Batalla contra el Mal

¿Una médium en el teatro de una congregación religiosa? La trampa del espiritismo y la imprudencia católica

La médium argentina Noelia Pace asegura que somos energía que se reintegra en el universo al morir, que tenemos siete cuerpos y hasta un doble cuántico.
Portaluz. Luis Santamaría del Río 08-10-2026

En los últimos años puede comprobarse un aumento progresivo de los espacios católicos que albergan actividades de la órbita de la New Age sin que las autoridades de la Iglesia tomen medidas para evitar esta complicidad con el mal. La respuesta de las entidades directamente implicadas -congregaciones religiosas, parroquias y organismos diocesanos- va desde la ignorancia hasta la imprudencia, pasando por casos de posible complicidad, inexplicable cuando a veces nos encontramos con la presencia de sectas que aprovechan lugares de la Iglesia para su proselitismo.

Salga o no en el debate sobre el tema, lo cierto es que uno de los factores principales es la necesidad de financiación y mantenimiento de grandes inmuebles que no cuentan con la frecuencia de actividades y el volumen de personas que tuvieron en otros tiempos. Una razón, sin embargo, que no puede justificar cosas como la que se ha anunciado en España: el espectáculo de una médium en el Cine Teatro Salesianos, en la ciudad de Vigo. Espiritismo a pocos metros del colegio de esta congregación.

600 víctimas potenciales

Recreación (Noelia en el cine de los Salesianos en Vigo)

Tal como ha alertado la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), está previsto que este espacio cultural de los salesianos acoja el próximo 17 de octubre un "espectáculo teatral" que lleva por título un término nada ambiguo: "Mediumnidad". Y que estará a cargo de Noelia Pace, una argentina con una popularidad creciente a nivel internacional presentándose como "médium, tanatóloga y escritora".

La promoción del evento no se limita a las redes sociales de Pace -que tiene un millón de seguidores en Instagram, más de 664.000 en TikTok y más de 378.000 en Facebook-, sino que cuenta con la complicidad de algunos medios de comunicación que han publicitado su espectáculo espiritista con reportajes y entrevistas. Un espectáculo, el de Vigo, que no es único en España, ya que a lo largo de dos intensas semanas lo ofrecerá en once ciudades del país.

Curiosamente, el Cine Teatro Salesianos es el único cine comercial que estos religiosos mantienen abierto en España. Y con su aforo para 601 espectadores se convierte, según publicitan ellos mismos, en "la sala de cine más grande de Galicia", la región donde se encuentra. Si el lugar se llenara, este inmueble de titularidad católica no sólo sería cómplice de que a los asistentes se les privara, en total, de más de 30.000 euros (ya que la entrada individual cuesta 52,80), sino de su exposición a una práctica dañina, psicológica y espiritualmente, como es el espiritismo. Incluyendo a menores de edad, ya que se permite la entrada a partir de los 13 años.

Quién es Noelia Pace

Nacida en Buenos Aires en 1980, Noelia Pace se presenta, sobre todo, como una médium y vidente que, gracias a espectáculos como el de Vigo factura transitando de gira por países como España, México, Argentina y Uruguay, potenciando su popularidad. Como es habitual en el ámbito en el que se mueve, asegura ser especialista en espiritismo y esoterismo, tanatóloga, terapeuta transpersonal, gemoterapeuta, tarotista... y estudiante de Psicología. La típica ensalada New Age con un toque de apariencia de seriedad.

Noelia cuenta que descubrió "el don que le permite conectar con las almas, con los espíritus y, sobre todo, con la energía que somos" a la edad de 6 años. Por eso se considera una médium -y utiliza, así, el término clásico empleado por el espiritismo, y no el cada vez más extendido de "canal"-, definiendo mediumnidad como "poder conectar el plano astral con el terrenal". Así lo aseguraba en una entrevista reciente en la prensa española, agregando que, al ser a la vez tanatóloga, "esta fusión me permite no solo conectar con los seres que han dejado este plano terrenal, que han fallecido, y transmitir el mensaje de las almas a sus familias, sino también acompañarlas durante el proceso de duelo".

Espiritismo, vulnerabilidad y confusión

Siguiendo esta línea argumental, la médium argentina presenta actualmente su misión vital como brindar su supuesto don "a aquellos que quieren saber qué pasó con sus seres queridos, en qué plano se encuentran, cómo cerrar los ciclos, cómo sanar y liberar tanto al alma como al espíritu". Palabras bonitas que enmascaran la realidad de la que viven Pace y tantos otros autoproclamados médiums y videntes: aprovecharse del sufrimiento y del duelo de quienes lloran la muerte de sus difuntos, sobre todo en circunstancias especialmente dolorosas, para presentarse como quien mejor puede ayudar tanto al muerto como a su familia.

Pero aquí entra en juego una posible discusión: ¿no sería aceptable, en último término, el discurso de una persona que, frente a una visión materialista de la realidad que se impone socialmente, defiende que hay vida tras la muerte? ¿No sería una aliada de la fe cristiana para ayudar a encontrar el lado espiritual de nuestra existencia y una llamada a la esperanza? Porque, si atendemos a las ideas que difunde, parece que de todo ello se puede sacar algo positivo y bueno.

