Cuando saqué mi blog de Religión Digital, no tengo la menor duda de que su director, José Manuel Vidal, hubiera deseado una salida silenciosa. Le hubiera parecido muy elegante que me marchara de puntillas.
 
Pero Vidal que siempre está hablando de transparencia, no sé por qué le tiene que sentar mal que pongamos sobre la mesa las razones de mi salida. La transparencia es para todo, también para decir bien claramente que Religión Digital es la voz de la Anti-Iglesia. No es una voz objetiva. Es un portal de propaganda subrepticia.
 
¿Vidal quiere que hablemos de hipocresía? Pues en ningún lugar encontraremos un uso más taimado de las noticias que en ese portal. Escribo esto desde la más total serenidad.
 
Desde la transparencia, ¿cómo es posible que grupos católicos estén financiando la Anti-Iglesia, la disidencia contra los obispos, la herejía contra el Magisterio? Algunos (podría decir sus nombres  uno por uno) nos han querido acostumbrar a estos chanchullos indignos. Pero Cristo no era así. Sí o no. Crees o no crees. Estás dentro de la Iglesia o fuera. Lo que no vale es acostumbrar a millones de católicos al cultivo de la ambigüedad, a la promoción de lo que no se debe promocionar.
 
Una palabra de algunas personas, sólo de algunas, y Religión Digital vería tambalearse su negocio. Porque es un negocio. Porque están negociando con la reputación de la Esposa de Cristo. Yo mi parte ya la he hecho denunciando esa web ante el pueblo cristiano. Mi conciencia ya está tranquila. Más alto no he podido clamar.

 
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