Opinión

Cristo es la Puerta. No tengamos miedo a entrar

por Néstor Mora Núñez 27-04-2026

He ahí que él ha abierto la puerta misma que había puesto cerrada. Él en persona es la Puerta. La hemos reconocido; entremos o gocemos de haber entrado (San Agustín. Tratado del Evangelio de San Juan 45, 8)

Esta frase nos sitúa ante el misterio de la Gracia y de la Iniciativa Divina. San Agustín indica que el obstáculo que nos separaba de Dios no ha sido derribado por el esfuerzo humano, sino que ha sido abierto desde dentro.

San Agustín enfatiza que la puerta estaba "cerrada". Cerrada por el pecado, la finitud humana y nuestro propio egoísmo. La espiritualidad cristiana reconoce que el ser humano, por sí mismo, no puede "asaltar" el cielo. Es Cristo quien, al encarnarse y abrir su costado en la cruz, se convierte en el Camino de acceso directo al Padre.

La puerta puede estar abierta, pero si el alma está ciega o distraída, no la ve. La espiritualidad cristiana es una súplica constante para que Dios ilumine los ojos de nuestro ser, de modo que podamos reconocer a Jesús en medio de miles de "puertas falsas" que la sociedad nos ofrece. La fe nunca es una carga, sino un banquete. Una vez cruzados los umbrales del bautismo y de la conversión, la vida espiritual consiste en habitar en la Fe, la Esperanza y la Caridad, disfrutando de la seguridad y el descanso que solo se encuentran dentro del "redil" de Dios.

En el contexto de la Nueva Evangelización y especialmente en el ámbito digital, esta frase de Agustín funciona como un manual de estrategia misionera. En un mundo de infinitos links y opciones, el evangelizador no vende una idea, sino que señala a una Persona. Nosotros mismos no somos "puertas"; somos quienes señalan la única Puerta que realmente da paso a la Vida. No somos la semilla que germina en el ser de quien abre la puerta. Sólo somos quienes la lanzan. Nuestra tarea es dar visibilidad al Señor. Evangelizar en las redes es hacer que la Puerta (Cristo) sea reconocible entre el inmenso ruido algorítmico. Es proponer que olvidemos el "scroll" infinito para encontrar ese encuentro que detenga ese movimiento sin sentido.

Al decir "entremos o gocemos", la invitación es doble. Por una parte, para quienes están fuera, con una llamada a la conversión. Por otra parte, para los que ya estamos dentro y somos una comunidad necesitada de Cristo. La estrategia práctica pasa por evangelizar con el "Gozo" sencillo, sincero e interior. San Agustín nos dice que "gocemos de haber entrado". En las redes digitales, un cristiano amargado o quejumbroso es una puerta cerrada que expulsa a todo el que se acerca. La Nueva Evangelización nos exige mostrar la belleza y la alegría de la vida en Cristo. Si nuestra "estancia" en la Iglesia se percibe como vivir en un lugar de encierro, nadie querrá entrar.

Si Cristo abrió la puerta, nosotros no debemos ponerle "candados" innecesarios: lenguaje excesivamente técnico, juicios apresurados, barreras burocráticas. El contenido digital debe ser un "clic" directo al Espíritu que vive en el Evangelio. En la era de la imagen, el testimonio personal es la mejor "señalética". Mostrar cómo nuestra vida ha cambiado al cruzar esa Puerta es la semilla que, en otros, genera el deseo de reconocerla.

San Agustín nos recuerda que la Puerta no solo está abierta, sino que también es Alguien que nos espera. En la evangelización actual, el gran reto no es convencer a la gente de que "hay una puerta", sino de que esa Puerta tiene un nombre, un rostro y un deseo inmenso de que entremos para dejarnos abrazar.