Casi un millón de ancianos "bajo arresto domiciliario" en Francia. Son un reflejo del drama mundial

El último informe de Les Petits frères des pauvres, publicado el jueves 1 de octubre de 2026, dibuja un grave panorama sobre la movilidad después de los 60 años y que esta frase de una víctima lo describe: "Viajar menos significa vivir más sola".

por Portaluz

2 Octubre de 2026

Esta crónica que informa lo mencionado en el titular, comienza su urdiembre el 29 de septiembre de 1900, día en que nació el conde Armand Marquiset en el castillo de Montguichet (Gagny, Francia). 

El legado de valores católicos de este aristócrata francés inició tras la muerte de su abuela cuando -al frente de la fortuna familiar-, sometió sus anhelos personales a la fe, ayudando a las personas pobres y aisladas. En 1936, se comprometió con los niños desfavorecidos a través de la asociación «Les Amis de la banlieue» y dedicándose también a las personas desplazadas por la guerra. Luego, el 19 de abril de 1946, una vez finalizado el conflicto, fundó la asociación «Les Petits frères des pauvres».

armand-marquiset

En 1949, Armand Marquiset transformaría el castillo familiar de su nacimiento en el «castillo de la felicidad», para acoger a beneficiarios de la fundación durante las vacaciones. Servicio que sigue vigente hasta hoy.

80 años después, «Les Petits Frères des Pauvres» sigue alzando la voz desde Francia, denunciando una realidad que es transversal a todo el occidente cristiano: el abandono que deja en aislamiento y pobreza a nuestros ancianos.

El último informe de Les Petits frères des pauvres, publicado el jueves 1 de octubre de 2026, dibuja un grave panorama sobre la movilidad después de los 60 años y que esta frase de una víctima lo describe: "Viajar menos significa vivir más sola".

Según el estudio, que se basa en preguntas de una muestra representativa a nivel nacional de 1.824 personas de 60 años o más, complementadas con "12 entrevistas cualitativas", según detalla y valora la asociación, casi un millón de personas mayores están "bajo arresto domiciliario".

Exclusión social

soledad ancianos

"Algunas casas se están convirtiendo en prisiones", denuncia Yann Lasnier, delegado general de la asociación. "Todos conocemos casos en nuestro entorno", añade, llamando a las autoridades públicas a que aborden el tema.

Les Petits frères des pauvres cita el testimonio de 'Michel', quien a sus 88 años ha vivido más de 40 en su casa situada en un pueblo de Haute-Saône (Borgoña-Franche-Comté). Hoy, con discapacidad visual, sale de casa solo para alimentar a las gallinas que cría en su terreno. "Aguanto la situación, no tengo elección", dice. En ausencia de apoyos del estado y de transporte público, depende de su nieta para que le lleve en coche los sábados a encontrarse con su hermano en una ciudad cercana.

Las dificultades para desplazarse debilitan gradualmente los lazos sociales de los ancianos y conducen a su exclusión social, señala el informe. Les Petits frères des pauvres recomienda que los políticos trabajen para establecer leyes que impongan con costo al estado adaptar la vivienda y los espacios públicos a las necesidades de los ancianos.

2,5 millones de personas mayores dijeron que ya habían dejado de ver a sus familiares en los últimos 12 meses debido a la falta de medios de transporte. Algunos también abandonan los cuidados de salud por las mismas razones. Las dificultades para desplazarse están relacionadas tanto con la condición física de la persona como con su entorno de vida, señalan Les Petits frères des pauvres.

Casi la mitad de los encuestados afirman sufrir dolor incapacitante en su movilidad. Las aceras degradadas, la ausencia de bancos y la falta de transporte público también son obstáculos. A veces es además cuestión de frenos psicológicos, ya que un viaje puede percibirse como un riesgo.

"La sociedad omite a los mayores"

derechos ancianos
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En Marsella, Rita, de 82 años, "se obliga" a salir regularmente para "conocer gente", a pesar de su aprensión. "Hay que tener cuidado con todo", dice, y comparte su experiencia: "La gente te empuja, una vez, un 'buen' hombre me ayudó a cruzar y luego metió la mano en mi bolsa...".

Hay "peligros", confirma esta octogenaria, que no tiene familia y cuyos amigos también están envejeciendo.

"La sociedad omite a los mayores, no los integra en las políticas de planificación urbana y movilidad", denuncia Mélissa Asli Petit, socióloga especializada en envejecimiento y autora de "Permitiéndote envejecer".

El número total de personas mayores crecerá rápidamente en los próximos años, debido al avance de la edad de las grandes generaciones. La acción de católicos como el conde Armand Marquiset, sostienen la esperanza y promesas de Cristo en nuestros días.