzgar y ofender a quienes han caído en alguna de estas esclavitudes, esforcémonos por tratar de descubrir la causa de sus adicciones. Quizá en la propia familia no han recibido el aprecio y el cariño que todos necesitamos. Quizá lleven en el alma heridas muy profundas; puede ser que desde su niñez. Quizá van arrastrando complejos emocionales que les hacen refugiarse en estas compensaciones momentáneas. No solo los condenemos. Tratemos de darles atención respetuosa y ofrecerles los medios apropiados para su liberación.