Un mes de vida. Tan chiquitita Cristal. La personita más pequeña de la Casa de Vínculos. A mí me parece que me sonríe o serán mis ganas infinitas de verla sonreír.
 
De pronto los ojos se me hacen ríos al ver a su mamá acariciar con tanta ternura, con tanta hambre de amor la ropita que le llevé. Y cuando me entregó la bebé para que la tuviera tuve que doblegar el esfuerzo para no llorar. Y pensé para mis adentros:
 
"Ay Cristal, Cristal, no sé que vamos a comer el 24, el 25 o el 26 y no me importa. Sólo me importa saber que voy a estar acá con ustedes compartiendo este milagro de la vida, de una nueva vida. Una vida donde nunca tengas que vivir los horrores y la tortura que vivió tu mami. Te prometo eso Cristal!!!! Seguir y seguir para que la esclavitud termine algún día. Déjame que te abrace y que por un instante pueda sentir que si vos estás bien ganamos una pulseada, aunque sea una".
 
Bendit@s aquell@s que como pueden y desde donde pueden hacen algo cada día para frenar este horror. Antes de irme miro una vez a Cristal y siento que el niño Jesús está en la Casa, cuidándonos y dándonos aliento para seguir y seguir.
 
Que pases unas fiestas en paz. Y que puedas agradecer lo que tenés y pedir por un instante por aquell@s que tienen tan poco. 
 
Paz y amor.
 
 
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