Por ejemplo, en la contraportada de su libro Sesión abierta, leemos que la muerte, "lejos de ser un episodio devastador, tenebroso e incierto, puede ser visto como una evolución, un pasaje a una nueva vida, a una nueva existencia", y por eso Pace invita a "vivir plenamente". Pero si profundizamos en sus enseñanzas, vemos que distan mucho de lo que puede ser aceptable para un creyente. 

Los "siete cuerpos" del hombre y otras doctrinas esotéricas

En una reciente entrevista detallaba así en qué consiste la muerte como transformación: "el alma deja el cuerpo físico para volver a ser parte del universo, energéticamente". Unas palabras que suenan a fusión con el todo, a ideas panteístas (todo es Dios) y monistas (sólo existe una única realidad). Y una cosmovisión que trae consigo una concepción muy peculiar sobre el ser humano, que, según Pace, "consta de siete cuerpos. Uno de ellos es la materia, el físico, que porta de alguna manera el resto: energético, emocional, astral, espiritual y mental". Por eso, según su doctrina, "cuando el ser humano atraviesa la muerte física, el alma vuelve a ser parte del todo a nivel universo".

La confusión crece al asegurar, en la misma línea monista, que "las almas son parte de nosotros porque son energía pura... una energía superior". Además, sus enseñanzas incluyen una visión sumamente negativa de la corporalidad, al más puro estilo gnóstico, como cuando afirmó, en una entrevista a un importante diario argentino, que la novedad tras la muerte consiste en que "energéticamente estamos liberados de este cuerpo que muchas veces creemos que nos transporta, que nos permite todo, pero que también nos encarcela". El clásico principio del cuerpo como cárcel del alma, que va de frente contra la convicción cristiana de un Dios que crea al ser humano como una realidad física y espiritual a la vez.

Para rizar el rizo de lo esotérico, Pace le explica a la periodista argentina que conversó con ella lo siguiente: "lo que vos estás viviendo hoy ya pasó. Energéticamente, tu doble cuántico está viviendo otras vidas a otras velocidades". Todo un delirio que le explicita aún más: "esto ocurre porque tenía que ocurrir y vos ya estás programando otra cosa. Vamos a llamarle futuro, aunque para lo cuántico es el ahora: no es ni pasado ni futuro". En definitiva -agrega-, "somos una conciencia superior. El alma todo lo puede, todo lo ve, todo lo lleva adelante". Hemos llegado, entonces, al núcleo del esoterismo New Age: la autodivinización. Que coincide -no es casualidad- con otro dato innegable: Dios es el gran ausente del discurso de esta médium. Puro paganismo.

Las peligrosas prácticas de invocación

Además de todo lo teórico, la actividad de Noelia Pace incluye, como no podía ser de otra manera, lo práctico: la invocación de los muertos. Todo empieza con "una apertura de portal y las almas van llegando", por lo que la argentina aconseja "preguntarle cosas que han pasado, situaciones que ha vivido" el difunto correspondiente. Y asegura: "cuando transmito lo que el alma está manifestando, la persona que está escuchando lo confirma". Su propósito como médium o vidente es "entablar una comunicación que le dé certeza a la persona de que está comunicándose con ese ser".

Porque, como admite en sus entrevistas, lo que lleva a cabo es una verdadera sesión espiritista con todas las letras. "Siempre se trabaja con una apertura de portal, sostén de portal y cierre por una cuestión de cuidado energético", explica. Toda una pauta de ritualidad que deja entrever la peligrosidad de sus prácticas: habría que "respetar códigos de trabajo energético y esotérico" para que no se produzcan "filtraciones energéticas que después generan determinadas cuestiones en el ser humano".

Aunque la médium dice que existen "almas evolucionadas e involucionadas, almas de alto astral y almas de bajo astral", en ningún momento comenta lo que el propio Allan Kardec, padre del espiritismo contemporáneo, afirmaba sobre el carácter mendaz y engañoso de los supuestos espíritus que aparecen en un primer momento cuando tiene lugar la invocación. Lo que, desde la óptica cristiana, confirma su identidad diabólica y no la de los difuntos que aseguran ser.

Incompatibilidad manifiesta y peligro real

Otra consecuencia más de la enseñanza y praxis de Noelia Pace -como sucede en todo el panorama espiritista- es la visión errada de la existencia del alma tras la muerte, incompatible del todo con la fe cristiana. En primer lugar, los médiums se erigen en figuras fundamentales que ayudan a vivos -al proporcionarles una supuesta certeza sobre el estado de sus seres queridos fallecidos- y a difuntos -guiándolos hacia su destino definitivo-. Ambas afirmaciones son falsas. 

Por unas y otras razones, resulta imposible de entender que un espacio de la Iglesia católica -como es en este caso el teatro de los salesianos en la ciudad española de Vigo- acoja una actividad de este tipo. No sólo por la incompatibilidad entre la fe cristiana y las doctrinas espiritistas, de la que ha alertado el propio Magisterio de la Iglesia desde hace siglos, sino también por las consecuencias psicológicas, morales y espirituales que tienen sus prácticas en quienes las llevan a cabo, sean o no creyentes.