10 Abril de 2026
En un mundo de almas inundadas por el egoísmo hedonista, el individualismo, la violencia, la pereza espiritual y tantas otras facetas del mal, el Espíritu Santo continúa insuflando la sed de Dios para que esas almas decidan abrazar la misericordia divina que -a través de Cristo- sana, libera y salva.
Muchos podrán sentir que no merecen, que su vergüenza los aniquila o que ni siquiera tienen las fuerzas para abrazarse a Jesús. Pero el testimonio del 'buen ladrón' registrado en el Evangelio da esperanza a todos.
Más aún, el propio Jesús en aparición a la santa polaca Faustyna Kowalska, estableció una bendita oportunidad de Salvación: la "Hora de la Misericordia".
Los hechos que testimonia la santa Faustina

Faustyna Kowalska, nacida en Polonia el año 1905, que ingresó el año 1925 en la Congregación Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, sería canonizada por el Papa Juan Pablo II el año 2000.
Gracias a las revelaciones extraordinarias recibidas por sor Faustyna, la Iglesia estableció la fiesta de la Divina Misericordia cada primer domingo después de Pascua. Y en particular reconoce la devoción de la "Hora de la Misericordia" que Jesús ha establecido, tal como la santa lo revela en su diario de vida "La Divina Misericordia en mi alma":
"Durante una adoración Jesús me prometió: «Con las almas que recurran a mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte me comportaré según mi infinita misericordia». «Mi Corazón sufre», continuaba Jesús, «a causa de que ni las almas elegidas entienden lo grande que es mi misericordia; en su relación [conmigo] en cierto modo hay desconfianza. Oh, cuánto esto hiere mi Corazón. Recuerden mi Pasión, y si no creéis en mis palabras, creed al menos en mis llagas» ...
«A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en el momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión.»"
La devoción que Jesús pide y sus promesas

La Fiesta de la Misericordia, se celebra entonces el primer domingo después de Pascua según el propio Jesús pidió a Sor Faustina: «Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia (Diario 299). Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias» (Diario 699).
La Hora de la Misericordia en que Jesús pide se le acompañe rezando: «A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero» (Diario 1320).
Y la promesa para quienes propaguen la devoción a la Misericordia: «A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso» (Diario 1075) ... «Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen» (Diario 1521)"
