Para Aristóteles, los accidentes ocurren de manera difícil de prever, puesto que no están sometidos a una necesidad férrea que los controle.
 
Para los historiadores, la sucesión de los hechos humanos está llena de accidentes, de decisiones y resultados difíciles de encuadrar en leyes inmutables.
 
Ese es uno de los aspectos de la historia que sorprende continuamente a quienes analizan un reinado, una batalla, unas elecciones, una crisis económica.
 
Por eso, en muchos libros encontramos expresiones que dan a entender cómo todo habría sido distinto si en vez de optar por aquella alternativa se hubiera escogido otra.
 
Si aquel general hubiera seguido el consejo de sus oficiales y hubiera puesto los cañones en una colina seguramente habría vencido, en vez de sufrir una terrible derrota.
 
Si aquel político hubiera rechazado los consejos de un mal amigo y hubiera conservado la integridad ética, su Estado habría evitado una terrible crisis económica.
 
Si aquel sindicalista hubiera renunciado al uso de la violencia y aceptado un pacto ventajoso para los obreros, no habría iniciado una revolución que luego provocó una terrible hambre entre la gente.
 
La lista sería enorme, y vale no solo para los acontecimientos más relevantes, sino también para la historia "pequeña" de un individuo o de una familia: si los esposos no hubieran aceptado el préstamo de un usurero, ahora vivirían con mucha más paz...
 
Miles de accidentes y hechos frágiles, indeterminados, escogidos desde una idea nueva o desde prejuicios seculares, escriben páginas sorprendentes de la historia, con las que se producen beneficios inesperados (ojalá en muchas ocasiones) o daños asfixiantes (más veces de lo que deseáramos).
 
Aristóteles habló poco de los accidentes, pero en el fondo supo entrever cómo la contingencia, lo inesperado, lo que escapa a leyes físicas inquebrantables, son una dimensión típica de la experiencia humana.
 
Por eso, los hombres y mujeres de cada generación necesitamos reconocer la importancia de las decisiones que tomamos, con las que se escribimos continuamente nuevas páginas de historia, con todos los misterios que las caracterizan...

 
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